Sánchez, a la busca del centro perdido

“Es nuestro momento”, dice Sánchez a su gente. Con la esperanza de sacar adelante los PGE y una agenda social, progresista y modernizadora

Foto: Pedro Sánchez. (EFE)
Pedro Sánchez. (EFE)

El paso del presidente del Gobierno por la ITV de la Agencia EFE deja una perla explosiva e implosiva en el breviario político de Pedro Sánchez. Habla del ciclo que se cierra en Andalucía y el que piensa abrir el PSOE, pilotado por él, en el resto de España. Es imaginable la tempestad que habrá desencadenado en la ‘sucursal’ andaluza y, particularmente, en la todavía presidenta de la Junta, Susana Díaz.

Mucho más que una declaración de intenciones. La sencilla ecuación verbal de Sánchez es dinamita dentro y fuera de su familia política. Solo si las lluvias de abril no mojan la pólvora, podrá celebrarlo con el sol de mayo. En una democracia “de último minuto”, como suele decir el colega Miguel Ángel Oliver, secretario de Estado de Comunicación, nada está escrito de antemano, pero los planes de Moncloa miran al primer trimestre del año recién estrenado.

“Es nuestro momento”, ha dicho Sánchez a su gente. Con la esperanza de que los 17 escaños amarillos del nacionalismo catalán permitan la tramitación (muy probable) e incluso acaben votando a favor (muy improbable) de los PGE de 2019. Y con llamamientos a la movilización del partido en torno a una agenda social, progresista y modernizadora que borre la sombra negra de un Gobierno atenazado (“vendido”, según la derecha encamada en Andalucía) por los separatistas.

La buena noticia es un anuncio de giro al centro. La mala es que puede ser una nueva forma de prolongar las pruebas sobre su credibilidad

Tal que así: “No solo miraremos a las fuerzas independentistas. Les vamos a tender la mano también a Ciudadanos y al PP”, dice respecto al proyecto presupuestario, que el Gobierno fletará en el Consejo de Ministros de pasado mañana.

La buena noticia es un anuncio de giro hacia el centro perdido, con reiterada firmeza en las apelaciones al marco constitucional como cauce del trato con separatistas. La mala es que podemos estar ante una nueva forma de prolongar las pruebas sobre la credibilidad de Sánchez, tan castigada por los vaivenes, la descoordinación y los palos de ciego.

De momento, persiste la anomalía de un Gobierno sin plan presupuestario propio (el 1 de enero se activó la prórroga de los PGE de 2018), sin músculo parlamentario y sin acompañamiento público. Y la de un presidente bajo sospecha de hacer lo que sea por atornillarse al sillón (en el PP se le acusa de ser irrecuperable para el pacto constitucional). De hecho, uno de los aspectos más replicados de su entrevista es el que ratifica su intención de gobernar hasta 2020, a pesar de que su salto a la fama (moción de censura contra Rajoy) siempre estuvo vinculado al supuesto de una convocatoria de elecciones “lo antes posible”.

La hipótesis apunta a Cs y no a Podemos como futuro socio del PSOE: “Aspiro a representar no solo a la parte socialdemócrata, también a la liberal”

De estricta actualidad es la pedrada de Sánchez contra Pablo Casado por las malas compañías del PP en Andalucía (de Rivera no dice nada). Le acusa de ligar su futuro a la ultraderecha (Vox) y, por tanto, “está renunciando a ganar elecciones”. Lo cual es otra señal precursora de su presunta vocación centrista.

La hipótesis apunta a Ciudadanos y no a Podemos (innominado a lo largo de la entrevista) como futuro socio preferente del PSOE a escala nacional. Cita textual, por si las dudas: “Yo aspiro a representar no solo a la parte socialdemócrata sino también a la corriente liberal de nuestro país”.

Al Grano

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