Las profecías de Monedero se cumplen
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Antonio Casado

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Las profecías de Monedero se cumplen

Juan Carlos Monedero ha descubierto de pronto que la entrada de Podemos en la carrera electoral convirtió a este partido en rehén del Estado en su peor versión

placeholder Foto: El exsecretario estatal de Programa y Proceso Constituyente de Podemos, Juan Carlos Monedero. (EFE/Nacho Gallego)
El exsecretario estatal de Programa y Proceso Constituyente de Podemos, Juan Carlos Monedero. (EFE/Nacho Gallego)

“El contacto permanente con aquello que queremos superar hace que a veces nos parezcamos a lo que queremos sustituir”

(Juan Carlos Monedero, minutos antes de caerse de la foto y volver al tajo)

En términos no muy diferentes algunos hemos venido señalando la creciente mimetización de Podemos con los usos y costumbres de la clase política. Por tanto, saludamos en su día la denuncia pública formulada por el número tres del partido. De pronto había descubierto que la entrada en la carrera electoral, con la confesada pretensión de acceso al poder, convierte a una fuerza política en “rehén del Estado en su peor versión”.

Los hechos juegan a favor del diagnóstico de Monedero. Incluso en la mera liturgia de la casta.A saber: era de suponer que estos dirigentes, jóvenes y digitalizados, pasarían de la tradicional pegada de carteles –literal, con brocha y engrudo–, para empezar marcando distancias en el arranque de la campaña para las municipales y autonómicas del 24 de mayo. Nada de eso. En la noche del jueves al viernes pasadoles vimos hacer lo que tantas veces han hecho los partidos desde un memorable 15 de junio de 1977 (primeras elecciones democráticas).

Se había planteado un debate de Pablo M. Iglesias con Albert Rivera, su gran competidor en la apuesta por el cambio político. Sin embargo, la buena e incondicional disposición inicial no tardó en matizarse por parte del primero hasta el punto de frenar el que iba a ser un feliz acontecimiento. Cabía pensar de antemano que estos regates en corto, producto del cálculo y la conveniencia, no afectarían a un grupo portador de aire fresco.

Se había planteado un debate de Iglesias con Rivera, su gran competidor. La buena disposición inicial no tardó en matizarse por parte del primero

Desde las antípodas de la política y la ideología, Esperanza Aguirre anuncia el fin de la democracia si Iglesias llega a la Moncloa, mientras que este la distingue con el título des-honorario de “condesa de la corrupción”. Vale. Pero si a estas alturas de la campaña alguien habla del “programa” en su presencia, ambos lo asociarán inmediatamente con el de tal o cual cadena de televisión. En eso son iguales, ¿verdad?

Si les sale al paso la pregunta del millón en estas fechas, sobre sus posibles compañeros de viaje en materia de pactos, dicen que solo pactarán con la ciudadanía (ellos dirán “la gente”). También ahí tiran del manual al uso cuando un partido se niega a retratarse antes de tiempo por razones tácticas. Y es evidente que, por ejemplo, en el caso andaluz,todos, incluido Podemos, esperan el nuevo reparto de cartas del 24 de mayo.

Si les pillan en algún renuncio, lo atribuirán inmediatamente a una conjura. Lo hizo Mariano Rajoy cuando estalló el caso Gürtel (“No es una trama del PP, sino contra el PP”) y lo ha hecho Monedero cuando, antes de comprimirse en la condición de amigo y compañero, era el número tres de Podemos practicando el separatismo fiscal: “Todas las baterías del régimen del 78 han apuntado contra mí”. ¿Recuerdan ustedes?

Es evidente que, por ejemplo, en el caso andaluz, todos esperan el nuevo reparto de cartas del 24 de mayo

No es mala noticia que Podemos haya canalizado el malestar de los ciudadanos hacia las vías de participación política. Sí lo es el desencanto de quienes vieron al principio de la aventura a unos heraldos de la coherencia dispuestos a predicar con el ejemplo y ahora empiezan a estar decepcionados. Pero tienen sus cuentas corrientes en bancos que desahucian, según reconoce Íñigo Errejón, como cada hijo de vecino con algo de dinero para guardar, aunque si eso mismo lo hace la Junta de Andalucía será causa de bloqueo a la investidura de Susana Díaz.

Por cierto, ni media palabra sobre las causas de suretroceso en las encuestas, tan celebradas antes como aves precursoras del asalto a los cielos. Lo que antes era el bolivariano tic-tac, tic-tac (copyright Hugo Chávez) ahora es el manido lugar común de cualquier partido político maltratado en los sondeos electorales. Simplemente se remiten a las urnas, que es “la única encuesta válida”. ¿Dónde habíamos oído antes esa respuesta?

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