La pregunta del millón: por qué gana el PSOE en Andalucía

La cuestión más repetida sobre esta comunidad autónoma es la que menos respuestas atinadas encuentra, acaso porque, como es evidente, no existe una explicación sencilla

Foto:  Ilustración: Raúl Arias.
Ilustración: Raúl Arias.

Andalucía, tan peculiar, tan exclusiva, ha convertido en rasgo identificativo hasta un acontecimiento común y universal como unas elecciones. Cada vez que se convocan comicios, el personal vuelve la mirada hacia Andalucía, con la curiosidad expectante con la que se observa lo exótico, las rarezas, lo inexplicable. Y es entonces cuando surge la pregunta más repetida, mucho más que cualquier otra: ¿por qué gana siempre el PSOE en Andalucía? En estos días atrás, se han llegado a publicar hasta tres reportajes simultáneos, en distintos periódicos españoles, con el mismo titular; en internet se pueden encontrar cientos, que se han ido publicando a lo largo de los últimos años. Ríos de tinta, complejos análisis de sesudas reflexiones o interpretaciones compuestas de palabrería barata, pero nunca una respuesta. De modo que resulta que la pregunta más repetida sobre Andalucía es la que menos respuestas atinadas encuentra, acaso porque, como es evidente, no existe una explicación sencilla. Lo único en lo que pueden coincidir todos es en la evidencia más ramplona: el PSOE gana en Andalucía porque los andaluces lo votan por encima de otros partidos. Punto.

La diferencia está en esa mirada displicente e insultona hacia los andaluces, como si todas las familias andaluzas vivieran del subsidio agrario

Conviene subrayar esta obviedad, porque lo primero que debe desecharse es la interpretación tópica de la realidad andaluza, que siempre aparece aderezada de comentarios jocosos, insultantes y faltones sobre los andaluces, como si se pudiera englobar en una sola definición la forma de ser, de vivir y de ganarse la vida de ocho millones de personas. Por mucho que se repita, el PER no es la explicación de las victorias del PSOE de Andalucía, ni siquiera la existencia de una cultura de la subvención por la dependencia de la Junta de Andalucía. Entre otras razones porque, además de que el Partido Popular ha pagado el PER casi tantos años como el PSOE, lo mismo lo ha pagado Aznar que Felipe González, Andalucía no es la única comunidad subvencionada en España y, sin embargo, solo aquí se interpretan las subvenciones como un ‘voto comprado’ por la Administración autonómica. Las subvenciones a la minería o a la siderurgia han sido, por lo menos, tan importantes como las ayudas al campo andaluz y extremeño. La diferencia está en esa mirada displicente e insultona hacia los andaluces, como si todas las familias andaluzas vivieran del subsidio agrario.

Lo que nunca ha ocurrido, ni parece que vaya a ocurrir, es que se pueda conformar una coalición que le arrebate el poder al Partido Socialista

Lo segundo que debe reseñarse es otra obviedad: no es cierto que la mayoría de los andaluces vote al PSOE. El PSOE es el partido más votado, pero la mayor parte del electorado se inclina por otras opciones políticas. Lo que nunca ha ocurrido, ni parece que vaya a ocurrir en un futuro próximo, es que se pueda conformar una coalición que le arrebate el poder al Partido Socialista. Mientras que en otras comunidades con partidos hegemónicos, como el PNV en el País Vasco, o Extremadura con el mismo PSOE, ha habido elecciones en las que se han formado esas coaliciones ‘contra natura’ y ha existido alternancia, en Andalucía los socialistas siempre han encontrado una muleta en la que apoyarse y salvar el Gobierno: primero el Partido Andalucista, luego Izquierda Unida y, posteriormente, Ciudadanos. Desde todo el arco parlamentario andaluz, salvo el Partido Popular, han salido en socorro del PSOE cuando lo ha necesitado. El mensaje subliminal que se envía al electorado con esa dinámica de pactos, en los que siempre sale favorecido el PSOE, puede llevarnos a algo que dijo a El Confidencial el exministro Manuel Pimentel: “Todos los partidos se han ido adaptando al modelo de la Junta de Andalucía, que es un monstruo gigantesco que se come todos los presupuestos. El debate político andaluz es muy limitado y, en realidad, consiste en quién se pone al frente de ese monstruo”.

En Andalucía, el PSOE siempre ha encontrado una muleta en la que apoyarse y salvar el Gobierno: primero el P. Andalucista, luego IU y después Cs

Superadas, pues, interpretaciones fútiles y chuscas, tan manoseadas como eso del ‘voto cautivo’ que siguen repitiendo algunos líderes políticos, sobre todo de la derecha española, lo que sí se puede afirmar es que el gran logro del PSOE de Andalucía ha sido la identificación de ese partido con grandes capas de la población andaluza, como si fuera algo propio. Desde los primeros años de la autonomía, los socialistas repiten en sus lemas la misma idea, “PSOE, el gran partido de los andaluces”; “PSOE, un gran partido para un gran pueblo”; “PSOE, el partido natural de los andaluces”, y no se les puede negar que ese mensaje ha calado profundamente, sobre todo en los núcleos rurales. La explicación que han ofrecido algunos politólogos es que esa identificación tiene que ver con el hecho de que haya sido el PSOE el partido que cogió las riendas del Gobierno, tanto en Sevilla como en Madrid, en los años clave de la Transición en los que en Andalucía se experimentó un extraordinario avance. Las inversiones públicas sacaron a Andalucía del subdesarrollo y la postración del franquismo, y eso provocó que se comenzara a ver al PSOE como algo propio, de la tierra, la clave del futuro. “España es de los cinco o seis países que más han mejorado en los últimos 40 años y en Andalucía los votantes han identificado esa mejora con el PSOE (…) aprovechando que Felipe González y Alfonso Guerra son de aquí”, ha reconocido recientemente en una entrevista con 'El País' el propio Javier Arenas, el único político que ha conseguido ganarle al PSOE andaluz en 36 años, aunque no le sirvió para poder gobernar.

Rojas Marcos: "El PSOE en Andalucía nunca se conformó con vencer al contrario, sino que trató de eliminarlo (…) con una estrategia maquiavélica"

El PSOE, por tanto, ha sido el partido que ha sabido desarrollar una mejor estrategia electoral desde que accedió al Gobierno para convertirse en un partido cercano, próximo, a los andaluces. Pero eso no es todo, no se agotan ahí las explicaciones. La cara oculta de esa identificación del PSOE con la sociedad andaluza es el juego sucio desarrollado, la implantación de un modelo de persecución y exclusión del disidente hasta la anulación del mismo. Ahí está también otra de las claves de las victorias socialistas en Andalucía. “El PSOE en Andalucía nunca se conformó con vencer al contrario, sino que trató de eliminarlo (…) con una estrategia maquiavélica de eliminación de toda competencia posible”, ha dejado dicho Alejandro Rojas Marcos, el líder andalucista que tuvo que soportar, como otros, una campaña de desprestigio por toda Andalucía que aún se recuerda. Desde el control, explícito o implícito, de los medios de comunicación, hasta las asociaciones profesionales, los tentáculos que ha extendido el PSOE durante cuatro décadas han anulado muchas posibilidades de alternancia. La existencia de un ‘discurso único’ en Andalucía se ha convertido en una realidad asfixiante. El estallido del escándalo de los ERE y los otros casos de corrupción que le han sucedido fueron los que consiguieron agrietar esa realidad, pero no hacerla desaparecer. Para eso habrá que esperar a la alternancia. Pero tampoco ocurrirá en estas elecciones.

Diario de campaña
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
49 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios