Uniforme de campaña. ¿O es disfraz?

Díaz y Rodríguez son un poco como las hermanas Salazar, también conocidas como Azúcar Moreno. Ambas se pelean dentro y fuera de los escenarios

Foto: Susana Díaz este viernes en Granada. (EFE)
Susana Díaz este viernes en Granada. (EFE)

Los que van a los mítines van buscando desesperadamente el beso. Por eso Susana Díaz ha iniciado campaña lanzando sus socialistas ósculos a bebés y a las decenas de señoras que se le abalanzaban con fuerza desmedida en Granada. La presidenta, a la que las encuestas sonríen de nuevo, está más flaca que nunca y lleva el traje de mujer PSOE. Cero sorpresas. Debe ser que en su momento hicieron un pedido de los gordos para abaratar costes porque empezó Trinidad Jiménez y continúan Adriana Lastra y la presidenta de la Junta. Todas llevan chaqueta de cuero: negra, roja, verde.

Díaz le añade unos aros en las orejas como los que lleva Teresa Rodríguez. Las dos son conocidas dentro y fuera de la comunidad por la que se pelean, cosa que no pasa con los líderes del PP y Ciudadanos. Vamos, que ni se pelean si les conoce.

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Díaz y Rodríguez son un poco como las hermanas Salazar, también conocidas como Azúcar Moreno. Ambas se pelean dentro y fuera de los escenarios por el trono del andalucismo. A ver quién es más pata negra, más lideresa, más sensible con las causas sociales, más racial y más voto útil… Y como Toñi y Encarna, por mucho que se lleven a matar igual les toca dar conciertos juntas. Todo sea por la gobernabilidad.

Unos llevan uniforme y otros se lo 'curran' tanto que más que vestirse lo que hacen es disfrazarse. Puede que el objetivo inicial de "Juan Manuel Moreno", como le llaman en los informativos de Canal Sur, fuera causar la misma impresión que todos en una primera cita: un diez. Pero ha acabado siendo un meme, con un chaleco que puede que a estas alturas ya tenga cuenta propia de Twitter.

El candidato popular se quiso hacer el tecnológico y moderno y arrancó campaña en un "polo de contenidos digitales" con un 'hackatón'. La intención era buena, hay que romper tópicos y Andalucía es mucho más que lo de siempre, pero también te puedes romper la crisma. Tú dile a Tezanos que incluya en la encuesta del CIS lo que es un 'hackatón', que ya verás las risas.

Moreno Bonilla puso cara de "hey, yo también sé lo que es un token, firewall, y hasta el Fornite", del primo que te da la chapa en Nochebuena sobre el 'blockchain', con un atuendo que parecía sacado del 'atrezzo' de cualquier saga de Star Trek, pero en realidad acabó como Marty McFly: un atolondrado y desorientado.

Pablo Casado junto a Juanma Moreno en el 'hackathon'. (EFE)
Pablo Casado junto a Juanma Moreno en el 'hackathon'. (EFE)

Una, que nació con colmillo retorcido, se pregunta si el chaleco simboliza el resultado electoral de los populares: el desastre.

A estas alturas imagino que quien haya asesorado sobre semejante estilismo habrá sido fulminantemente despedido (¿también fue quien pensó que la visita al Burger King era buena idea?). Porque es absolutamente imposible ver a Moreno Bonilla pedir a los jóvenes "confianza y rebeldía" y no pensar que está probando suerte en una 'stand up comedy'. Las caritas de los millennial asistentes y del alcalde de Málaga eran un poema. Casado estuvo en su papel, que es el de hacer lo que puede con el candidato que le ha tocado.

Menos mal que una señora le dio al presidente del PP una estampa de la Virgen en el mercado de Triana y su candidato volvió a vestirse de imitador de Javier Arenas. Que ya es tentar a la mala suerte.

Nos quedan dos semanas de promesas, besos, sonrisas forzadas y latiguillos. Y de disfraces. Aunque ninguno mejor que el de Aznar como Cid Campeador. No demos ideas.

Diario de campaña
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