José Montilla, a la caza del voto españolista

Después de estar cuatro años tirando piedras contra su propio tejado, y el de Rodríguez Zapatero, que es el mismo, el presidente de la Generalitat, José

Después de estar cuatro años tirando piedras contra su propio tejado, y el de Rodríguez Zapatero, que es el mismo, el presidente de la Generalitat, José Montilla, ha decidido jugar a fondo la carta españolista. Ese es el significado de su desembarco en Madrid. Incluida su comentadísima intervención en “La Noria”, el programa televisivo de la noche del sábado que mezcla la política con el circo. Tal vez, por desgracia, la única forma de conectar a los políticos con la gente.

La secuencia comenzó con su inhabitual presencia en la Fiesta Nacional del 12 de octubre y ayer ya iba por unas declaraciones en Radio Nacional de España. Donde se hace expresa repulsa a pactar con quienes desbordan el marco de la Constitución Española y donde se reclama la participación del líder del PSOE, Rodríguez Zapatero, en la campaña electoral para las elecciones catalanas del 28 de noviembre.

Quien le ha visto y quien le ve, después de encabezar el frente nacionalista contra el frenazo del Tribunal Constitucional al Estatut. Ahora no pierde ocasión de descalificar a quienes se salen de la Constitución, abrazan las tesis secesionistas y se dedican a convocar consultas populares sobre el derecho de autodeterminación. Como si hubiera descubierto de repente que su genética socialista prima sobre su reciente biografía nacionalista. Y ahí tenemos a Montilla descubriendo, o al menos verbalizandolo, que lo suyo es discutir en castellano con Artur Mas, apostar por el Estado del Bienestar y reforzar la convivencia con España. Acabáramos.

Es inevitable evocar a Esopo y su fábula de la zorra y las uvas. La zorra las despreció porque estaban verdes pero mentía. La verdad es que estaban demasiado altas


Que no extrañe a nadie, por tanto, la indisimulada satisfacción que ha causado en Ferraz, sede central del PSOE, este golpe de timón. Lo expresó ayer Marcelino Iglesias, el flamante número tres del partido, en referencia al anuncio del president, formulado el domingo en el Liceo de Barcelona. Según Montilla, la actual alianza de gobierno con los independentistas de ERC (Esquerra Republicana de Catalunya) no se repetirá aunque la suma de escaños lo permitiese. “No solo nos parece bien, sino que nos ha relajado mucho que se olvide del tripartito”, dijo ayer el nuevo secretario de Organización del PSOE. Un alivio para Zapatero, que veía peligrar el yacimiento de escaños catalanes que marcan su distancia sobre el PP en elecciones generales.

Es inevitable evocar a Esopo y su fábula de la zorra y las uvas. La zorra las despreció porque estaban verdes pero mentía. La verdad es que estaban demasiado altas y no podía alcanzarlas. Tan altas, tan inalcanzables, como están ahora en todas las encuestas las posibilidades de que PSC, ERC e IC llegarán a sumar los consabidos 68 escaños de la mayoría absoluta ¿Las hubiera vuelto a convertir Montilla en cuatro años más de “entesa” de haberlo permitido de nuevo la aritmética parlamentaria?

Hagan apuestas. Yo les remito a la encuesta de La Vanguardia. Es aplastante. Anoche daba un 93% de lectores convencidos de que Montilla no descartaría repetir el tripartito si le diera la suma, por sólo un 7 % de lectores que se creen la inesperada repulsa de Montilla con sus socios de ocho años. Que nadie se sorprenda si se disparan los índices de abstención el 28 de noviembre.
Al Grano

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