Más teatro en el Parlament

Tres diputados socialistas catalanes rompieron ayer la disciplina de voto y se unieron al bloque nacionalista en la proposición del Parlament que reclama del Gobierno central

Tres diputados socialistas catalanes rompieron ayer la disciplina de voto y se unieron al bloque nacionalista en la proposición del Parlament que reclama del Gobierno central una cesión de competencia para convocar un referéndum en Cataluña. Núria Ventura, Ignasi Elena y Marina Geli se ganaron el aplauso del soberanismo, representado por Artur Mas y Oriol Junqueras, y la reprobación del socialismo liderado por Pere Navarro. Como han contravenido el acuerdo mayoritario tomado hace dos meses por el llamado Consejo Nacional del PSC (ni un paso más en clave soberanista sin pacto previo con el Gobierno central), ya han sido invitados a abandonar el escaño. Se van a negar, en nombre del pluralismo.

En la vida de los partidos políticos hay escisiones, espantadas, versos sueltos y votos en conciencia. Son distintas formas de depuración interna para mantener la continuidad de una organización en buen estado de funcionamiento. Pongamos que se trata de casar las ideas o planes propios con las ideas o planes fijados para el grupo por una mayoría democrática del mismo. En ese intento, unas veces se rompe la cuerda (ahora Santiago Abascal en el PP, antes Rosa Díez en el PSOE) y otras no. Al menos de momento, no lo hace en el caso de los tres diputados díscolos del PSC. Aunque les hayan pedido la entrega del acta, eso no supone salir del partido. Tampoco Àngel Ros, que se curó en salud entregando el acta hace unos días, tiene intención de dejar el PSC ni la alcaldía de Lérida.

Ayer quedó claro que Pere Navarro no es un compañero de viaje de Mas y Junqueras, como muchos se venían maliciando antes del 18 de noviembreEl desmarque de estos diputados es la excepción que confirma una regla acordada. La regla es el fin de la ambigüedad del PSC decidido el 18 de noviembre pasado por un 87% (258 frente a 41) de su máximo órgano de dirección entre congresos: se votará “no” a cualquier iniciativa que suponga alimentar el sueño segregacionista. Y así se hizo frente a una proposición no de ley condenada al fracaso en el templo de la soberanía nacional. Apoyarla habría sido una forma de inflar la burbuja y pasar por costaleros del nacionalismo catalán. Ayer quedó claro que Pere Navarro no es un compañero de viaje de Mas y Junqueras, como muchos se venían maliciando antes del 18 de noviembre.

Desde entonces, la doctrina oficial del PSC, ya perfectamente sintonizada con la del PSOE, consiste en su conocida apuesta federalista, previa reforma de la Constitución. Fórmula discutible y discutida, como diría Zapatero. Eso es verdad. Pero inequívoca en el compromiso por una Cataluña española, como ayer volvió a dejar claro el portavoz socialista, Maurici Lucena. No sin antes denunciar el paripé de CiU y ERC por su iniciativa parlamentaria de ayer, que tiene la absurda pretensión de obtener una competencia exclusiva del Estado (artículo 150.2 de la CE) para proponer su voladura en una consulta popular.

“Lo suyo es puro teatro”, dijo Lucena mirando a los escaños nacionalistas. Puro teatro, falsedad bien ensayada, estudiado simulacro, como canta la Lupe. Y todo para seguir alimentando la excusa del victimismo que ERC necesita para seguir creciendo, incluso a costa de CiU.

Al Grano
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