Dos supervillanas, dos supervivientes

Cayetana Álvarez de Toledo en 'Vanity Fair' e Isabel Pantoja en '¡Hola!'. Ambas quieren contarle al mundo que nadie les ha regalado nada y que lo han sufrido todo

Foto: Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)
Cayetana Álvarez de Toledo. (EFE)

Han querido la providencia y la campaña electoral premiarnos con dos portadas de revista más parecidas de lo que pensamos. Cayetana Álvarez de Toledo en 'Vanity Fair' e Isabel Pantoja Martín en '¡Hola!'. Dos supervillanas, dos supervivientes. Son delgadas, visten de tonos tierra y lucen melena al viento con o sin efecto ventilador. Quieren contarle al mundo que nadie les ha regalado nada, que lo han sufrido todo y que ojo con ponerles, qué sé yo, un pero. Ambas necesitan el voto: una en las urnas, otra el de la audiencia de un programa de televisión.

Miquel Iceta no tiene principios, criterio, escrúpulos ni remedio”. Lo dice la candidata del PP a Barcelona, pero bien podría decirlo la eterna viuda de España de Julián Muñoz o de cualquiera de sus decenas de enemigos.

Me gustan las supervillanas. Pero me gustan lejos. Porque, en el fondo, soy una mujer blandengue que cambia de opinión con frecuencia. Blandengue y veleta.

Álvarez de Toledo recuerda en su entrevista que de pequeña, en el colegio, la llamaban 'la inglesa' y eso le hacía sentirse rara. No seré yo la que cuestione los sentimientos de la infancia, pero suena a cuando las supermodelos dicen aquello de que sentían complejo de patito feo por ser tan altas y delgadas. Cayetana desprecia los nacionalismos y a Pedro Sánchez mientras se toma un refresco con todo su azúcar sin que le pesen la vida y los muslos como a la que escribe. Nunca se lo perdonaré. Jamás.

Casado dijo que era el Messi del PP pero más bien es Cristiano Ronaldo. La quieres en tu equipo, pero la odias si juega en el contrario

Cayetana tiene la valentía y el descaro de quien se ha fajado en las tertulias de Jiménez Losantos. Un sitio en el que no hay lugar para los matices ni el relativismo; un sitio en el que, como canta la Pantoja, “el fuego está encendido, la leña arde”. Casado dijo que era el Messi del PP pero más bien es Cristiano Ronaldo. La quieres en tu equipo, pero la odias si juega en el contrario.

Ágatha Ruiz de la Prada, supervillana con burka de colores, dice de ella que no tiene empatía con las mujeres. De la Pantoja dicen que tiene mirada laxante. Soez, pero preciso. La de Cayetana parece impasible con los que la llevan la contraria, hables del 'sí es sí' (madredelamorhermoso) o con Gabriel Rufián.

Parece una psicóloga capaz de decirte todo lo malo que tienes y terminar con un: “¡Y no me llores!”. En los debates, saca lo mejor que también es lo peor: rotunda pero altiva, lista pero lejana. Es, como cantaba Riccardo Cocciante, 'Bella sin alma'.

Pantoja también es bella sin alma, va corta de empatía como Cayetana y es capaz de llamar a Canal Sur y gritar aquello de “¡Estoy harta de la familia Rivera!” y de tirar una cámara al suelo, pisarla y decir: “¡No me vas a grabar más!”. No entiendo cómo Losantos o Casado aún no la han llamado. Dice en este número de la revista que ella ya se considera una superviviente, que es un poco como decir que estás enamorada de la vida y otras cuantas sandeces más.

Veía ayer a un montón de buena gente soliviantada, sulfurada, hipertensa perdida y profundamente cabreada (no solo va a ser Cayetana la que para describir a alguien se sirva de cinco adjetivos) por el debate en el que participó la candidata popular. No estoy de acuerdo. De hecho, es probable que sea una de las pocas buenas jugadas que haya hecho Pablo Casado desde que pisó el trono azul.

Cayetana es la Alexis Carrington que estábamos esperando, la Pantoja es la concursante perfecta para casa Vasile. Nosotros ganamos. Ellas, no sabemos.

28-A: Diario de campaña
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
68 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios