Sánchez hereda el mantra: estabilidad, divino tesoro

Pedro Sánchez hizo ayer los primeros tanteos destinados a la formación del nuevo Ejecutivo, con exigencia de total discreción a los tanteados

Foto: Pedro Sánchez, junto al Rey, en la toma de posesión de su cargo como presidente del Gobierno. (EFE)
Pedro Sánchez, junto al Rey, en la toma de posesión de su cargo como presidente del Gobierno. (EFE)

Oído ayer junto al cuello de la camisa del presidente Sánchez: “España necesita estabilidad y eso no pasa por una prematura convocatoria de elecciones. No hay ninguna razón para disolver la legislatura antes de su agotamiento. Sería una convulsión que el país no se puede permitir”.

Estabilidad, divino tesoro. Era el mantra del Gobierno Rajoy. Y lo va a heredar el Gobierno Sánchez, a plena satisfacción del 'socio preferente' (PNV), al que le causa urticaria un posible salto de Albert Rivera a La Moncloa. Pero no es en ese recelo del socio donde nace el anhelo de estabilidad del ya presidente Sánchez, aunque el compromiso de agotar la legislatura fuese parte del precio por el apoyo de los cinco diputados nacionalistas vascos en la moción de censura.

Pedro Sánchez, que ayer hizo los primeros tanteos destinados a la formación del nuevo Ejecutivo, con exigencia de total discreción a los tanteados, ha hecho de la estabilidad su primer objetivo estratégico, al margen de que convenga o no al PNV.

También fue el primer objetivo estratégico de Mariano Rajoy. Con el mismo gozne de aquellos cinco votos. Decisivos en los PGE que garantizaban la durabilidad del Gobierno del PP y, después de cambiar de bando, decisivos en la moción de censura sobre la que el PSOE funda la vocación de permanencia de su Gobierno hasta junio de 2020.

"¿Elecciones, para qué? No hay prisa. Se equivocan quienes hablan de falta de legitimidad", dicen en el entorno de Sánchez

No han caído bien en el entorno de Sánchez las declaraciones del expresidente Felipe González, recomendando una llamada a las urnas más pronto que tarde. Alimentan el extendido clima de opinión que ve una anomalía en el salto al poder mediante una moción de censura cuyo apoyo externo es ‘crítico’, en el caso de los populistas, y ’escéptico’ en el de los nacionalistas.

La pregunta perseguirá al presidente Sánchez desde el minuto uno: ¿hasta qué punto necesita pasar cuanto antes por las urnas para dotarse de la legitimidad democrática que se le niega por pretender gobernar con 84 diputados?

De su primer círculo de confianza llega esta anotación del columnista: "¿Elecciones, para qué? No hay prisa. Se equivocan quienes hablan de falta de legitimidad. Es un argumento de salón, contrario a los usos y costumbres del parlamentarismo europeo. La gente debe saber que estamos en democracia parlamentaria y no presidencialista. Que un Gobierno caiga por una moción de censura, perfectamente regulada en la Constitución, es algo normal en los países democráticos".

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, durante la segunda jornada de la moción de censura. (EFE)
El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban, durante la segunda jornada de la moción de censura. (EFE)

Por tanto, la voluntad de agotar la legislatura puede tomarse como un elemento de certeza. Al menos en el periodo de gracia que se merece Pedro Sánchez. Ya veremos cómo evolucionan los elementos de duda.

Respecto a los compañeros de viaje (Podemos, ERC, PDeCAT, PNV, Bildu), están ausentes en los primeros movimientos de Sánchez, destinados a formar un Gobierno monocolor. Ni rastro de nombres vinculados a Podemos, aunque sí podría parecerlo alguno de los 'independientes' tanteados por Sánchez.

Y en cuanto al independentismo catalán personalizado en el nuevo presidente de la Generalitat, ojo al dato, solo puedo hablar de las sorprendentes esperanzas puestas por el equipo de Pedro Sánchez en la figura de Quim Torra.

En el PSOE se ve a Torra como el hombre "culto, razonable, buen jurista", llamado a reconducir el conflicto catalán en sintonía con el nuevo Gobierno

Lo ven como el hombre “culto, razonable, buen jurista, con más cabeza que Puigdemont”, dispuesto a matar al padre político y llamado a reconducir el conflicto catalán en sintonía con el Gobierno socialista.

Les doy mi palabra de honor de que no me he inventado este retrato de quien hace poco era tachado por el nuevo presidente del Gobierno de ‘racista’, ‘xenófobo’ y ‘supremacista’. Pero así de insoportablemente tornadiza está resultando la política nacional.

Al Grano

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
4 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios