Sánchez y los 'indepes': diálogo de besugos

Nada haría tan ingobernable España como someter a referéndum su integridad territorial sin previa revisión de la Constitución

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), saluda al presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra (d). (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), saluda al presidente de la Generalitat de Cataluña, Quim Torra (d). (EFE)

Atención al absurdo: la ingobernabilidad sería el precio de la gobernabilidad si los resultados del 28-A obligasen a Sánchez a aceptar las exigencias del independentismo. Nada haría tan ingobernable España como someter a referéndum su integridad territorial sin previa revisión de la Constitución.

En el arranque de la campaña electoral, esas exigencias se han reiterado en su doble versión. Neoconvergentes de Puigdemont y republicanos de Junqueras. Si Sánchez los necesita para formar Gobierno 'estable', están dispuestos. Pero ha de aceptar un referéndum de autodeterminación. Ahí coinciden la carta de Junqueras a la militancia de ERC y la de los presos de JxCAT que son candidatos a las elecciones.

El gancho es la mano tendida y la voluntad de diálogo. Arsénico envuelto en papel de celofán disponible en Moncloa y en la cárcel de Soto del Real. Por hablar que no quede. En eso, pleno acuerdo entre Sánchez y los 'indepes'. También coinciden en la fijación del enemigo común.

Ayer mismo, el presidente del Gobierno hablaba en Las Palmas de “siglas tres, derecha una y futuro cero”. Junqueras recomienda huir de líneas rojas que abrirían el camino a “un Gobierno tripartito de la extrema derecha”. Los presos de JxCAT (Jordi Sànchez, Rull, Turull y Forn) asimismo ofrecen diálogo para facilitar un Gobierno socialista.

Siempre y cuando Sánchez no niegue el referéndum, dicen Junqueras y demás servidores de la causa. Siempre y cuando las propuestas encajen en la Constitución y en el Estatuto de Autonomía de Cataluña, dicen en Moncloa.

El gancho es la mano tendida. Arsénico envuelto en papel de celofán disponible en Moncloa y en la cárcel de Soto del Real. Por hablar que no quede

En este punto, las ofertas de diálogo se convierten en ofertas para un diálogo de besugos, aunque en la búsqueda de explicaciones racionales, probablemente abocada a la melancolía, nos salen al paso dos alternativas. A cual más tóxica. Una, sordera táctica de los independentistas frente a las reiteradas declaraciones del presidente. ¿No han oído que nunca permitirá un referéndum de autodeterminación? Otra, que Sánchez sea un mentiroso compulsivo y esté dispuesto a aceptar esos votos si le hicieran falta, aunque tuviera que desdecirse de su actual firmeza antiseparatista. ¿Por qué no dice claramente que rechaza desde ya un eventual apoyo del independentismo si mantiene tal exigencia, aunque eso lo aleje de Moncloa llegado el caso?

Los hechos no avalan la sinceridad de las ofertas de diálogo que vienen desde la cárcel. En la carta de Junqueras a la militancia, se tiende su mano “incluso a los que nos encarcelan” y se dice que sería un error fijar líneas rojas. Pero el mismo día que se hizo pública la carta con la oferta para formar un Gobierno estable, ERC rechaza en el Parlament una moción contraria a la unilateralidad como vía de avance hacia la república catalana. Además, en los carteles de su propaganda electoral se decapita a Felipe VI. En la propia carta, se lee que “el referéndum de autodeterminación es inevitable en una verdadera democracia”.

Dos vías para escapar del diálogo de besugos. Una, sordera táctica de los independentistas. Otra, que Sánchez sea un mentiroso compulsivo

Más parece imposición que diálogo. La estabilidad ofrecida a un Gobierno socialista es una falacia más de las que los 'indepes' bombean a diario. Y las facturas que tendría que pagar Sánchez a semejantes costaleros convertirían la política nacional en un ingobernable campo de minas.

Al Grano

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