Sánchez y el 'CISgarabís' de Tezanos

La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas sigue despertando recelos entre aquellos que creen que los métodos del nuevo director no son precisamente neutrales

Foto: Pedro Sánchez en una imagen de esta semana. (EFE)
Pedro Sánchez en una imagen de esta semana. (EFE)

La falta de credibilidad arruinó los datos del último sondeo del CIS, ahora mes a mes, sobre la temperatura electoral de los españoles.

Dicho sea no por aversión al mensajero, como sostiene José Félix Tezanos, que de la noche a la mañana cambió su puesto en la Ejecutiva del PSOE (de mala gana, eso sí, porque no entendía la incompatibilidad), por la dirección del reputado Centro de Investigaciones Sociológicas.

Nada de eso. Dicho sea por simple constatación del estupor que las últimas prospecciones electorales del CIS han causado entre los profesionales de la política, la demoscopia y el periodismo. No me lo invento.

Tezanos se defiende. Según él, lo que se ha desterrado en la nueva metodología es precisamente un cocinado de datos que procesaba intenciones en la llamada 'estimación de voto'. Ahora se ignora el recuerdo de voto, se registra solo la intención directa (el que lo tiene clarísimo) y se suma la tendencia de los perezosos (los que no piensan votar, según dicen). La ecuación Tezanos que resulta es la de voto directo más simpatía.

Lo peor que le puede ocurrir a un órgano del Estado bajo sospecha de instrumentalización partidista es que acabe saliendo en las coplas

Salvo por ese cambio de metodología presuntamente interesado, nadie entiende política ni técnicamente el notable salto adelante del PSOE (del 22,7 en las ultimas generales al 31,6% de la encuesta del CIS) después de cuatro meses de Gobierno a la defensiva: descoordinación, escándalos, dos ministros caídos en sus cien primeros días, rectificaciones y, sobre todo, una sistémica debilidad parlamentaria agravada por las continuas amenazas de sus 'socios' independentistas.

Lo peor que le puede ocurrir a una institución pública, a un órgano del Estado bajo sospecha de instrumentalización partidista y pérdida de neutralidad, es que acabe saliendo en las coplas y se convierta en objeto de chanza.

A Pablo Casado, el principal adversario político de Sánchez, según el incontestable sentir general desmentido por el CIS, (el PP aparece como tercera fuerza política), le ha dado la oportunidad de referirse a la 'cistitis', como la enfermedad del PSOE que reflejaría el ansia de Pedro Sánchez de seguir en el poder a costa de lo que sea.

Espero que Tezanos no acabe formando parte del comité de estrategia electoral del PSOE (de Moncloa, en realidad), junto a Ábalos y Redondo

Lo del 'cisgarabis' es una travesura verbal de mi amigo Javier González Ferrari, pero refleja perfectamente que nadie ha dejado de tomarse a broma, también puertas adentro, los resultados de un sondeo que hunde en la miseria a todos menos al PSOE de Sánchez. Y a Ciudadanos, competidor del PP por la derecha, que tampoco se fía del sondeo a pesar de que le coloca como segunda fuerza del tablero político nacional. En vez de celebrarlo, dice su secretario general, José Manuel Villegas, que "es la encuesta del PSOE, hecha por el cocinero de Sánchez y pagada por todos los españoles".

Espero que Tezanos no acabe formando parte del comité de estrategia electoral del PSOE (de Moncloa, en realidad), junto a José Luís Ábalos e Iván Redondo, máximos exponentes del estado mayor de Sánchez. Reconozco que es una insinuación tóxica. Tal vez injusta. Pero es que aún tengo en la cabeza lo que acabo de oír en boca de otro colaborador del presidente: "La coherencia es incompatible con la política. Si hubiera que ser coherente a toda costa, no podríamos dar un paso".

Al Grano

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