Un almanaque para la España política de 2018

Arrimadas, Puigdemont, Junqueras, Rivera, Iglesias... Los protagonistas del próximo año político que nos espera

Foto: Bandera de España y una estelada en una calle de Barcelona. (Reuters)
Bandera de España y una estelada en una calle de Barcelona. (Reuters)

Arrimadas, Inés

Esta joven abogada, nacida en Jerez de la Frontera y criada en Cataluña, es, sin ninguna duda, la gran revelación política de 2017.

De las urnas deriva su derecho y su deber de intentar convertirse en presidenta de la Generalitat​ en el primer tramo de 2018, después de hacer convertido a Ciudadanos en la primera fuerza política de Cataluña. Aunque no le den los números. Como se diría en la jerga nacionalista catalana, esto no va de matemática sino de política.

Albert Rivera e Inés Arrimadas. (Reuters)
Albert Rivera e Inés Arrimadas. (Reuters)

Cataluña

Los independentistas no volverán a las andadas. El miedo a la cárcel, la evidente fractura del bloque y la coartada del imperativo legal alejan el fantasma de la ingobernabilidad.

Antes o después, en el transcurso del proceso negociador que marcará el arranque del año, se impondrá el modelo de la doble barandilla (ingredientes separatistas y no separatistas), como remedio a una Cataluña partida en dos.

Constitución, reforma

Poco más que un eslogan. Debate confuso y cacofónico. Bastante tendremos con las aproximaciones al “estudio para la evaluación y modernización del Estado autonómico”, que llevará a cabo en 2018 -en principio, durante seis meses- una comisión parlamentaria constituida recientemente a instancias del PSOE, con la vaga pretensión de que en sus trabajos germine una reforma constitucional.

Con el descuelgue de Podemos y los nacionalistas, amen de las reticencias del PP sobre una reforma constitucional no guionizada previamente, me parece que es hablar por hablar.

Iglesias, Pablo Manuel

Representa la malversación del espíritu del 15-M (“indignados” contra el sistema). Hoy por hoy, Podemos aparece hundido en las encuestas. E Iglesias, al que le ha comido la lengua el gato, está en horas bajas. El año que acabamos de estrenar puede ser el de su abierto cuestionamiento como líder del partido.

Pablo Iglesias. (EFE)
Pablo Iglesias. (EFE)

Es de los que circulan en dirección contraria creyendo que los demás están equivocados. Lo peor en el oficio de la política. Se llama “arrogancia”. Así lo llamó su propio partido en un informe interno hace más de dos años.

Desde entonces su historial ha sido una secuencia de errores encadenados, dentro y fuera de su partido. Pero como el más sonado siempre quedará su hermanamiento con el PP para tumbar la investidura del socialista Pedro Sánchez en marzo de 2016.

Junqueras, Oriol

Lo mismo que Puigdemot, pero sin alfombras voladoras, el líder de ERC tiene su futuro político hipotecado en el Tribunal Supremo. Y es consciente del fracaso del 'procès' ante un Estado español más sólido de lo previsto.

Este jueves puede abandonar la cárcel de Estremera si la sala de apelaciones asume su renuncia como guionista del plan sedicioso. Le bastaría el imperativo legal como pretexto de su intención de respetar la Constitución. Es lo más probable.

Oriol Junqueras. (Reuters)
Oriol Junqueras. (Reuters)

Puigdemont, Carles

Está a la vista la resultante de una sobredosis de nacionalismo catalán disuelta en el odre narcisista de este absurdo personaje.

Un juguete roto del año 2018. Lo tiene crudo. Cuando descubra que los jueces no creen en el poder redentor de los votos y que, a la hora de la verdad, la causa siempre estará por encima de la persona, tendrá que elegir entre la cárcel y el autodestierro. En ambos casos nadie le impedirá seguir declamando “la victoria de la república catalana” y “la derrota de la Monarquía del 155”. Hasta que le pongan una camisa de fuerza.

Rajoy, Mariano

El otro día anunció su intención de agotar la Legislatura. Es decir, hasta 2020, cuando toca. Y nadie se lo ha creído. El marianismo consiste en atenerse al archidemostrado principio de que en política el paso del tiempo es una caja de sorpresas y estas siempre han jugado a favor de Rajoy.

Por tanto, no conviene apresurarse a elevar a definitivas las conclusiones colgadas de la teórica debilidad de un Gobierno en minoría que se apoya en un PP doblemente acosado: por la corrupción y por un competidor político que es cuña de la misma madera (Ciudadanos).

Mariano Rajoy. (EFE)
Mariano Rajoy. (EFE)

Rivera, Albert

Lidera el partido que se ha ganado la primacía de la lucha contra el independentismo en Cataluña y contra el bipartidismo en el resto de España. En lo primero, le ha robado la bandera a Podemos. Y, en lo segundo, se la ha robado a las dos grandes fuerzas de la centralidad, el PP y el PSOE.

Su reto en el 2018 es el de acertar en la explotación del éxito (los españoles abominan del separatismo y recelan del bipartidismo) y la consolidación de posiciones ante las próximas elecciones municipales. Si lo supera, puede ser el año de su presentación como fuerza predominante del centro-derecha y alternativa verosímil a la Moncloa.

Sánchez, Pedro

Libre de la extorsión de Podemos y prisionero del socialismo de medias tintas en Cataluña, se acaba de sacudir el sambenito de su hipotético amontonamiento con populistas y separatistas como vía rápida a la Moncloa. Era una sospecha adosada a su discurso tras la reconquista de Ferraz a mediados del año que termina. Ahora tendrá más fácil su acercamiento a Ciudadanos porque los enemigos de sus enemigos pueden ser sus amigos.

De todos modos el principal reto que el joven líder del PSOE debe afrontar con urgencia y sin complejos en 2018 es la falta de modelo ideológico y territorial que tiene paralizado al partido desde que Zapatero rompió con sus votantes en mayo de 2010.

Al Grano

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