Periodismo sin periodistas
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Javier Pérez de Albéniz

A Quemarropa

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Periodismo sin periodistas

 Al sonar el timbre que avisa de la reunión de la tarde, la redacción de El País guarda, en pie, un minuto de silencio. Un minuto

 

Al sonar el timbre que avisa de la reunión de la tarde, la redacción de El País guarda, en pie, un minuto de silencio. Un minuto emocionante en protesta por el inminente ERE que finaliza con calurosos aplausos. Quizá en ese mismo instante, pero a miles de kilómetros de ese lugar, en Nueva York, Juan Luis Cebrián felicita a los nuevos consejeros de PRISA: a José Luis Leal Maldonado, economista, empresario y ex presidente de la Asociación Española de la Banca (AEB) y a la escritora, columnista y empresaria Arianna Huffington. Toda una declaración de principios…

Salen periodistas, entran empresarios. La política de Cebrián no deja lugar a dudas. Por un lado, se pone en manos de la banca. Por otro, confía en el periodismo de bajo coste. El economista llega para responder a la pregunta del millón, formulada por la redacción en estas jornadas de huelga de firmas: “¿Dónde han ido a parar los 851,8 millones de euros de beneficio neto obtenidos por el periódico desde 2000?”. La siempre estilosa y elegante Arianna aterriza con la guadaña, dispuesta a compartir sus conocimientos sobre cómo rentabilizar medios de comunicación de saldo.

Mientras Cebrián, Arianna y Leal Maldonado celebran la incorporación de estos dos últimos a la empresa arruinada por el primero, en la redacción de El País luchan contra el despido del 30% de sus trabajadores, la rebaja del sueldo del 15% para los que se queden y la cancelación de suplementos regionales. Luchan, en resumen, por mantener íntegro el buque insignia de Prisa. El País obtiene ganancias desde su fundación, hace ya 36 años. Y en los últimos y malos tiempos se ha defendido con solvencia: 19,5 millones de euros ganados en 2009, 19 millones en 2010, y 12,2 millones en 2011. Incluso en el ruinoso primer trimestre de un 2012 maltratado por la caída de la publicidad y las ventas, obtuvo 2,8 millones de euros de beneficio.

¿Es necesario un ERE en un periódico que jamás ha perdido dinero? Solo si se quiere garantizar los sueldos y bonus de sus directivos premium a medio-largo plazo. Y aquí es donde aparece de nuevo Arianna Huffington, con su sobrenatural talento para las gangas. Debimos darnos cuenta cuando presentó en España su último gran proyecto, el diario digital de bajo presupuesto El Huffington Post. Aquello olía a chamusquina: una redacción con un editor, tres redactores y cuatro jefes, colaboradores pagados con “visibilidad” e informaciones de otros medios capturadas por el sutil método del enlace.

Cuatro meses después podemos considerar El Huffington Post como el futuro del periodismo. Del periodismo de PRISA. De un periodismo sin periodistas.

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