El Parlament y la farsa del separatismo

Estamos pisando engrudo en el territorio del absurdo. Y todos nos hemos contagiado. También los que hacemos el oficio de comentar la actualidad política

Foto: Una pancarta antiindependentista a las puertas del Parlamento de Cataluña. (Reuters)
Una pancarta antiindependentista a las puertas del Parlamento de Cataluña. (Reuters)

Si la aspiración secesionista pudo ser inicialmente un asunto discutido y discutible a la luz de la razón, dejó de serlo hace un tiempo. Ahora solo queda margen para cruzar apuestas o alquilar balcones a fin de no perder detalle sobre lo que puede suceder desde hoy hasta el 1 de octubre.

Tendríamos que hacer cola en los aeropuertos si el acto sedicioso cometido ayer por el nacionalismo gobernante en Cataluña no quedara judicial y políticamente desactivado. No llegaremos a tanto. La respuesta está en marcha. Incluye las medidas de salud pública, también en el ámbito penal, tomadas y que tomarán los órganos del Estado. Este mediodía, en sesión extraordinaria, el Gobierno impulsará un recurso de inconstitucionalidad, previo informe del Consejo de Estado.

Tendríamos que hacer cola en los aeropuertos si el acto sedicioso cometido ayer en Cataluña no quedara judicial y políticamente desactivado

En el ámbito político, la buena noticia de la agitada jornada de ayer fue el inequívoco alineamiento del PSOE con el Gobierno de la nación. “El Gobierno cuenta con nosotros. Los intereses del país están por encima”, dijo el portavoz de la ejecutiva, José Luis Ábalos, mientras el presidente Rajoy se mantenía en contacto permanente con Pedro Sánchez, y también con Albert Rivera, que trasladó a Rajoy con anterioridad el anuncio de la moción de censura contra Puigdemont que anunció anoche la portavoz de Ciudadanos, Inés Arrimadas, en nombre del principal grupo de la oposición en el Parlament.

Estamos pisando engrudo en el territorio del absurdo. Y todos nos hemos contagiado. También los que hacemos el oficio de comentar la actualidad política, cuando corremos como idiotas detrás de las liebres ciegas que han venido soltando los independentistas catalanes en este último tramo de su viaje a ninguna parte.

Inspirados en su real gana, los separatistas se han sacado de la manga una fuente de poder alternativa a la consagrada en el vigente orden constitucional

A saber: que no les dejan votar, que el Estado les oprime y que España les roba. Por eso, inspirados en su real gana y en ese “discurso supremacista” señalado por José Ignacio Torreblanca (“Los españoles son vagos, atrasados y fascistas”), se han sacado de la manga una fuente de poder alternativa a la consagrada en el vigente orden constitucional.

De esa fuente contaminada en origen brotó anoche, tras una bochornosa sesión parlamentaria, la convocatoria unilateral, fraudulenta y chapucera de un referéndum de secesión por parte del Govern (firmada por Puigdemont y cada uno de los consejeros, que así se hacen responsables de la ilegalidad cometida, incluso en el terreno de lo penal).

Por tanto, la consulta del 1 de octubre nace contaminada por la ilegalidad, sin que al nacionalismo gobernante se ruborice cuando dice que la ley de referéndum aprobada un minuto antes por sus diputados (los demás se abstuvieron o se ausentaron para no prestarse a la farsa) viene a dar “cobertura legal” a dicha convocatoria.

En cuanto a los procedimientos, que han atropellado las normas reglamentarias, cualquier parecido con los usos democráticos sería una pura coincidencia

En cuanto a los vergonzantes y acelerados procedimientos, que han atropellado las normas reglamentarias y los derechos de los diputados (¿a qué vienen tantos quiebros para burlar la legalidad vigente si no creen en ella?), cualquier parecido con los usos democráticos sería una pura coincidencia.

No sirvieron de nada las advertencias del Tribunal Constitucional, las del propio Consejo de Garantías de la Generalitat, los letrados del Parlament o, por salir del orden institucional, los 27 juristas catalanes de prestigio que en febrero de este año pidieron al sector independentista que se ciñese al Estado de derecho y que cualquier cambio político se hiciera en el marco de la ley.

Pero a pesar de los requerimientos políticos y sociales de los últimos días, los independentistas ya no podrían dar marcha atrás. Entre otras cosas, porque es lo único que les mantiene unidos.

Al Grano

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