Encuestas: se impone el miedo a la derecha

Las propuestas en positivo se pierden en la polvareda. Vende más la reyerta que el debate. Y las vergüenzas se ocultan con silencios tácticos

Foto: Pablo Casado. (EFE)
Pablo Casado. (EFE)

En vísperas del clarinazo oficial de la campaña, el selfie de la clase política desvela su tendencia a rentabilizar los miedos de los votantes. No sus deseos. Pablo Casado (PP) y Albert Rivera (Cs) propagan el miedo a que Pedro Sánchez siga en Moncloa apareado con los separatistas. Y Moncloa propaga el miedo a que gobierne el 'trifachito' de la plaza de Colón.

El minuto y resultado del partido que se juega en las encuestas registra una clara ventaja del miedo a la derecha (Gobierno 'a la andaluza') sobre el miedo a que Sánchez vuelva a juntarse con los enemigos del Rey y la Constitución (bloque anti-Rajoy en la moción de censura del 1 de junio).

Solo en la encuesta publicada por 'La Razón' (NC Report), aparece acariciando la mayoría absoluta una eventual alianza PP-Cs-Vox, sobre la que Ferraz y Moncloa proyectan el presunto miedo de los españoles a un presidente “irresponsable” e “inhabilitado para gobernar” (ministro José Luis Ábalos 'dixit'). Es como si currarse una campaña para ganar las elecciones consistiera en trabajar para que no las ganen otros.

El minuto y resultado del partido registra ventaja del miedo a un Gobierno 'a la andaluza' respecto a otro de izquierdas con nacionalistas

Según el líder del PP, sería terrible que siguiera en Moncloa quien prefiere aparearse con los que tienen las manos “manchadas de sangre”. El mantra de Iglesias Turrión (UP) es la sucesiva desvergüenza del PP y del PSOE por haber repoblado las cloacas del Estado con ratas programadas contra Podemos. El de Sánchez, la crispación de la derecha. El de Rivera, la muerte política de Sánchez por razones de “emergencia nacional”. El de Casado, la rendición socialista ante las exigencias del independentismo. El de Abascal, la flojera de la clase política frente a las graves amenazas contra la unidad de España.

Y así sucesivamente. Se trata de sembrar el miedo al otro entre los seis millones de españoles de voto indeciso ante las urnas del 28 de abril. Así que las propuestas en positivo se pierden en la polvareda. La reyerta vende más que el debate. Y las vergüenzas se ocultan con silencios tácticos. Como la corrupción en el caso del PP. Como la permisiva política de Moncloa frente al reto separatista, en el caso del PSOE.

Los problemas reales se aparcan: desigualdad, listas de espera, mileurismo. Y las pensiones, modelo energético, reforma educativa, etc...

En cuanto a los problemas reales de los españoles, simplemente, se aparcan. Por ejemplo, la desigualdad. Un reciente informe de la Comisión Europea advierte de la alta proporción de ciudadanos españoles que viven “en riesgo de pobreza y exclusión social”. Y muchos otros que apenas aparecen: epidemia del mileurismo, hacinamiento hospitalario, listas de espera, precio de los alquileres, futuro de las pensiones, modelo energético, financiación autonómica, una obsoleta maquinaria de la Administración, la reforma educativa, etc.

La eventual solución de todos esos problemas es lo que se desea. Pero, insisto, los candidatos han decidido explotar lo que se teme. Aunque sea recurriendo a la insidia como método.

Al Grano
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