El juez, el derecho de sufragio y la reiteración delictiva

ERC denuncia por adelantado un fraude en el recuento del 21-D. Temen un revolcón del independentismo en las urnas

Foto: Carme Forcadell, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras en el Parlament. (EFE)
Carme Forcadell, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras en el Parlament. (EFE)

El lunes que viene, víspera del arranque de la campaña electoral del 21-D, sabremos si los diez encarcelados cautelarmente por concertarse contra el Estado (ocho ex miembros del Govern y los dos 'Jordis' de apoyo civil) salen de la cárcel. Es lo más probable.

Aunque la Fiscalía se opone por entender que aún existe riesgo de fuga y reiteración delictiva, el juez Llarena no pasará por alto la imposibilidad material de que quienes han sido desposeídos de sus cargos conviertan sus ideas políticas en actos jurídicos. Y tampoco puede ignorar el instructor del Tribunal Supremo el derecho de sufragio (pasivo y activo), intacto para cualquier ciudadano no condenado por sentencia firme. Este Estado tan represor defiende el derecho de ser elegidos (sufragio pasivo) a los ocho que figuran en las listas electorales de la ERC de Junqueras o el JxC de Puigdemont.

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Tanto en sus deposiciones de ayer como en los escritos presentados por sus abogados, se acata la aplicación del artículo 155, se renuncia a la vía unilateral como cauce de sus aspiraciones independentistas, solo “por vías estrictamente pacificas y democráticas”, y se asume la legalidad vigente. Es decir, que se comprometen a evitar las conductas presuntamente delictivas que les llevaron a la cárcel ya hace un mes por decisión cautelar de la juez Lamela, de la Audiencia Nacional.

El juez Llarena no puede ignorar el derecho de sufragio (pasivo y activo), intacto para cualquier ciudadano no condenado por sentencia firme

Un verdadero punto de inflexión en el viaje a ninguna parte. No para Puigdemont, turista de conveniencia en Bruselas. Lo entiende, lo comprende. Pero, al contrario que los 'exconsellers' y 'los Jordis', él no descarta la vía unilateral. O sea, la desobediencia. Equivale a reiteración delictiva, causa primera de su candidatura a la prisión provisional, mientras sigue haciendo el ridículo en la capital europea con la esperanza de canjear su rebeldía en las urnas. Me cuentan que acaricia la idea de presentarse en España en vísperas de la jornada electoral si, como parece, la Justicia belga decide su entrega, o no, pero después del 21-D. Sería detenido al pisar suelo español y el Gobierno tendría un problema. El cuenta con el premio entre los votantes independentistas. Un consuelo a las calabazas europeas.

El europeísmo de los nacionalistas era instrumental. Solo si servía como nutriente de la causa. Pero, ay, cuando se les recuerda que el nacionalismo es venenoso y que las leyes son para cumplirlas. Entonces se vuelven eurófobos y su presidente en el “exilio” llega a sugerir un referéndum sobre la voluntad de los catalanes de pertenecer o no a la UE. Al fin y al cabo, una interpretación extensiva de lo que ellos llaman derecho a decidir.

Al contrario que los 'exconsellers' y 'los Jordis', Puigdemont no descarta la vía unilateral. La desobediencia equivale a reiteración delictiva

No solo el nada honorable Puigdemont abronca a los jerarcas de la UE por apoyar el “golpe de estado fascista” del Gobierno contra las instituciones catalanas. Véase esta profunda reflexión de la ideóloga de guardia, Pilar Rahola (ERC), en la cadena amiga de TV3: “Yo soy europeísta pero la UE es una mierda”.

Agitadores no faltan, como vemos. Acaba de entrar en el circuito deformador de la opinión pública el “pucherazo”. Es una denuncia preventiva de fraude electoral formulada por ERC de cara al recuento del 21-D. Y pide voluntarios para hacer uno “paralelo” esa noche. Significa que temen es un revolcón del independentismo. Si no, nunca hubieran sacado a pasear el fantasma del “pucherazo”, sabiendo como saben que el sistema es inatacable.

ERC denuncia por adelantado un fraude en el recuento del 21-D. Temen un revolcón del independentismo

Hay no menos de media docena de recuentos paralelos al “oficial”. Juntas electorales y Ministerio del Interior, pero también los partidos presentes en las mesas electorales como apoderados que, naturalmente, se llevan su acta. En Cataluña, al menos siete.

ERC puede hacer cuentas sobre sus propias actas y comparar su resultado. Nadie se lo impide, pero ellos lo usan como una pedrada más contra el Estado que quieren destruir. Ahora es el “pucherazo” como antes fue la convocatoria electoral “ilegal e ilegítima”, la España que viola los derechos humanos, la vuelta del franquismo, los presos políticos, la violencia policial o las balas de verdad donde antes había pelotas de goma.

Al Grano

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