Don Felipe: inmersión catalana

El Congreso Mundial del Móvil es lo de menos en la agenda del Príncipe de Asturias. Tres días de inmersión en la atmósfera catalanista pueden dar

El Congreso Mundial del Móvil es lo de menos en la agenda del Príncipe de Asturias. Tres días de inmersión en la atmósfera catalanista pueden dar para mucho en el currículum del futuro rey de España y en el desarrollo de los acontecimientos. A uno y otro lado de la mesa donde se juega el órdago, coinciden las miradas sobre la figura de Don Felipe, Príncipe de Gerona. Y los oídos. Sobre todo los oídos, pues sus contactos de estos días con políticos y empresarios catalanes no van a ser sólo fotográficos. Hablará y escuchará. De eso se trata.

“Siempre pensé que la Corona podía haber sido un punto de encuentro”, le oigo decir en la distancia corta a un estrecho colaborador del presidente de la Generalitat, Artur Mas. No quiero detectar en la frase una cierta conciencia de fracaso por lo que pudo haber sido y ya no podrá ser. Dicho en vísperas del viaje que nos ocupa y cuando se multiplican los esfuerzos por tender puentes, prefiero conjugar la frase citada con otra que el mismo dirigente nacionalista pronuncia casi a renglón seguido: “El contexto puede dar salidas que ahora no se ven”.

Se espera que el Príncipe de Asturias explique en nombre del padre y sin micrófonos hasta dónde puede llegar el poder de arbitraje que la Constitución atribuye a la CoronaEl Príncipe, que habla catalán y no va a los toros, coincidió el domingo y coincidirá este lunes con el president y muchos empresarios de aquí y allí, en la cena de bienvenida a los participantes en el congreso y este lunes en el acto inaugural del mismo. Pero es el martes, en uno de esos encuentros privados de empresarios de Madrid y Barcelona (Foro Puente Aéreo) que viene apadrinando Javier Godó, editor de La Vanguardia, donde se espera que el Príncipe de Asturias explique en nombre del padre y sin micrófonos hasta dónde puede llegar el poder de arbitraje que la Constitución atribuye a la Corona.

En las actuales circunstancias no podía haber mejor mensajero de ese precepto constitucional (el Rey “arbitra y modera el regular funcionamiento de las instituciones”) que quien representa el futuro de la Monarquía Parlamentaria con la dignidad, el rigor, la prudencia y la profesionalidad que lo viene haciendo Don Felipe de Borbón y Grecia. De su discurso de entrega de los premios Príncipe de Asturias, en octubre del año pasado, recupero su llamamiento a preservar los sentimientos de respeto y afecto que han dado forma a esta España que, “por encima de las tensiones, las discrepancias y los desencuentros”, ha sido capaz de integrar en su seno a personas de diferentes religiones, lenguas y costumbres”.

Todo el mundo alaba la cercanía, la sensatez y la capacidad comunicadora que demuestra el Príncipe de Asturias en el desempeño de su oficio. Quienes creemos que el futuro de nuestra Monarquía Parlamentaria está en muy buenas manos apostamos por que su viaje a Cataluña reviva la sensación que tuvimos en la celebración de la última Fiesta Nacional del 12 de octubre. La de estar asistiendo a un ensayo general con todo en torno al futuro Rey, Felipe VI de Borbón. Se correspondería con el desafío de una eventual fragmentación de España.

Al Grano
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