El futuro de Europa, cargado de nubarrones

Con una Merkel de salida y un Macron en caída libre, solo dan juego estrellas menores

Foto: Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia). (EFE)
Parlamento Europeo en Estrasburgo (Francia). (EFE)

Tocaba poner tierra por medio este 11 de septiembre para ventilación de neuronas expropiadas por una obsesión monotemática. Lejos de los aleluyas callejeros por la Cataluña una, grande y libre soñada por Puigdemont el 'ausente', como los falangistas llamaban a su líder encarcelado .

En Estrasburgo, escuchando por la mañana a Tsipras, el alumno bueno, y por la tarde a Orbán, el malo, a uno le salieron al paso problemas de mayor cuantía. Los que van a ocupar hoy al presidente Juncker y los jefes de fila de los grupos políticos en el debate anual sobre el estado de una Europa gravemente afectada por fatiga de materiales en su fundacional sistema de valores.

A saber: cuestión migratoria, crisis de confianza, populismo, desigualdad social como lacerante factura de la crisis económica, eurofobia y falta de líderes.

A juzgar por una rara y preocupante unanimidad detectada entre los eurodiputados de grupos centrales (socialistas, liberales y conservadores de siempre), la inestabilidad y el descreimiento se ciernen sobre una Europa que se avecina cargada de nubarrones.

Ha tenido que ser una voz marginal, la del primer ministro griego, la que rebotase firme y voluntariosa en los escaños casi vacíos del Parlamento Europeo

Con una Merkel de salida y un Macron en caída libre, solo dan juego estrellas menores. Dos primeros ministros de países no instalados en la centralidad europea, con salto a la fama por razones contrapuestas. Uno en Grecia y el otro en Hungría. Sin olvidar a Costas, el portugués, que con Tsipras ha resultado ser el otro alumno aventajado de la legislatura que se cierra en mayo.

Ha tenido que ser una voz marginal, la del primer ministro griego, Alexis Tsipras —quién lo ha visto y quién lo ve, tres años después de rendirse a los burócratas de Bruselas—, la que rebotase firme y voluntariosa en los escaños casi vacíos del Parlamento Europeo: “Hemos demostrado que hay una luz en este cielo nublado de Europa”.

El eje de la controversia es el problema de la migración, que puede romper Europa. El desacato de Orbán es justamente por la política migratoria

El contrapunto lo puso por la tarde el ultraderechista primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, que se siente crecido por el retroceso de los partidos tradicionales y el avance de la derecha radical en el Viejo Continente.

El eje de la controversia es el problema de la migración que, según todos los analistas, puede romper Europa. El desacato de Orbán es justamente por la política migratoria. No acepta inmigrantes en su país. “Y me igual lo que mañana vote el Parlamento Europeo”, dijo en relación a la moción que hoy se votará sobre un eventual procedimiento sancionador a un país que no respeta los valores fundacionales de la UE.

Al Grano

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