Podemos es mucho menos de lo que parece

Las tres confluencias con las que Podemos se presenta a las elecciones le han puesto unas draconianas condiciones, entre otras, formar grupos parlamentarios diferenciados

Foto: Ada Colau y Pablo Iglesias, durante el acto de Podemos celebrado el pasado domingo en Madrid. (EFE)
Ada Colau y Pablo Iglesias, durante el acto de Podemos celebrado el pasado domingo en Madrid. (EFE)

A las elecciones del próximo domingo no concurre Podemos como opción unitaria. Se presentan Podemos y tres confluencias. Sin embargo, las encuestas -salvo algunas- consultan por la organización morada como si se tratase de una única opción electoral. No es así. Porque Podemos se presenta en Cataluña con En Comú Podem, en la que manda la 'lideresa' Ada Colau, que no es de Podemos; en Valencia lo hace con Compromís-Podemos, confluencia en la que lleva la batuta Mónica Oltra, y en Galicia comparece el 20-D bajo la denominación de En Marea.

Catalanes, valencianos y gallegos de las tres confluencias han puesto draconianas condiciones a Podemos, entre otras, formar grupos parlamentarios diferenciados si alcanzan el número de diputados necesario o, alternativamente, subgrupos dentro del que formen los de Iglesias. De tal manera que Podemos, como organización unitaria, es mucho menos de lo que parece. No se trata de un mero matiz, sino de un elemento estructural de la candidatura de Podemos y de la izquierda alternativa en las elecciones legislativas que la hacen más frágil para llegar a acuerdos, presenta una fuerte vocación de territorialidad y no garantiza la unidad de acción.

'La Voz de Galicia' publicaba ayer un sondeo interesante por detallado. Atribuía a Podemos un total de 56 escaños (PP: 124, PSOE, 78 y Ciudadanos, 63 con más votos que los socialistas), pero discriminaba muy correctamente cuáles de esos 56 parlamentarios corresponderían en rigor a Podemos y cuántos a sus confluencias. Así, En Marea (Galicia) obtendría seis, En Comú Podem llegaría a nueve y Compromís-Podemos lograría ocho. De tal manera que, como bien aclaraba el periódico gallego, Podemos como tal se quedaría con 33, de modo que los 20 escaños restantes quedarían fuera de la autoridad directa del jefe de filas parlamentario de Podemos, Pablo Iglesias, que tendría que mantenerse en constante negociación con su aliados de Cataluña, Galicia y Valencia.

Ada Colau, Manuela Carmena o Mónica Oltra son referentes de la izquierda tanto cuanto pueda serlo el propio Iglesias y ninguna milita en Podemos

Ada Colau, Manuela Carmena o Mónica Oltra son, hoy por hoy, referentes de la izquierda tanto cuanto pueda serlo el propio Iglesias, y ninguna de las tres milita en Podemos. Muchas veces van a su aire de forma clamorosa. Ayer, Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, fue la gran estrella del mitin podemita en la Caja Mágica (Madrid), y de no ser por ella -omnipresente en la campaña de En Comú Podem-, la izquierda alternativa no jugaría en Cataluña el papel protagonista que le atribuyen las encuestas. Ella cierra la lista en Barcelona pero la inspira en su totalidad, lo mismo que Mónica Oltra en Valencia, de cuyo veredicto depende el Gobierno socialista de Ximo Puig. En Galicia, sin mareas como plataforma de reunión de las opciones de izquierda, Podemos no levantaría cabeza.

El cómputo a realizar el 20-D debe ajustarse, por tanto, a una realidad que se elude: Podemos no tiene la entidad unitaria que se le atribuye. El PSOE, que podría haber atacado la fragmentación del partido de Pablo Iglesias, no puede hacerlo porque, tras las municipales y autonómicas, se entregó a unos pactos que le grapan ahora los labios. Es lo malo de las políticas cortoplacistas. Y, seguramente, una de las razones del desfondamiento del PSOE.

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