Cifuentes, tocada pero no hundida

La presidenta​ de la Comunidad de Madrid ha quedado tocada, pero no está hundida. Gracias a Ciudadanos. O a causa de Ciudadanos, que se remite a una eventual comisión de investigación

Foto: La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, al final del pleno extraordinario de la Asamblea de Madrid. (EFE)
La presidenta madrileña, Cristina Cifuentes, al final del pleno extraordinario de la Asamblea de Madrid. (EFE)

Cristina Cifuentes se fue por los cerros de Úbeda. Con detalles sobre aspectos no requeridos y evasivas sobre los que estaban realmente cuestionados, como las falsificaciones de firmas desveladas por El Confidencial.

El argumento central de su intervención fue que se la acusa sin pruebas y se la obliga a demostrar su inocencia cuando deberían ser los acusadores los obligados a demostrar su culpabilidad. Pero no aportó novedades sustanciales al culebrón.

Hizo memoria sobre precedentes ajenos menos ruidosos (Errejón, Monedero, Valenciano, Zafra, Gutiérrez). Denunció la anomalía reglamentaria del pleno. Y se vino arriba a la hora de lamentar el uso de la política para destruir al adversario. Según ella, esa es la cuestión de fondo.

Cifuentes, tocada pero no hundida

Dijo sentirse victima de una operación de linchamiento, enésimo intento de liquidarla políticamente. Fallido, a la vista de las discrepancias entre los tres grupos de la oposición. Comparten la incredulidad por las explicaciones de la presidenta madrileña, pero discrepan sobre el camino a seguir.

Frente al partido del Gobierno autonómico (PP, 48 diputados), Podemos (27) y el PSM-PSOE (37) apuestan por una moción de censura inmediata, y Ciudadanos (17) propone una comisión de investigación que convoque a todos los actores implicados en el caso del máster supuestamente falso de la presidenta.

Conjuguen ustedes los números con las propuestas de los tres grupos que ayer se declararon defraudados e insatisfechos con la comparecencia de la presidenta. Llegarán a la conclusión de que Cifuentes ha quedado tocada pero no está hundida. Gracias a Ciudadanos. O a causa de Ciudadanos, que se remite a una eventual comisión de investigación.

Cifuentes, tocada pero no hundida

Así justifica su resistencia a firmar una moción de censura que considera “precipitada” en estos momentos. “Dejar caer a un Gobierno en una comunidad de siete millones de españoles es una decisión muy grave. Hay que ser prudente ahora y contundente cuando haya que serlo”, dice Ignacio Aguado, el jefe de filas de Ciudadanos en la Asamblea de Madrid.

Números cantan. La moción de censura de los socialistas no podría prosperar en ningún caso sin el concurso de los 17 escaños de Ciudadanos. Y los de Albert Rivera no están por la labor. Si a ello unimos la vista gorda de Génova ante el inverosímil relato de Cifuentes sobre su cuestionado máster en derecho autonómico, cuyo trabajo final (TFM) sigue sin aparecer, queda claro que de esta sale viva.

Lo que no está tan claro es si para reparar su credibilidad, que ha quedado seriamente dañada por el escándalo, va a ser suficiente con sus ganas de pelea (“No tengo ni he tenido nunca la intención de dimitir") y el generoso arropamiento de la dirección nacional del PP (“Sólida, convincente, contundente”).

El tiempo lo dirá. A quienes nos consta que Cifuentes ha braceado hasta donde ha podido para sacar del cesto las manzanas las podridas del PP madrileño, se nos hizo ayer muy duro escuchar que era “un eslabón más en la cadena de un partido que ha hecho de la corrupción su modo de vida” (Lorena Ruiz Huerta, de Podemos). O que ha traicionado la confianza de los madrileños, el prestigio de la institución pública y la imagen de la universidad” (Ángel Gabilondo, del PSM).

Así pinta ahora quien iba de prometedora dirigente del PP. Nadie lo hubiera dicho hace tres años, cuando Mariano Rajoy la empujó a entrar en campaña sin el debido arropamiento de la organización regional. Contra viento y marea fue escalando en los sondeos y al final le dio la vuelta a las previsiones, que contaban con una mayor facturación electoral de Esperanza Aguirre en la alcaldía. Pero fue Aguirre la que se quedó en la cuneta mientras Cifuentes lograba retener la presidencia autonómica, en la que el PP reina desde hace casi un cuarto de siglo. Y ello después de haber denunciado en su discurso de investidura el tóxico apareamiento entre política y corrupción. Ahora la persigue la sombra de un doble caso de trato de favor y falsedad documental.

Al Grano

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