El arriesgado salto a la fama de Sánchez

La apuesta del líder socialista es muy atrevida. Depende de cómo juegue sus cartas a partir de ahora y del precio que esté dispuesto a pagar para salir airoso de una moción de censura

Foto: El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa. (EFE)
El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, durante una rueda de prensa. (EFE)

Quienes venían acusándole de irrelevancia y falta de visibilidad, se van a hartar de lo que reclamaban a Pedro Sánchez, al año de su vuelta a Ferraz como secretario general del PSOE. Para bien o para mal. De España, de su partido, de sí mismo. En ese orden. Y eso está por ver.

Semejante hartura de protagonismo puede suponer su lanzamiento a la fama como presidente del Gobierno si la ciudadanía comparte su descripción de una España gobernada por una cuadrilla de ladrones y enferma de crisis institucional.

También puede acabar siendo la causa de su prematura muerte política si la gente lo toma por un oportunista, como dicen en Ciudadanos, o por ser un desestabilizador irresponsable, como dice el interpelado presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que ayer le acusó de querer medrar "a cualquier precio".

La apuesta es muy arriesgada. Depende de cómo juegue sus cartas a partir de ahora. Y del precio que esté dispuesto a pagar para salir airoso de una moción de censura utilizada como atajo hacia la Moncloa.

El inesperado movimiento de Sánchez, que supo utilizar el factor sorpresa con la presentación de la iniciativa, cursa como un elemento objetivo de inestabilidad del Reino de España. Así lo entendieron los mercados, que reaccionaron a la baja, unas horas después de haber celebrado la sobredosis de estabilidad aportada con la aprobación de los PGE del año en curso.

No procede hacerse de nuevas respecto al caso Gürtel y a la certeza de que el PP y la corrupción se han hecho inseparables en la política nacional

¿Y cuáles han sido los motivos de Sánchez para zarandear ese estado de estabilidad, divino tesoro, fraguado básicamente sobre la complicidad de los gobiernos central (Rajoy) y vasco (Urkullu)? Pues la sentencia de la Audiencia Nacional sobre el caso Gürtel, que vino a coincidir en el tiempo con el parto difícil pero feliz que garantizaba el agotamiento de la Legislatura sin necesidad de anticipar las elecciones generales.

Hablamos de una sentencia pendiente de recurso y referida al más emblemático de los muchos casos de corrupción asociados a las siglas del PP. Nada nuevo, salvo la sentencia, ciertamente dura contra los desvergonzados personajes de todos conocidos. Pero no procede hacerse de nuevas respecto al caso Gürtel y a la certeza, ampliamente consolidada, de que el PP y la corrupción se han hecho inseparables en la política nacional.

No tendría sentido que ahora su candidatura saliera adelante para formar un Gobierno con los votos de los separatistas implicados en el golpe al Estado

La sorpresa por la presentación de la moción de censura contra Rajoy, por su condición de líder de un partido desacreditado, no viene porque este no merezca el reproche (Sánchez le acusa de ser el máximo responsable, por su persistente mirada distraída sobre el "lodazal" de su propio partido) sino porque los españoles teníamos demasiado fresca la caracterización del líder socialista como "hombre de Estado" que marchaba del brazo del Gobierno frente los retos del separatismo catalán.

Imagen de la reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE en la sede de Ferraz el viernes. (EFE)
Imagen de la reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE en la sede de Ferraz el viernes. (EFE)

No tendría sentido que ahora su candidatura saliera adelante para formar un Gobierno monocolor socialista con los votos de los separatistas implicados en el golpe al Estado, un minuto después de sindicarse con Rajoy en reafirmar la vigencia del 155. Y eso podría ocurrir si los diecisiete diputados nacionalistas catalanes, encantados de hostigar al represor Estado español, apoyaran la candidatura de Sánchez. Algo que el líder del PSOE siempre había rechazado, aunque en esta ocasión da por buenos esos votos independentistas, según aclaró en su comparecencia pública de este viernes.

Tiene muy difícil acomodo mental la hipótesis de un Sánchez catapultado a la Moncloa por el populismo y el separatismo. Tan difícil como lo tiene el eventual amontonamiento de los 32 escaños de Ciudadanos en semejante contubernio. Los dirigentes del partido naranja ya se han desmarcado.

Al Grano

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