PP y Cs se plantan en el no a Sánchez

El líder del PP rechaza la hipótesis de una repetición electoral. “Por responsabilidad compartida con el PSOE”, dice Casado

Foto: Pedro Sánchez, junto a Albert Rivera. (EFE)
Pedro Sánchez, junto a Albert Rivera. (EFE)

El PSOE había enseñado los dientes. Debió haber hablado de la gobernabilidad en positivo. Le sienta bien a una España con hambre atrasada de certidumbres y es fuente de bienes para todos. Tal vez hubiera funcionado mejor que la apelación del ministro Ábalos a una repetición de elecciones generales si no se produce una “investidura viable”.

Fue una amenaza en toda regla. Y así ha sobrevolado la ronda de Sánchez con los tres grandes partidos nacionales (además del anfitrión socialista). Con rechazo expreso a una nueva llamada a las urnas. “Por responsabilidad, compartida con el PSOE”, en palabras de Pablo Casado. “Pero no nos vamos a abstener ni a votar a favor en la investidura”, añade.

Aunque se han guardado las formas y se aprecia una distensión en las relaciones PSOE-PP, no hay cambios en las archisabidas posiciones obstructivas frente a la petición socialista de que no obstaculicen la investidura de Pedro Sánchez. De modo que PP y Ciudadanos siguen encastillados en el ‘no es no’ a la investidura del candidato socialista. Esperan que se busque la vida entre fuerzas afines y partidos regionalistas y se ofrecen a echar una mano en temas de Estado. Qué menos.

Solo Unidas Podemos ofrece sus 42 costaleros al “Gobierno de cooperación”, que es el quiebro semántico utilizado por Sánchez para que Iglesias no tuviera la sensación de irse con las manos vacías. Pero ya se encargó Adriana Lastra de aludir enseguida al derrocamiento de la voluntad por la insuficiencia numérica de un eventual alineamiento de ambos partidos.

"Gobierno de cooperación" es el quiebro semántico utilizado por Sánchez para que Iglesias no tuviera la sensación de irse con las manos vacías

Si, como dice Sánchez, “no hay alternativa a un Gobierno socialista”, PP y Cs son los únicos que en esta coyuntura pueden maridar la aritmética parlamentaria con la política de Estado al servicio de un interés general. Ese interés está reñido con una vuelta a las urnas por incapacidad de la clase política para dotar al sistema de la estabilidad que viene reclamando desde las malogradas elecciones de diciembre de 2015.

En pura lógica democrática, corresponde al PP ejercer de alternativa de poder, por ser el principal partido de la oposición. Cs le disputa ese papel, contra toda lógica. Jugó a conquistarlo en las urnas y no lo consiguió. Ahora aparece en la nueva orografía parlamentaria como un partido bisagra, pero se resiste a asumirlo, en contra de un sector de su partido, que ve en una hipotética alianza con el PSOE la clave de la estabilidad para los próximos cuatro años.

¿Querrá Rivera usar su poder desbloqueante? ¿Querrá Sánchez ser el salvavidas de Iglesias? El cruce de las respuestas nos dará la clave

Estamos hablando de una reclamación de los poderes económicos y empresariales como resorte del crecimiento, la inversión y la creación de empleo. Justificada también por el hecho de que el teórico socio preferente del PSOE en el llamado “Gobierno de cooperación” es un partido que no está en condiciones de aportar rigor y certidumbre a la política nacional.

Lo cual nos lleva a plantear los dos interrogantes que, a mi juicio, guardan el secreto del inmediato futuro. El primero gravita sobre la tercera fuerza a escala nacional. Puede formularse así: ¿querrá Albert Rivera utilizar su poder desbloqueante en nombre del interés general? El segundo concierne al presidente en funciones: ¿está dispuesto Sánchez a ser el salvavidas político de Iglesias aunque eso ni siquiera le garantice una mayoría suficiente de apoyo al futuro “Gobierno de cooperación”?

Crucen las dos respuestas y tendrán la clave de lo que se avecina.

Al Grano
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