Barcelona se ha puesto imposible

Podría hablarse del 24-M como primarias del 27-S e, incluso, como el detonante de un explosivo político: el que obligue a Mas a no celebrar elecciones en otoño y las remita a 2016

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas (d), junto a Xavier Trias (i), alcalde de Barcelona (EFE)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas (d), junto a Xavier Trias (i), alcalde de Barcelona (EFE)

Encelados los medios en Madrid y Valencia –y motivo tienen–, parece que la elección del Ayuntamiento de Barcelona ha quedado relegada. La Ciudad Condal es el enclave –un bastión realmente– de gran pluralidad en donde los independentistas no son mayoría como en Lleida o Girona. De acertar la encuesta que ayer publicó La Vanguardia, CiU obtendría sólo entre 10 y 11 concejales (tiene 14), el PSC perdería la mitad porque de 11 pasaría a 5 o 6, lo mismo que el PP, que se quedaría con 4 o 5 de sus actuales 10. ERC gana tres escaños pasando de 2 a 5, pero la segunda fuerza política sería BComú (Barcelona en común, que agrupa a la Podemos catalana) con 7 ediles, y pisándole los pies, Ciudadanos con 6 asientos, viniendo de la nada. Las Candidaturas de Unión Popular (CUP) obtendrían 2 concejales. El consistorio lo forman 41 ediles. Así las cosas, ¿podría perder la alcaldía Xavier Trias? Podría, por supuesto; y semejante hipótesis infligiría al proceso soberanista un durísimo golpe.

El avance de Ciudadanos en Barcelona es réplica del que aparece en las encuestas al Parlamento catalán, de tal manera que en el Principado se siguen las pautas que se imponen demoscópicamente hablando en el resto de España. Las municipales en Cataluña son esenciales para Mas, para Junqueras y para la ‘hoja de ruta’ firmada por ambos para alcanzar después del 27-S la independencia catalana en sólo 18 meses.

Ada Colau, líder de Barcelona en Comú (Reuters)
Ada Colau, líder de Barcelona en Comú (Reuters)

 

Si el resultado de estos comicios en toda Cataluña pinta para los nacionalistas como en la capital de la comunidad, las catalanas en septiembre amenazan ruina para el soberanismo. Ni la suma de CiU, ERC y CUP dan la mayoría a Trias (necesita 21 votos y las tres formaciones sumarían 18 ediles). Podría hablarse con propiedad del 24-M como primarias del 27-S e, incluso, como el detonante de un explosivo político: el que obligue a Mas a no celebrarlas en otoño y las remita a 2016, al fin de la legislatura. Sin poder territorial de la suma de CiU, ERC y CUP (en el supuesto de que esa suma se produzca), el proceso independentista entraría en colapso.

¿Podría perder la alcaldía Xavier Trías? Podría, por supuesto; y semejante hipótesis infligiría al proceso soberanista un durísimo golpe

Las fuerzas políticas que provocarían ese colapso no serían ya ni el PP, ni el PSC –demediadas ambas en todas las instituciones según todos los sondeos–, sino la izquierda social aglutinada por Podemos (en Barcelona una coalición encabezada por Ada Colau) y el fortísimo empuje de Ciudadanos, que en Cataluña no tendría socios que le ofreciesen tampoco mayorías suficientes dada la insuficiencia de los logros electorales previstos por populares y socialistas. De tal manera que Barcelona se ha puesto imposible para el nacionalismo y, quizás, marque un punto de inflexión letal para el proceso soberanista. Los autores de la ‘hoja de “ruta’ se lo están maliciando. Y con muchos motivos para hacerlo.

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