El Ibex quiere echar a Rajoy, dicen en el PP

Quienes verbalizan la existencia de “una estrategia contra el PP basada en el divide y vencerás” miran hacia ciertos resortes de poder económico localizables en las empresas del Ibex

Foto: El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. (EFE)

Ayer levantamos acta del ruido de muebles que el fichaje de Irene Lozano ha causado en el PSOE. Hoy toca hacer lo propio respecto a la averiada imagen de unidad en el PP, gracias a colaboraciones especiales de Aznar, Montoro, Margallo, Guindos, Cayetana Á. de Toledo, Arantza Quiroga, etc. Todos ellos pusieron su granito de arena la semana pasada para extender una sensación de fin de fiesta en las filas del partido, después de haber ido sobrados durante cuatro años de poder casi absoluto a escala municipal, autonómica y nacional.

Fue bonito mientras duró. La recuperación del PSOE, el rejuvenecimiento de la clase política y la entrada en escena de partidos emergentes (Ciudadanos y Podemos) le han dado la vuelta al cuento. Lógico. Rajoy se ha convertido en el anciano de la tribu, la cesta del pan ya no está a rebosar como en noviembre de 2011 y la pérdida de poder territorial ha causado estragos en la cohesión política y organizativa del PP.

Sin embargo, en las alturas de Moncloa y Génova matizan mucho más sobre la causa de sus males. Sin negar el ruinoso paso por las urnas de 2015 y el precio pagado por los casos de corrupción vinculados al partido, sus dirigentes están convencidos de que hay fuerzas ocultas conjuradas para impedir el reenganche en el poder del PP o, en su caso, el de Mariano Rajoy. Por supuesto, con complicidades necesarias de elementos situados en las estructuras del partido, incluidas las de FAES.

Las respuestas acaban en el Ibex, o algunas de sus empresas, presididas por personas puestas ahí por el PP. Mejor dicho, por el entonces presidente Aznar

Quienes verbalizan la existencia de “una estrategia contra el PP basada en el divide y vencerás” (tomo la frase de una figura muy cercana a Rajoy) miran hacia ciertos resortes de poder económico localizables en las empresas del Ibex (las 35 grandes empresas del país). Algunas de ellas con tentáculos más o menos visibles en el interior del partido y en los medios de comunicación donde se amplifican las críticas al “débil” liderazgo de Rajoy, se alude de forma recurrente a su jubilación anticipada y se jalea al líder de Ciudadanos, Albert Rivera.

Nunca lo hubiera dicho, pero lo cierto es que en los estados mayores de Moncloa y Génova se está mirando hacia el Ibex como el principal e inesperado obstáculo para la continuidad de Rajoy en La Moncloa. Y las personas más próximas a Rajoy no dejan de preguntarse a qué viene el formidable despliegue de las encontradas “reflexiones” de Montoro y Margallo, de dónde sale la financiación de Ciudadanos, quién inspira el lanzamiento de Saénz de Santamaría en la prensa internacional como presunta alternativa a Rajoy, a quién se le ha ocurrido un programa de máxima audiencia para escenificar la irresistible ascensión de Albert Rivera en un cara a cara con Pablo M. Iglesias, por qué ha sido prácticamente nulo el eco mediático de la presencia de Rajoy al frente del Consejo de Seguridad de la ONU, o cómo, quién, cuándo y por qué se ha manufacturado el mensaje de que el gran poder empresarial español espera que “del 20 de diciembre salga un Gobierno capaz de encontrar una salida institucional al problema de Cataluña”, dando por sentada la incapacidad del actual.

Todas las respuestas acaban en el Ibex, o algunas de sus empresas, presididas por personas puestas ahí por el PP. Mejor dicho, por el entonces presidente Aznar, primera figura del vigente antimarianismo del PP (¿se acuerdan ustedes del proceso de aznarización de las empresas públicas del año 97?). Empresas a las que, dice mi interlocutor, “Mariano siempre ha escuchado pero nunca ha obedecido”.

Al Grano
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