Un día cualquiera

Escribí este texto hace años, cuando mis hijos eran pequeños. Dedicado a las madres trabajadoras y directivas, que hacen tantas cosas a la vez en una gestión atropellada de supervivencia

Foto: Foto: iStock.
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“Y ahora contigo Culture Club, ¡para cantarte Karma Chameleon!”, dice Kiss FM puntualmente a las 7.30h de la mañanita, con una alegría que hum, da grima...

No es que madrugue mucho, cierto, pero jopé… ¡qué sueño! Mi hijo pequeño ha venido dos o tres veces esta noche, porque está malito. Y claro, ayer te acostaste a la una, pues qué esperas hoy, y además arrastrando toda la semana. Y con gintonic incluido, pero hay que ver lo bien que me sentó, sí señor, hay cosas de las que una no se arrepiente. Bastante con que te perdiste media obra por llegar tarde, mema.

7.38h. La nueva asistenta que entró anoche para sustituir a la actual, que se va en dos días, ya quiere despertar a los niños. Pues no, todavía no, pobres, que duerman ellos que pueden.

Tenemos una pequeña crisis con el lavaplatos y las asistentas pero se aclara en seguida (o eso me pensé yo). Me voy pitando con los dos mayores y el pequeño se queda llorando porque hoy no va al cole. Ay, la vida al revés…

Al salir de casa, ¡zas! Carrera en la media. ¡Olé qué suerte! Corriendo a subir otra vez a casa, los niños esperan en el coche. Buff que se me olvidan los papeles del dentista. Mecachis, y los apuntes de las recetas.

Macho, que llegamos tarde al cole….ya no está la clase de mi hija mayor. Cielos, que se pone a llorar. ¿Pero dónde se han metido las condenadas? Busca que te busca por toda la planta….¡ajá! las encontré en el recibidor y allí dejo a mi niña (menos mal). ¡Arreglado!

Hago en el camino a la ofi un par de llamadas urgentes (el fontanero y la revisión de la caldera). Llego al currelo a las 9:10h. Albricias, me da tiempo a hacer la compra (online por supuesto) que la nevera está tiritando. Y gestionar un par de correitos más. Corriendo a la primera reunión del día para seguir discutiendo la operación de adquisición, llevamos dos meses con esto. Me tiro ahí casi dos horas. Llego justico después para la reunión semanal del área a las 11,30h. Y venga bla bla y esto y lo otro….aquí haciendo calceta….jopé con la cantidad de cosas que tengo que hacer.

Y venga bla bla y esto y lo otro….aquí haciendo calceta….jopé con la cantidad de cosas que tengo que hacer.

12,15h. Voy a la sala de abajo (“el bunker”) a reunirme con el director financiero para revisar el caso de negocio. Ay qué cantidad de gazapos encontramos, una vergüenza…13,30h me reúno con mi equipo para revisar los modelos y limpiar los errores antes de la revisión con el CEO.

14,30h. Hoy no se come….de nuevo…qué bien para guardar la línea.

No puedo ir a comer con mi madre, les llamo y me disculpo, me da muchísima rabia pero no puedo hacerlo.

No puedo ir al dentista, cancelo la limpieza y la revisión.

Llamo a mi padre para que vaya a buscar a mi hijo mediano a natación en mi lugar.

15,00h. Seguimos con el equipo trabajando en la estimación de las sinergias y revisamos los análisis. Viene el CEO y revisamos el documento con el jefe. Afortunadamente nos va bien, conseguimos corregir los errores gordos.

16,30h. Por fin terminamos la reunión. Me escapo 15 minutos al centro comercial a comprar las rodilleras para el pantalón del uniforme del mediano que va hecho un pordiosero y… recibo una llamada de casa…horror, nunca son buenas noticias….¡y efectivamente! La asistenta nueva: que se va. Que está muy triste y que le entra un sudor frío en las manos y que se va al médico y que su hermana la viene a buscar y que para serle sincera, señora, yo querría irme a mi casa y para eso le estoy llamando, usted va a perdonar. Jod…. ¡¡¿¿¿Qué se va???!!!!??¿¿¿??? .Ahrghhh…… Genial. Fantástico. La actual se va pasado mañana. ¿Qué rayos hago yo ahora? Cielos, compruebo que me tiemblan las manos. Escaneo cerebralmente las posibles soluciones…hum, me maldigo por no haber hecho la séptima entrevista el domingo, pero reconozco que estaba un poco hasta las narices tras dos horas de conversaciones de planchas, bayetas y uniformes de colegio.

Me llama mi coach. En fin. No es el mejor momento, de hecho estoy sentada en el suelo sumiéndome en la miseria viendo el panorama de cuidadora infantil a tiempo completo que me va a tocar como no lo arregle pronto. Llamo a la agencia del servicio del hogar y ... Dios aprieta pero no ahoga. Uff, en su infinita bondad, justo estaba en la agencia la otra cuidadora que entrevisté y que me gustó. Y dice que sí, que viene. Que puede venir ahora. Que vive al lado. Que la puedo ir a buscar ahora. Y eso que no tiene teléfono móvil…..que había ido a la agencia a entrevistarse con otra señora….pero dice que se viene conmigo…cielos, increíble,…y en el crítico momento…¡zas! me quedo sin batería…. %%&&##/!! Arggh… voy corriendo a la oficina a llamar y ..¡sííííí! ¡Allí está! Hablo con mi jefe y le digo que no puedo asistir a la reunión de preparación del Comité Directivo por entrada personal en barrena, el pobre asiente casi asustado al verme la cara descompuesta, y me voy a Plaza de Castilla pitando a por ella. Allí está, puntual como una paloma…le atizo dos besos, es que no me puedo reprimir de la alegría. La llevo a casa y ahí la planto con la asistenta actual. De vuelta a la ofi, hasta estoy de buen humor, y llego al final de la reunión, a tiempo de soltar las incontinencias verbales propias del estado de euforia incontrolada que me embarga.

17:56h consigo llamar a casa para hablar con los niños, todo bien y el mediano me cuenta con bastante detalle la herida y la tirita que lleva en el dedo gordo de la mano.

18h. Reunión exprés con mi equipo para revisar los temas más críticos, vamos con la lengua fuera realmente.

18,45h. Me voy corriendo a la clase de cocina. Me tengo que recordar que hago esto para que mis hijos extiendan su alimentación actual basada en salchichas, filete estilo suela de zapato y hamburguesas precocinadas. Por el camino hablo con mi secre, con el coach. Patatín, patatán…mi coach me echa cierta bronca por algunas cosas que le comento... Me lo tomo con filosofía y consigo no deprimirme.

19h. Llego a tiempo a la clase contra todo pronóstico. Arrastrando el bolso, la cartera, el ordenador, el abrigo, la bolsa con los apuntes, el teléfono a la oreja. No va mal, aprendo cosas insospechadas (un papillote…). Cuando acabo compro algunos utensilios que aspiro utilizar en algún momento en un arranque de manifiesto optimismo.

Ay las 20,15h. O me voy a toda pastilla a casa o no veo a mis peques. Y mañana tampoco que viajo a Londres. Qué vida placentera la de la multinacional, qué glamour el de los aeropuertos.

Llego por fin y me saltan tres fieras al cuello. Pero qué lindos son mis hijos... Hablemos, juguemos, cenemos, leamos libros y acostémosnos pronto que no llego al Corte Inglés.

Jopéeeee las 21,42h!! Arggh no voy a llegar. Conducción deportiva por San Chinarro rayando en la insanidad. Mecagoenlá, está cerrada la puerta principal. 21,48h, no puede estar chapado esto ya. Entro por el parking a velocidad temeraria. ¡Bingo! Puedo entrar. Glub, hostilidad manifiesta, ya no funcionan las escaleras mecánicas. Hala ¡dos pisos subiendo a toda castaña!! Hey, el gimnasio funciona, cuando llego me queda algo de aliento para musitar que vengo a recoger tres camisetas del Real Madrid…. Las 21,51h.

Pero qué lindos son mis hijos... Hablemos, juguemos, cenemos, leamos libros y acostémosnos pronto que no llego al Corte Inglés.

¡Yes!! ¡Lo conseguí!! De vuelta, oh maravilla, me puedo permitir cumplir el límite de velocidad a 50, aunque mi auto empieza a soltar cierto tufillo a quemado...

En casa, le doy el regalo para sus tres hijos a mi asistenta y sonríe encantada, hoy es el último día que se lo puedo dar.

Las 22,15h. Hala, a hacer la maleta para el viaje, ¡yupi! Lo que mola esto.

Llamo a mi maridito, ¿ánde anda? Perdí la cuenta, ¿está en Zurich? ¿Londres? ¿O solo cenaba fuera? No lo pillo, normal.

23,00h. Pues nada, me pongo delante del ordenador que tengo que currar una horita o dos más, las que me dé el resto del cerebro que me queda, para avanzar el trabajo de la reunión del comité que no llego…

00:24h. Rayos, mi hija se despierta llorando. Uff le dura poco, menos mal, la acuesto y se duerme en seguida.

3:17h. Ay, ahora le toca al pequeño, pero este peor, no tengo más remedio que traérmelo a la cama y como él acaba en horizontal y se juega un partido de fútbol mientras duerme, ya sé que no pego ojo el resto de la noche.

Y mañana vuelo para Inglaterra, olé, rezaré para que la nueva asistenta pueda organizar la casa, las meriendas y las cenas, tengo reunión con el Grupo todo el dichoso día siguiente, volveré tarde, tengo cena de trabajo con la Región, está por ver si al día siguiente me voy a Sevilla, reunión con los comerciales, ¿¿Y luego hemos quedado a cenar??

¿Cuándo me toca el suicidio? Tengo que agendarlo, que si no se me va a pasar...

Promising Women
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