Sánchez y Venezuela: pista para el artista

Un verdadero 'stress-test' en la carrera del presidente del Gobierno. Tiene la palabra y la ocasión de consagrase en los ámbitos de la política internacional

Foto: El presidente del Foro Económico Mundial, Borge Brende (i), saluda al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, esta semana. (EFE)
El presidente del Foro Económico Mundial, Borge Brende (i), saluda al presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, esta semana. (EFE)

Venezuela es un asunto más de nuestra política interior por los lazos históricos, culturales, humanos, comerciales, que unen a los dos países. Si Cataluña rompe el consenso constitucional, el conflicto venezolano podría recomponerlo.

El presidente del Gobierno es quien tiene la palabra, tras el firme pronunciamiento de PP y Ciudadanos, partidarios de reconocer a Juan Guaidó ya mismo y pedirle a Maduro que se vaya.

Sánchez prefiere esperar. No mucho. Un plazo "necesariamente corto", según el ministro Borrell, por si se produce el milagro de que Maduro quiera convocar elecciones "libres, justas, limpias y seguras" a celebrar con supervisión internacional. Y si se constata falta de voluntad, Moncloa apostará con todas las consecuencias, como ya hacen Pablo Casado y Albert Rivera, por Guaidó y la legitimidad de la Asamblea Nacional constituida en las elecciones de 2015 con mayoría opositora.

Ese es el plan. Pista para el artista. Un verdadero 'stress-test' en la carrera de Pedro Sánchez. Ocasión pintiparada de consagrarse en los ámbitos internacionales. Puede y debe aprovecharla tirando de la UE con liderazgo y empuje. "En ello está", me confirma una fuente muy próxima.

Moncloa concede a Maduro un plazo "corto" por si se produce el milagro de que convoque elecciones limpias con supervisión internacional

Seguro. Tanto como el zumbido en los oídos de las palabras de sus antecesores socialistas. "Peor que un dictador, Maduro es un tirano arbitrario que ocupa ilegalmente el poder", dice Felipe González, mientras Zapatero pide no demonizar una parte de Venezuela contra otra, en respuesta a los reproches públicos del exvicepresidente, Alfonso Guerra, que calificó de "inexplicable" su intento de legitimar a Maduro.

Los hechos del 23 de enero le sorprendieron en el sanatorio de Davos (Suiza) e hizo lo debido. Comunicarse con Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional convertido en presidente interino del país, y tantear a los gobernantes latinoamericanos y europeos presentes en el Foro Económico Mundial. Además, por vía diplomática, España mantiene contacto con los representantes permanentes de los socios de la UE en Bruselas.

Así ha formado un criterio sindicado con Angela Merkel en la búsqueda de la posición común de la UE, aún pendiente de fijarse en cita de los 27 ministros de Exteriores reclamada por España, mientras da una última oportunidad a Maduro. Por no actuar en caliente, no porque se le reconozca legitimidad. Nunca se otorgó validez a las elecciones del pasado mes de mayo, con la oposición amordazada, en la que Maduro fue elegido para un periodo de seis años ignorando a la Asamblea Nacional.

PP y Cs acusan a Sánchez de querer blanquear el chavismo con la misma ligereza con la que le acusan de venderse a los separatistas por seguir en Moncloa

Habla Moncloa de evitar males mayores. La confrontación abierta con Maduro, apoyado por la cúpula militar, puede ser un camino seguro hacia la guerra civil, se teme. Y además, hay una cuestión práctica, según explicó ayer el ministro Borrell, en relación a los "resortes procedimentales, políticos y administrativos” en manos del ejecutivo.

Ciudadanos y PP, las otras dos fuerzas de firme compromiso con la Constitución, discrepan. Acusan a Sánchez de querer blanquear el chavismo con la misma ligereza con la que le acusan de venderse a los separatistas catalanes por seguir en Moncloa. Piden la condena de Maduro con retirada de nuestro embajador y elecciones con supervisión internacional de forma inmediata.

Algo que más pronto que tarde tendrá que reclamar también el Gobierno español, a la vista de la escasa disposición a colaborar por parte de un chavismo seriamente tocado: "Si quieren, que se vayan ya mismo", dijo ayer el heredero de Hugo Chávez en referencia a la posición de España.

Al Grano
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