Es noticia
Doctor Jeckyll y Mr. Hyde en los resultados de la banca española
  1. Mercados
  2. Valor Añadido
Alberto Artero

Valor Añadido

Por

Doctor Jeckyll y Mr. Hyde en los resultados de la banca española

En la publicación de los resultados de los bancos españoles correspondientes al segundo trimestre del ejercicio 2009, las entidades financieras van a tener que ejercer

En la publicación de los resultados de los bancos españoles correspondientes al segundo trimestre del ejercicio 2009, las entidades financieras van a tener que ejercer de Doctor Jeckyll y Mister Hyde. Pero al revés. Mientras que por la parte de arriba de la cuenta de resultados tratarán de atemperar el efecto positivo que la reducción de los costes de financiación ha producido en su margen de intereses, con objeto de que la comparativa el año que viene, cuando la situación se normalice, no sea excesivamente lacerante, tratarán por activa y por pasiva de minimizar el impacto de su morosidad por debajo del margen de explotación, de tal forma que el las provisiones se contengan y el consumo de genéricas sea el menor posible. Un trabajo de orfebre que, por lo general, tendrá un balance positivo en términos de las cifras finalmente comunicadas al mercado. No se dejen llevar por la euforia: en este caso concreto las apariencias sí que engañan.

 

Son cuatro, en mi opinión, las claves fundamentales a monitorizar en esa parte de los estados contables de la banca que aún queda por conocer. Y, para ello, vamos a aprovechar la diligencia del Alcoa español, Banesto, que ya hace más de una semana publicó sus cifras acumuladas a 30 de junio. Hay que tener en cuenta, en cualquier caso, el elemento de distorsión respecto al ejercicio 2008 que supone la distinta contabilización de los resultados de la rama aseguradora, factor del cual nosotros prescindimos en esta aproximación. 

Margen de Intereses. Toda la banca internacional, y en especial aquella que tiene un mayor peso en su negocio en el retail, se ha visto beneficiada del impacto inmediato que sobre sus costes de financiación tiene la caída de los tipos de interés, disminución que, como de todos es sufrido que no sólo sabido, tarda en repercutirse al cliente final al calor del retraso en su traslación que la política de revisiones trimestrales o anuales provoca. Es verdad que el interés a pagar al mercado mayorista es superior (bien de modo directo o de forma indirecta como consecuencia del aval estatal) pero se compensa con creces con el abaratamiento de la remuneración a los depositantes. 

De hecho, en las cuentas de Banesto se percibe que, pese al estancamiento de la actividad crediticia (menos 0,7%) y el aumento en la captación de recursos (un 8% arriba), el coste de estos últimos de reduce por encima del 30% mientras que los ingresos caen sólo un 18% para un incremento del margen de intereses del 11,6%. El problema llegará el año que viene cuando se produzca el fenómeno inverso: la mayoría de los créditos disfrutarán ya de una revisión a la baja de su tipo de referencia mientras que el coste del pasivo bancario permanecerá, en el mejor de los casos, estable. De ahí que la banca esté buscando la manera de guardarse algún colchón de cara a comparativas futuras.

Comisiones. Un elemento esencial en el estudio de los resultados bancarios de la primera mitad del ejercicio es la evolución de las comisiones, la segunda gran fuente de ingresos de las entidades. ¿Por qué? Porque pueden dar una idea bastante aproximada del esfuerzo de refinanciación de créditos dudosos llevado a cabo por las distintas sociedades. En efecto, es vox populi en el sector la cuadratura del círculo que están logrando algunos de sus actores a través de la aplicación del siguiente círculo virtuoso a corto plazo: empresa necesitada con deuda abultada acude a su acreedor; el acreedor no quiere más mora, al menos a día de hoy, por lo que, más allá de la viabilidad real o no del plan de negocio presentado por el deudor, decide acudir en su auxilio; para ello renegocia con él las condiciones de la póliza o el préstamo sobre la base de tres elementos fundamentales: una importante comisión de apertura con cargo a la deuda, aumento del diferencial aplicado y ampliación del disponible con objeto de financiar los intereses generados, digamos, en los dos primeros años (carencia encubierta). ¿Y después? A rezar porque el ciclo haya recuperado a tiempo. 

De ahí que resulte sospechoso el incremento significativo, o incluso el mantenimiento, de esta partida de modo simultáneo a la menor actividad bancaria tradicional que trae consigo la ralentización económica, la sequía en la actividad corporativa y de banca de inversión (salvo emisiones de deuda pública y privada), la mayor desconfianza de los clientes ante los productos ofertados por las entidades como consecuencia de los escándalos recientes, su mayor aversión al riesgo que hace más atractivos productos de menores comisiones o la caída sustancial de los volúmenes de fondos de inversión y pensiones. Desconfíen de una buena nueva que puede ser pan para hoy y hambre para mañana. En Banesto, ex Instituciones de Inversión Colectiva, esta partida sube un 6,2%. 

Resultados por operaciones financieras. Es en esta línea de la cuenta de resultados donde se debería recoger el impacto financiero de determinadas compras de preferentes para su amortización a precios de mercado por parte de las entidades financieras, movimiento que normalmente viene acompañado de nuevas emisiones a tipos más elevados… para el cliente institucional. Si debo 100 y lo recompro por 60, por poner un ejemplo, son 40 los millones de beneficio extra que obtengo sin comerlo ni beberlo. El impacto negativo de la recompra sobre mis ratios de capital se compensa tanto por el lado de los mejores resultados, que ayudan a reforzar los recursos propios, como a través de las nuevas emisiones. En la medida en que las firmas ofrezcan un desglose mayor o menor de sus ingresos podremos saber hasta qué punto se benefician de esta práctica legítima pero moralmente dudosa. S.E.U.O. Banesto sólo ha emitido y no cancelado en el primer semestre del año.

Por supuesto será esencial conocer, en último lugar, la evolución de la morosidad y de su cobertura, conceptos que en el lenguaje sectorial han ido perdiendo predicamento a favor del de pérdida esperada o impacto negativo al final del ciclo de todo el proceso sobre las cuentas anuales de las entidades. Que aquí se abusa de la semántica todo lo que se puede y más. Pena que el ciclo sea un concepto que admite la mayor de las laxitudes, la verdad. 

De momento, la nueva interpretación normativa propuesta por el Banco de España apenas afectará a la banca en 2009, toda vez que el garantista sistema español hace que la mora ligada a los activos afectados, vivienda terminada fundamentalmente, apenas se haya manifestado todavía. Eso sí, se logra frenar la tan temida segunda ola de morosidad que se esperaba para a partir de este otoño. Sin embargo, no afecta tal medida ni al crédito promotor, que importa por encima de los 300.000 millones de euros prácticamente desde que comenzó la crisis, lo cual indica la poca capacidad de repago del sector, ni, sobre todo, al crédito a promotores que, según cálculos elaborados por alguna entidad de las grandes, son otros cerca de 100.000 millones sujetos igualmente a la incertidumbre que provoca el estrangulamiento financiero que sufren sus titulares. Prácticamente uno de cada cuatro créditos en España en riesgo. Casi nada.

De los resultados de Banesto se coligen una serie de elementos que entiendo comunes para el sector: el nivel de provisiones bruto más o menos se repite año sobre año pero con un cambio sustancial del mix, en perjuicio de la genérica y a favor de las específicas (de 85-15 a 50-50). Cuando la primera se acabe, las cuentas de resultados de la banca sufrirán. Y van a sufrir toda vez que los activos dudosos se han multiplicado casi por tres en doce meses, con un peso predominante, hasta ahora, de aquellos que carecen de garantía real (65% frente al 35% de los que sí la tienen) que son que potencialmente acarrean más pérdida esperada. Y lo harán además, porque gran parte del grueso de la financiación al sistema aún no ha mostrado su peor cara, precisamente por la acción conjunta de las refinanciaciones y el buen comportamiento todavía de la mora hipotecaria. si la recuperación no llega a tiempo, cuidado.

En la publicación de los resultados de los bancos españoles correspondientes al segundo trimestre del ejercicio 2009, las entidades financieras van a tener que ejercer de Doctor Jeckyll y Mister Hyde. Pero al revés. Mientras que por la parte de arriba de la cuenta de resultados tratarán de atemperar el efecto positivo que la reducción de los costes de financiación ha producido en su margen de intereses, con objeto de que la comparativa el año que viene, cuando la situación se normalice, no sea excesivamente lacerante, tratarán por activa y por pasiva de minimizar el impacto de su morosidad por debajo del margen de explotación, de tal forma que el las provisiones se contengan y el consumo de genéricas sea el menor posible. Un trabajo de orfebre que, por lo general, tendrá un balance positivo en términos de las cifras finalmente comunicadas al mercado. No se dejen llevar por la euforia: en este caso concreto las apariencias sí que engañan.