Lo que esconde el desprecio de Sánchez a RTVE

La ausencia de Vox en un debate televisado habría privado al PSOE de ahondar en la fragmentación de la derecha. Y eso va contra sus intereses

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

La corporación de RTVE se muestra más respetuosa con las instituciones que el propio Gobierno de la Nación. Es la moraleja de su propuesta de debate electoral a cuatro (Vox, no) rechazada por Moncloa. Sánchez prefiere un debate a cinco (Vox, sí) en una televisión privada.

¿Y qué tiene eso de particular? Pues que la tele pública se atiene a la doctrina de la Junta Electoral, basada en la vigente orografía parlamentaria, según salió de las últimas elecciones generales, mientras que el Ejecutivo se atiene a la orografía demoscópica, tal y como va saliendo de las encuestas.

El PSOE pudo haber aceptado las dos, como otras veces. El hecho es que solo ha aceptado la propuesta de la cadena privada. La diferencia es que la propuesta de Atresmedia, a celebrar el próximo día 23, cuenta con la participación de un representante extraparlamentario, que no hubiera participado en el fallido debate de la pública,

La ausencia de Vox en un debate televisado hubiera privado al PSOE de ahondar en la fragmentación de la derecha. Y eso va contra sus intereses de partido. Es verdad indiscutida que el salto a la fama de Vox, de momento solo a través de las encuestas en una democracia de último minuto, ha sido lluvia milagrosa para las ambiciones de Sánchez. Le ha dado vida política, como en las elecciones de 2015 y 2016 Podemos se la dio a Rajoy.

Pero tiene indeseables efectos secundarios. Por potenciar el miedo a los "tres temores" (las tres derechas) se potencia a Vox. Y con la fragmentación de ese sector del electorado se potencia también el riesgo de un nuevo bloqueo en la gobernabilidad, como ya ocurrió tras los comicios de 2015.

TVE se basa en la vigente orografía parlamentaria. El Gobierno y Atresmedia, en la que diseñan los sondeos en una democracia de último minuto

Además, se fragiliza al PP como pilar derecho del sistema. Se le obliga a perder centralidad y ponerse en modo ultraderecha para taponar esa fuga de votantes. Algo tóxico para una España que no tiene ninguna necesidad de abonar el terreno a grupos que ponen en cuestión los avances políticos y sociales logrados durante cuarenta años de democracia.

No parece que al presidente del Gobierno le preocupe demasiado la advertencia de la UE respecto al peligro de que la cuarta economía de la zona euro se contagie de la inestabilidad italiana por irrupción de partidos populistas y euroescépticos. Pero el ascenso de Vox, en vísperas de las terceras elecciones generales en solo cuatro años, ya no permite a Sánchez ser tan contundente como al llegar a Moncloa: "España no es Italia", decía unos días después de que Salvini y Di Maio Santiago Abascal se hubieran repartido el poder.

Para la política nacional es tóxico potenciar a Vox porque se obliga al PP obliga a ponerse en modo ultraderecha y perder centralidad

Todo eso esconde la decisión de no aceptar el debate a cuatro en la televisión pública porque no estaría el líder de un partido que hoy por hoy es extraparlamentario. "Un desprecio del PSOE y su candidato hacia la radiotelevisión publica", según sostiene en nota oficial el consejo de informativos de RTVE.

El desplante no tiene precedentes en los últimos 26 años. Y es más escandaloso que la negativa de Sánchez a debatir cara a cara con el líder del PP, Pablo Casado, que es la visible alternativa de poder. A la luz de la vigente realidad parlamentaria y no de la que cantan los sondeos, que no deja de ser volátil y especulativa.

Al Grano

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