Un 155 sólido frente a un 'procés' gaseoso

A Junqueras no le ha servido de nada su presentación ante el Supremo como "hombre de paz". Y sus tres compañeros de encierro tampoco han logrado la excarcelación

Foto: Centenares de personas reclaman la libertad de Junqueras. (EFE)
Centenares de personas reclaman la libertad de Junqueras. (EFE)

La fuerza del Estado de derecho, que se hace notar en la aplicación del artículo 155, se ha ido revelando cada vez más sólida. Al revés de lo que viene ocurriendo con los ensueños secesionistas del 'procés', que aparecen cada vez más gaseosos. Los hechos son los hechos.

Tres de los cuatro residentes forzosos en la cárcel de Estremera, diputados electos, padecen "incapacidad legal prolongada", según dictamen judicial emitido ayer. Por tanto, se rechazan sus solicitudes y no podrán asistir a las sesiones del Parlament mientras dure su situación de prisión provisional.

Eso dice el auto del juez respecto al exvicepresidente de la Generalitat, Oriol Junqueras, uno de los máximos hacedores del 'procés'; Jordi Sànchez, el exlíder de la ANC, organización civil decisiva en las movilizaciones independentistas, y el 'exconseller' de Interior, Joaquim Forn, responsable político de los Mossos de Esquadra durante los hechos del 21 de septiembre (acoso a la comisión judicial que practicaba un registro en una Consejería).

Gabriel Rufián con una chapa para pedir la libertad de Junqueras. (Reuters)
Gabriel Rufián con una chapa para pedir la libertad de Junqueras. (Reuters)

A Junqueras no le ha servido de nada su presentación ante el Supremo como "hombre de paz". Y sus tres compañeros de encierro (los citados, más Jordi Cuixart, de OC) tampoco han logrado la excarcelación solicitada, aunque se habían comprometido a no repetir comportamientos presuntamente delictivos como los que les llevaron a la cárcel.

Las deserciones, las renuncias a la unilateralidad y las muestras de acatamiento a la legalidad se multiplican en el fracturado bloque independentista. Son quienes un día desafiaron al Estado desde sus puestos de responsabilidad y hoy están en prisión, en libertad provisional o empapelados judicialmente.

Los informes de los expertos respecto a una eventual investidura telemática son inequívocos. La presencia física del candidato es imprescindible

Como elemento de análisis sobre la endemoniada situación política catalana, todo eso es una esperanzadora señal de desbloqueo ante el encastillamiento de Puigdemont en Bruselas. No es la única. Otra de las señales aparece en los informes jurídicos sobre la pretendida investidura a distancia del destituido presidente de la de la Generalitat, un fugado de la justicia española.

Los informes de los expertos respecto a una eventual investidura telemática o por persona interpuesta son inequívocos. La presencia física del candidato es imprescindible. Y no solo lo dicen los expertos. Lo dice, ojo, el mismísimo ex número dos del Govern.

Las deserciones, los informes jurídicos, los recelos de Junqueras... van señalando el camino de Puigdemont hacia la irrelevancia

Es evidente que están dedicados al ex número uno los argumentos de Junqueras solicitando permiso judicial para asistir a las sesiones de constitución del Parlament y a la de investidura. Junqueras (ERC), socio político principal del presunto aspirante, Carlos Puigdemont (JxCAT), invoca el reglamento para reclamar la presencia física de un diputado en las sesiones de debate y votación. Dice que la función representativa es "indelegable" y tampoco se puede ejercer desde una cárcel.

Ojo al dato: ¿Y desde Bruselas? En resumen, que las deserciones, los informes jurídicos, los recelos de Junqueras, la existencia de 18 diputados secesionistas expuestos a la inhabilitación y la presencia sólida del Estado frente a ocurrencias de última hora, van señalando el camino de Puigdemont hacia la irrelevancia, en la cárcel o en el destierro voluntario.

Al Grano

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