Las malas compañías del nuevo Gobierno

¿A qué pactos secretos ha llegado Pedro Sánchez con los enemigos de la Constitución que le han hecho presidente?

Foto: El líder de Podemos, Pablo Iglesias, pasa ante el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, en el pleno de este miércoles. (EFE)
El líder de Podemos, Pablo Iglesias, pasa ante el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, en el pleno de este miércoles. (EFE)

Aun sin estar comisionado por el nuevo Gobierno, como algunos se malician, la reciente visita de Pablo M. Iglesias a los Jordis encarcelados (Cuixart y Sánchez representan la trama civil del golpe al Estado) transcribe la metáfora del doble explosivo que Pedro Sánchez lleva adosado a su cintura. Me refiero a las dos pilastras de su poder. Populismo y nacionalismo, enemigos declarados del orden constitucional.

El líder de Podemos es un objetor público de la forma del Estado. Se refiere de manera recurrente al “centralismo borbónico” y el abominable “régimen del 78”. Con mandato o no, está empeñado en ganar para la causa sanchista de la distensión a los dirigentes del soberanismo catalán. Esos que hablan sin parar del Estado “represor” y “demofóbico” que les agobia.

En la trepidante jornada parlamentaria de ayer (debate previo a la Cumbre Europea y el habitual control al Gobierno), tanto el PP como Ciudadanos miraron hacia la nube negra de Pedro Sánchez: ¿a qué pactos secretos ha llegado con los enemigos de la Constitución que le han hecho presidente?

No hubo respuesta contundente y precisa. Pudo haber dicho “a ninguno” o “no hay pactos”, como suele decir en distancia corta y entrevistas con los medios. Pero ayer, en sede parlamentaria, se limitó a decir que sus compromisos son con "la Constitución y la regeneración democrática", que no están reñidos con la política de gestos para la distensión orientados a superar el ‘inmovilismo’ del Gobierno Rajoy y reconducir el conflicto catalán.

Cs y PP miran hacia la nube negra de Sánchez: ¿a qué pactos secretos ha llegado con los enemigos de la Constitución que le han hecho presidente?

Llevase o no llevase un mandato de Sánchez, las explicaciones de Iglesias tras su visita a la cárcel de Soto del Real (ahora intenta visitar a Oriol Junqueras en Estremera) reproducen el discurso de Moncloa sobre la necesidad de acercar posiciones entre Gobierno central y Generalitat. Con la vista puesta en el objetivo oficial de que el soberanismo renuncie a la unilateralidad.

Eso quería oír Moncloa tras la excursión de Iglesias al mundo del soberanismo. Tal cual: “Me consta que la vía unilateral ya no sigue en la agenda catalana, y me consta la voluntad de Pedro Sánchez de hacer todo lo que esté en su mano para conseguirlo”. Música celestial en los oídos de Sanchez, aparentemente en el mismo bando que Iglesias frente a la tronante intervención de Gabriel Rufián en el pleno de ayer.

Las malas compañías del nuevo Gobierno

Advirtiendo de que no bastará con gestos amables y música de violines, el fustigante diputado de ERC se dirigió al presidente del Gobierno: “Si usted cree que vamos a olvidar que hay nueve secuestrados, cambie de asesores y deje de hablar con el PSC”. Parece sugerir que como intermediario es mejor Iglesias, con el que Rufián comparte la aversión a la Monarquía y al régimen del 78. Iglesias lo intenta. Sus intervenciones de ayer en el Congreso trataban de marcar el camino hacia una futura convergencia PSOE-Podemos y una solución catalana basada en los ‘valores republicanos’.

Malas compañías para Sánchez las que le invitan a compartir el camino hacia una 'tercera república hospitalaria' con los esfuerzos del Govern por mantener vivo el objetivo de romper con España. Sánchez no comparte nada de eso. Ayer volvió a insistir en que sus anhelos de acercamiento son reales “a partir de la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña”. Pero no basta con decirlo. Además, tiene que parecerlo.

Al Grano

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios