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Sanz vs. Villarejo: en el nombre del Estado
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Antonio Casado

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Sanz vs. Villarejo: en el nombre del Estado

No anda sobrada la monarquía de blindaje político frente a quienes celebrarían su caída, los que auparon a Pedro Sánchez en su salto a la fama

Foto: La ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada por el director general del CNI, Félix Sanz Roldán. (EFE)
La ministra de Defensa, Margarita Robles, acompañada por el director general del CNI, Félix Sanz Roldán. (EFE)

Un sector del Gobierno Rajoy (no quien firma esta columna, general) hablaba de "pelea de egos" entre el comisario Villarejo y el director del CNI, Félix Sanz. Y así explicaba cierto ministro cómo el famoso expolicía, conocido traficante de trapos sucios, había acabado con sus huesos en la cárcel.

Al director de los servicios secretos le irrita la nivelación, me consta. Lógico. Es un servidor del Estado (57 años de entrega le contemplan, recuerda siempre) y Villarejo es un chantajista profesional. He ahí el respectivo rango moral de los personajes sometidos al doble escrutinio político y judicial por las presuntas malas prácticas del padre del Rey, en versión hablada de Corinna Larsen ante los micrófonos furtivos de Villarejo.

Foto: El director del Centro Nacional de Inteligencia, Félix Sanz Roldán (c), junto a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, a su llegada a la Cámara Baja. (EFE)

Supongo que los miembros de la Comisión de Secretos Oficiales del Congreso, que el miércoles escucharon a Sanz a puerta cerrada ("Estamos ante un chantaje al Estado") y el juez de la Audiencia Nacional, Diego de Egea, que al día siguiente escuchó al comisario Villarejo ("Me reuní en Londres con Corinna para resolver un problema de Estado") lo habrán tenido en cuenta. Más nos vale, porque está en juego la imagen de la Corona.

El Gobierno, como principal cliente del CNI, lo tiene claro. Ninguna duda. Sabe dónde anida la verdad y dónde la insidia. No hace falta una comisión de investigación. Sin embargo, el turno parlamentario del uno y el judicial del otro no han enfriado, sino todo lo contrario, la vehemencia republicana de quienes hicieron presidente del Gobierno a Pedro Sánchez.

La representante de Podemos en la mencionada comisión, Ione Belarra, dice que salió de la reunión "con más dudas de las que tenía al entrar". Y algunos finos analistas creen haber descubierto ahora que la renovación generacional no fue el verdadero resorte de la abdicación de don Juan Carlos.

"¿Se desprende de las palabras de su antigua amiga algún supuesto delictivo imputable al Rey emérito? Quedan muchas pruebas por practicar"

¿Se desprende de las palabras de su antigua amiga algún supuesto delictivo imputable al Rey emérito? Quedan muchas pruebas por practicar en la pieza secreta abierta por el juez dentro del llamado caso Tándem (léase "caso Villarejo"), pero en la calle se teme que, por evitar males mayores en la imagen de la institución, los guardianes del Estado hayan concertado una mirada distraída respecto a unas palabras de Corinna sobre blanqueo, testaferros, comisionismo, cuentas opacas en el extranjero, etc.

Aunque el padre del Rey, Juan Carlos de Borbón, perdió la inviolabilidad al abdicar de la Corona en junio de 2014, conserva el aforamiento. Significa que tendría que responder penalmente ante el Tribunal Supremo si los jueces apreciasen en su conducta algún comportamiento presuntamente delictivo cometido después de la abdicación.

placeholder El director del CNI, Félix Sanz Roldán, junto a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, a su salida de la comparecencia. (EFE)
El director del CNI, Félix Sanz Roldán, junto a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, a su salida de la comparecencia. (EFE)

Eso revienta el argumento de que no se trataba de renovación generacional, sino de eludir un posible reproche de los tribunales en pleno ejercicio de tan alta magistratura. Carece de sentido. Es justo al revés. Si quería ocultar algo, se hubiera quedado. Si temía algún reproche judicial, la forma de evitarlo habría sido conservar la inviolabilidad que le otorgaba la Constitución.

En su paso por el Congreso, Félix Sanz explicó que la difusión de las grabaciones de Corinna Larsen responde a un intento de chantajear al Estado. Y en las filas antimonárquicas de Podemos y nacionalistas dicen que eso remite a las intenciones de Villarejo, pero no desmiente nada ni obliga a callar frente a eventuales conductas ilícitas del Rey emérito.

"No anda sobrada la monarquía de blindaje político frente a quienes celebrarían su caída, los que auparon a Pedro Sánchez en su salto a la fama"

Sanz negó rotundamente que don Juan Carlos se acogiera a la amnistía fiscal de 2012 y cobrase comisiones por la construcción del AVE en Arabia Saudí. Respecto a la posibilidad de cuentas en el extranjero respondió con un "no creo", fundamentado en que no es misión del CNI investigar sobre el patrimonio del anterior jefe del Estado.

Según y como, general. Noble misión de los servicios secretos es ayudar a formar el criterio de los servidores del Estado. Lo cual exige conocer todo lo que eventualmente pueda convertirse en amenaza para la salud del orden constitucional y sus instituciones. No anda sobrada la monarquía de blindaje político y moral frente a quienes celebrarían su caída. Precisamente, los que auparon a Pedro Sánchez en su salto a la fama.

Y tampoco sería de recibo que el CNI se convirtiera en el manto protector del Rey emérito más allá de lo razonable. No hasta el punto de perjudicar a la institución encarnada ahora en la figura de su hijo, Felipe VI.

Un sector del Gobierno Rajoy (no quien firma esta columna, general) hablaba de "pelea de egos" entre el comisario Villarejo y el director del CNI, Félix Sanz. Y así explicaba cierto ministro cómo el famoso expolicía, conocido traficante de trapos sucios, había acabado con sus huesos en la cárcel.

Rey Don Juan Carlos Comisario Villarejo Félix Sanz Roldán Rey Felipe VI