El independentismo, en 'procés' de descomposición

Nada es descartable en esta deriva absurda del “itinerario” marcado de aquella manera por un independentismo catalán colonizado por la CUP y los 'soldados' de Puigdemont

Foto: Una 'estelada' gigante se despliega en Sant Cugat del Vallès, Barcelona. (Reuters)
Una 'estelada' gigante se despliega en Sant Cugat del Vallès, Barcelona. (Reuters)

No se paralizó la Diagonal. La vida siguió como si tal cosa cuando los catalanes supieron que la Guardia Civil había entrado en el Parlament y la Generalitat.

Con menos filosofía se toman los ciudadanos la sospecha de que el Gobierno Rajoy frene la asistencia financiera a la Comunidad. O la creciente sensación de que si sus gobernantes no corrigen el rumbo de los acontecimientos, después del 1 de octubre Cataluña quedará más dividida de lo que ya está.

Lo de la descomposición del insensato proyecto ideado por Artur Mas hace cinco años, cuando se le hizo insoportable tener que acceder en helicóptero al Parlament, no lo digo yo. Lo dijo hace unos días el jefe de filas del socialismo catalán, Miguel Iceta, tras su encuentro con el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, en el que se relanzó el espíritu de la Declaración de Granada (profundización del Estado Autonómico en clave federal previa reforma de la Constitución) a mayor gloria de la España plurinacional.

Crecen y se multiplican los síntomas de rechazo propios y ajenos a la extravagante aventura iniciada por Mas y continuada por Puigdemont

Y, sobre todo, lo dicen los acontecimientos que se amontonan estos días en las anotaciones de los analistas. Crecen y se multiplican los síntomas de rechazo propios y ajenos a la extravagante aventura iniciada por Mas y continuada por Puigdemont, que movieron el árbol para que Oriol Junqueras recogiese las nueces.

El más reciente es el clarinazo demoscópico que confirma el descenso de catalanes partidarios de la independencia. Algo muy congruente con la depuración de consejeros reticentes ante el absurdo proyecto de celebrar un ilegal y provocador referéndum con la no menos absurda esperanza de que el Gobierno de la nación mire hacia otro lado.

Nada es descartable en esta deriva absurda del “itinerario” marcado de aquella manera por un independentismo catalán colonizado por la CUP y los 'soldados' de Puigdemont.

Todo lo que ocurre en torno al llamado 'procés' tiene un punto surrealista; el tiempo del estupor ha dejado paso a las apuestas y al alquiler de balcones

Lo que nos faltaba por oír es que al tal Pere Soler los españoles le damos pena. Sobrado que va por la vida este necio con rango de director general de los Mossos d'Esquadra, la policía autonómica de Cataluña. Lo cual va más allá de la identificación con la causa del soberanismo. Es lo más parecido a un ataque de contrariedad que, por tratarse de un adulto, no acaba de cursar como una pura rabieta infantil.

Pero, en fin, cada uno hace el ridículo como mejor le peta. Por ejemplo, los extravagante dirigentes de la CUP, que trabajan por un independentismo bajo chantaje, han decidido hacerlo por la tosca vinculación con el franquismo de todos aquellos catalanes que se desmarcan del 'procés' por higiene mental.

Al Grano

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