El Aquarius, entre Sánchez y Salvini

¿Todos somos Salvini o todos somos Sánchez? Se verá en el seguimiento de los aspectos asistenciales, sociales, políticos y jurídicos que van a tramitarse a partir de la identificación

Foto: Los migrantes a bordo del Aquarius, a la hora de la comida. (Reuters)
Los migrantes a bordo del Aquarius, a la hora de la comida. (Reuters)

La llegada a Valencia de los 629 migrantes del Aquarius está prevista para el domingo. Si acogerlos es un gesto humanitario en España y rechazarlos, un éxito electoral en Italia, es que Europa está más enferma de lo que parece.

Una vez señalado el mal de fondo, señores, hagan juego: ¿todos somos Salvini o todos somos Sánchez? Se verá en el seguimiento de los aspectos asistenciales, sociales, políticos y jurídicos que van a tramitarse a partir de la identificación de estos infelices. Y la difícil tarea de otorgarles un estatus, caso por caso, a sabiendas de que la Constitución no reconoce a los extranjeros el derecho de acceso no legal al territorio español.

La primera tarea será decidir si estas personas están en 'tránsito', de 'estancia' o de 'residencia' (temporal o permanente). A todos les corresponde la condición de 'acogidos', de momento. A saber luego a cuántos se les concede el 'asilo' como paso previo al estatus de 'refugiado', el nivel más alto de protección, reservado a personas perseguidas por motivos de raza, religión, orientación sexual o ideas políticas. Los solicitantes tendrán que ponerse a una cola que el año pasado era de 38.880. Y los demás, someterse a una normativa que contempla la expulsión. Lo recordó el ministro Grande-Marlaska, al precisar que a los migrantes del 'Aquarius' se les aplicará la Ley de Extranjería.

[¿Inmigrantes o refugiados? ¿Dónde vivirán? ¿Quién los atiende?]

El impacto de la decisión ha sido extraordinario. Medalla de oro a la fraternidad para el joven presidente del Gobierno. Pero esto no se arregla con ‘gestos’ desmentidos por la saturación de nuestros centros de internamiento de inmigrantes ilegales, que llevan una existencia opaca y vergonzante, y por la política de alambrada y devolución en caliente, que España sigue practicando en Ceuta y Melilla, a expensas de la revisión anunciada por Grande-Marlaska.

La primera tarea será decidir si están en 'tránsito', de 'estancia' o de 'residencia' (temporal o permanente). De momento, todos son 'acogidos'

Lo deseable sería que los gestos fuesen eslabones de una cadena solidaria a escala europea en planes de acogida ordenada, sin recaer en el abominable aparcamiento de migrantes en un país alquilado para externalizar el drama. Y la respuesta de España tampoco puede reducirse a una foto de nuestros gobernantes en el puerto de Valencia.

Lo deseable es que el "toque de atención a Europa" (ministro Borrell 'dixit') se convierta en el necesario resorte para empezar a hacer las cosas con cabeza, sabiendo que el 'efecto llamada' será inevitable si solo se concentra en los países más hospitalarios frente a una 'emergencia'. Porque no es un episodio puntual, sino sistémico. Y los responsables de afrontarlo están en Bruselas, donde se dedican miradas distraídas hacia el trato que reciben en las fronteras de la UE las personas que huyen del hambre, la guerra y la represión política.

Los solicitantes del estatuto de 'refugiado', el nivel más alto de protección, tendrán que ponerse a una cola que el año pasado era de 38.880 personas

Aunque el respeto a los derechos humanos es seña fundacional, se ignora en los países que, como Grecia, Italia y Malta, pero también Alemania, Holanda y Francia, están o han estado más expuestos a la súbita irrupción de migrantes y refugiados llegados mayoritariamente desde Siria y África.

Vemos con asombro que en países blanqueados por solemnes declaraciones de fe en la dignidad y la igualdad básica de todas las personas, ha trepado hasta las capas dirigentes la concepción de los migrantes como seres improductivos que alteran nuestra autoestima primermundista.

De hecho la xenofobia cotiza al alza en las urnas de países que se vieron desbordados por la llegada de migrantes. También ha crecido la eurofobia a medida que la UE se ha ido mostrando incapaz de poner en marcha la tantas veces reclamada política común sobre el problema migratorio, que volverá a estar sobre la mesa en la reunión de la próxima cumbre europea.

Al Grano

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
3 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios