Pedrada al PSOE de Sánchez: ratas, golpistas y represores

A la derecha le sale la ojeriza al 'rojo' en forma de insulto. Es como un atavismo actualizado cada vez que pierde el poder

Foto: El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El secretario general del PSOE y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El problema de la política nacional es su infantilización. Se lo oigo decir a un acreditado gurú de las Ciencias Sociales, cinco minutos antes de que los responsables de Nuevas Generaciones del PP borrasen la siguiente deposición digital: "Las ratas que robaron el futuro de Andalucía".

El lema venía ilustrado, a modo de cartel, con las fotos de los cinco presidentes socialistas que han gobernado esta Comunidad durante los casi cuarenta años de democracia. Pero su apresurada eliminación de las redes sociales no pudo derogar los efectos secuenciados de otro eslogan vivo: "Mientras tu sigues parado, ellos se gastaron tu dinero en drogas y puticlubs".

Eso ya no es cosa de los 'impulsivos' cachorros del PP (Moreno Bonilla dixit). Días antes lo había colocado en sede parlamentaria la exministra, Dolors Montserrat, ahora portavoz de su grupo. En una intervención que no pasara a la historia como ejemplo de fina oratoria, acusó a los socialistas andaluces de "frecuentar la prostitución con dinero público".

La portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat acusó a los socialistas andaluces de "frecuentar la prostitución con dinero público"

Es muy benevolente mi demoscópico interlocutor al considerar el aquí y ahora de la política española como resultado de un proceso de infantilización. En todo caso puede ser aplicable al lado izquierdo de la barricada, donde la pérdida de memoria hace que sus nuevos dirigentes, aturdidos por los fulgores de un poder mal cimentado, parezcan salidos de un parvulario.

A la derecha, sin embargo, le sale la ojeriza al 'rojo' en forma de insulto. Es como un atavismo actualizado cada vez que pierde el poder. Barra libre para la calumnia. Ocurrió en las elecciones de 2004, con sofisticadas imputaciones que vieron el jueves de sangre (11-M) como un resorte accionado por los socialistas para ganar el domingo de urnas (14-M). Luego vendrían las insidias contra Zapatero, al que acusaron de romper España, rendirse a ETA y traicionar a las a las víctimas del terrorismo.

Tanto el PP como Ciudadanos han presentado a Pedro Sánchez como un aliado de los golpistas

Ha vuelto a ocurrir con la reciente vuelta del PSOE al poder, tras la moción de censura de junio. El insólito salto de Sánchez a Moncloa no se apoyó en el trampolín de su talento, su capacidad de liderazgo o su fuerza parlamentaria, sino en la común aversión a Mariano Rajoy puntualmente motivada por la sentencia del caso Gürtel. Lo cual no justifica el lanzamiento de ciertas pedradas contra el nuevo Gobierno desde la derecha. Y sus terminales mediáticas, donde se ha llegado a denunciar un ataque al Estado de Derecho por supuesta violación del principio de separación de poderes. Qué barbaridad.

Los dirigentes independentistas catalanes acusan al presidente del Gobierno de ser "un cómplice del Estado represor"

También es cierto que el poder de Sánchez depende de enemigos declarados de la Constitución y la Monarquía. Pero su acceso a la Presidencia no fue antidemocrático, ilegal o ilegítimo, como se dice en las filas del PP. Y en las de Ciudadanos, que también le acusa de venderse al independentismo catalán para atornillarse al sillón. En ambos partidos cursa la imputación de que Sánchez es "un aliado de los golpistas". Y tampoco se queda atrás la derecha catalana abducida por la causa soberanista. Con la misma excusa que la derecha 'española' (El Gobierno y las acusaciones públicas del 'procés'), ha injuriado al presidente del Gobierno como "cómplice de un Estado represor".

Al Grano

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