Las encuestas quieren echar de Moncloa a Rajoy

El Gobierno considera "irresponsable" especular con el fin de la legislatura "cuando apenas ha transcurrido el tiempo que costó ponerla en marcha"

Foto: El presidente Mariano Rajoy, en el Congreso. (EFE)
El presidente Mariano Rajoy, en el Congreso. (EFE)

Un vendaval mediático y demoscópico azota La Moncloa de un tiempo a esta parte. Y entonces suena discreta pero contundente una cualificada voz del Gobierno. Se lo puede permitir, por la experiencia acumulada y la información que maneja. “No puede ser que la demoscopia guíe la política nacional”, dice antes de trasladar su convencimiento de que “las encuestas se hacen para crear estados de opinión”.

Dicho sea ante lo que su entorno valora como calculado reproche político en base al cocinado de 1.946 llamadas a otros tantos teléfonos móviles. Un 85% de sus titulares quiere que Mariano Rajoy se vaya y ceda el paso a otra persona, según rezaba ayer la cabecera de un influyente diario. Con el detalle añadido de que incluso lo reclama un 62% de votantes del PP.

Llueve sobre mojado. El periodismo especulativo de estas últimas semanas está viendo la sombra de una prematura convocatoria de elecciones generales. Es consecuente con la tendencia a relacionar el posible descarrilamiento del pacto PP-Ciudadanos con la falta de apoyo suficiente a los Presupuestos Generales del Estado para el año en curso.

"No puede ser que la demoscopia guíe la política nacional", dicen en Moncloa, convencidos de que "las encuestas sirven para crear opinión"

Al más alto nivel de responsabilidad en el Ejecutivo se considera “irresponsable” que algunos especulen con el fin anticipado de la legislatura “cuando apenas si ha transcurrido el mismo tiempo que costó ponerla en marcha”.

La dirección de Ciudadanos, en virtud de sus acuerdos con el Gobierno en materia de corrupción, condiciona su apoyo a los PGE 2018 a que el PP se deshaga de la senadora Pilar Barreiro, investigada por el caso Púnica. “Si yo fuera presidente y quisiera extender la legislatura, cumpliría mi palabra”, ha dicho Albert Rivera. Pero en Moncloa no se lo toman en serio. No creen que el socio naranja llegue a romper la cuerda: “No tiene sentido que la aprobación de los Presupuestos dependa de una senadora investigada por los jueces”.

Mariano Rajoy y Albert Rivera, en Moncloa. (EFE)
Mariano Rajoy y Albert Rivera, en Moncloa. (EFE)

A nadie se le oculta, no obstante, que el trasfondo de la situación está habitado por el hundimiento del PP en las encuestas mientras se constata la irresistible ascensión de Ciudadanos. Es otro lugar común instalado en los circuitos. Que la cotización electoral del PP se desploma por un trasvase de votantes hacia el partido de Rivera.

Según y cómo. Coincidentes en el tiempo, el barómetro del CIS y la encuesta de Metroscopia no pueden ser más dispares. En esta, barre Ciudadanos con un 28,3% de expectativa de voto, mientras el PP se queda en el 21,9%. Seis puntos y medio de diferencia. Aproximadamente los mismos que en la encuesta del CIS pero al revés: seis puntos a favor del PP (26,3% frente a 20,7%).

Moncloa se basa en tan escandalosa disparidad para afirmar que, cuando la convocatoria electoral no está a la vuelta de la esquina, estas prospecciones crean estados de opinión pero no calibran la verdadera intención de los votantes.

Moncloa no toma en serio las amenazas de Rivera: "No tiene sentido que la aprobación de los PGE dependa de una senadora investigada por el juez"

Si no son las encuestas las que retratan a Rajoy de salida y un PP de facturación electoral a la baja, son las especulaciones sobre una presunta flojera del Gobierno ante las maniobras independentistas para desbloquear la situación en Cataluña sin desairar al presidente 'legitimo'.

Un diario de difusión nacional ha venteado el equívoco mensaje de que Moncloa estaría dispuesta a tolerar un simbólico poder de Puigdemont en Bruselas, si al tiempo se investía a otro candidato con poder 'efectivo' en Barcelona. Como si tras un imaginado e inconfesable pacto con los pertinaces agitadores del 'procés', el Gobierno hubiera dado luz verde para coronar de aquella manera al fugado, que es, o era hasta ayer, una opción contemplada por los dirigentes de ERC y rechazada (Elsa Artadi 'dixit') por los compañeros de viaje de 'la lista del president'.

Al Grano

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