La insulsa batalla del PSOE
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Antonio Casado

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La insulsa batalla del PSOE

Se dispara el miedo al pasotismo de una militancia desalentada ante unos aspirantes poco dotados para levantar al público de sus asientos. La última novedad de

Se dispara el miedo al pasotismo de una militancia desalentada ante unos aspirantes poco dotados para levantar al público de sus asientos. La última novedad de la insípida batalla por el liderazgo del PSOE pasa por la exposición y debate públicos de los tres candidatos. La cita es hoy enFerraz. Una nueva oportunidad para que Sánchez, Madina y Pérez Tapiaslogren interesar a la militancia, los votantes y la ciudadanía. Hasta ahora todas esas oportunidades se malograron, lo cual ha hecho sonar todas las alarmas dentro y fuera del partido.

Se habla más de la decepción del votante socialista (la cotización electoral seguía a la baja en las europeas) que de la indolencia de los militantes (son los llamados a votar el día 13 al sustituto de Rubalcaba). Sin embargo, como síntoma, lo segundo es peor que lo primero. No tanto por el posible déficit de legitimidad del nuevo líder, sino por la supervivencia del viejo partido como pilar izquierdo del sistema de representación política.

Así están las cosas en el partido de Pablo Iglesias, santo padre del socialismo español (cuidado con los señuelos). Es el pasado inmediato lo que tiene mala prensa. A contar desde mayo de 2010, cuando Zapatero, seducido por los jerarcas de Bruselas, rompió el contrato con sus electores. A ninguno de los tres aspirantes les tocó de cerca y eso, su falta de pasado, es hasta ahora su mejor credencial. Lo cual también les deja exentos filias y fobias. Así que los militantes sólo pueden formar criterio por sus genéricas declaraciones a los medios de comunicación o su apresurado paso por las agrupaciones.

Nada especial en la pista del descorche generacional que se avecina, a la vista de la ventaja de Sánchez y Madina sobre el tercero en discordia, Pérez Tapias. De este me quedo consu propuesta de separación entre el papel orgánico del secretario general y el institucional del presidente del Gobierno, si el PSOE está en el poder, a fin de evitar que el Ejecutivo se desvíe de lo pactado con los electores en las urnas.

Y Pedro Sánchez ha formulado la más sencilla y al tiempo la más esperanzadora de las propuestas, frente a las señales de dispersión interna que viene emitiendo este partido de un tiempo a esta parte. Ha dicho, simplemente, que si gana integrará a los candidatos perdedores, y si pierde, se dejará integrar por el ganador.

En el rastreo de sus respectivas declaraciones públicas, en fin, me costaría encontrar planteamientos o formulaciones de mayor calado político o ideológico. Esperemos que aparezcan después del debate convocado para hoy en la madrileña calle de Ferraz.

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