El simposio de Sobrequés

Con la participación de periodistas, economistas e historiadores, mañana comienza en Barcelona el simposio “España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)”. Apadrinado por la Generalitat, lo

Con la participación de periodistas, economistas e historiadores, mañana comienza en Barcelona el simposio “España contra Cataluña: una mirada histórica (1714-2014)”. Apadrinado por la Generalitat, lo organiza el Centro de Historia Contemporánea, que depende política y económicamente del consejero de la Presidencia, Francesc Homs. De hecho, es quien va presidir la sesión inaugural.

Y en vísperas del acontecimiento, dizque de carácter “académico”, el director de dicho Centro, Jaume Sobrequés, ha declarado que la ponencia central demostrará y confirmará “la animadversión de España hacia Cataluña”. Cuando se le hizo saber que insignes historiadores se han referido con desdén a estas pretensiones, se limitó a calificarlas de “respuestas acientíficas”.

“¿Incluidas las del prestigioso hispanista John H. Elliot, que lo califica de “disparate?”, le preguntaron en rueda de prensa. “Las palabras del señor Elliot no merecen credibilidad”, replicó. Pues, lo que usted diga, señor Sobrequés, pero nos gustaría saber sobre qué hechos objetivos piensa acreditar la supuesta represión de España sobre una parte de sí misma durante los últimos 300 años.

Es decir, a partir de la guerra de sucesión a la Corona (1714) que dividió a los españoles, incluidos los catalanes, entre borbónicos y austracistas, y al mismísimo defensor de Barcelona, Antonio de Villarroel, que se dividió a sí mismo siendo primero borbónico y luego austracista.

Si al menos el estudio se proyectase hacia atrás, encontraríamos buenos motivos para levantar acta de la confrontación en torno al “Corpus de Sangre” (1640), que es el único enfrentamiento real entre separatistas (se reclamaba la secesión) y separadores (conde-duque de Olivares, Felipe IV). Pero si el simposio prefiere concentrarse en los tres siglos transcurridos desde entonces, me temo que es justamente a partir de 1714, una vez digeridos los Decretos de Nueva Planta (1716), cuando la historia fue haciendo el paciente trabajo de soldar a Cataluña y el resto de los pueblos de España con lazos afectivos, políticos, económicos y sociales cada vez más fuertes.

¿Alguien va a reivindicar la figura del pastorcito del Bruch, el del tambor? Me temo que no toca. Como no tocará explicar cuándo se produjo el verdadero apagón del autogobierno, en las Cortes de Cádiz

Tan completa es la vinculación que, ya a finales del siglo XVIII, cuando la República Francesa nos declara la guerra en 1793, “los catalanes, con entusiasmo no superado en otros lugares de la península, se alistan voluntarios para luchar por una causa española que consideraban como suya en unos momentos en que, de haber intentado la separación, Cataluña hubiera recibido toda la ayuda de Francia”. Esto dice Anselmo Carretero en su obra de imprescindible lectura Las nacionalidades españolas, escrita a la altura de 1948, cuando Mariano Rajoy, Artur Mas y Oriol Junqueras ni siquiera habían nacido. ¿Se explicará que 79 años después del 11 de septiembre Cataluña defendió junto al resto de los españoles a la Monarquía borbónica frente a la Francia revolucionaria?

La siguiente fecha que deberán aparcar Sobrequés y compañía para hacer creíble su relato es la de 1808, cuando voluntarios y somatenes se unen a las tropas españolas frente a la invasión napoleónica ¿Alguien va a reivindicar la figura del pastorcito del Bruch, el del tambor? Me temo que no toca. Como no tocará explicar cuándo se produjo el verdadero apagón del autogobierno. No fue con los decretos de Felipe V, que abolieron los fueros y cambiaron la organización territorial, pero conservaron su Derecho Penal y su Derecho Civil diferenciados.

El real apagón del autogobierno catalán se produjo en el Cádiz liberal de 1812. Son justamente las Cortes de Cádiz las que implantan los códigos unitarios y centralistas de la monarquía borbónica, sin que conste ninguna dificultad de los diputados catalanes en aceptarlo. Según las crónicas de la época, aquellos diputados renunciaron a su federalismo tradicional “por no querer ser vistos como ‘malos españoles’”. Y así hasta la reposición del autogobierno por parte de la Segunda República y, tras el paréntesis franquista, el régimen democrático alumbrado a la muerte del dictador.

Y, en fin, en cuanto al minuto y resultado de la supuesta confrontación de España con Cataluña, supongo que tampoco tocará referirse al apoyo del Gobierno central para evitar la bancarrota de la Generalitat que apadrina el simposio de Sobrequés. “Entre refinanciaciones de deuda, déficit y pago a proveedores, estamos hablando ya de 29.000 millones de euros desde que estamos en el Gobierno”, dice Mariano Rajoy.

Al Grano
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