Valls y Colau: la teoría del mal menor

Insultada por un independentismo en pleno ataque de contrariedad, la alcaldesa se hace con la vara de mando entre gritos de 'botiflera'

Foto: Colau (i) y Valls (d). (Reuters)
Colau (i) y Valls (d). (Reuters)

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (Barcelona en Comú), recogió la vara de mando entre gritos de 'botiflera'. O sea, traidora a la causa del independentismo. Ahí estaba la respuesta a las insidiosas preguntas del 'republicano' Ernest Maragall, reputado 'botifler' del socialismo catalán por sobrevenida adhesión a la causa de la Cataluña una, grande y libre.

En vísperas de la constitución del ayuntamiento barcelonés, se había preguntado el candidato independentista si era aceptable que Colau se entendiera con los “cómplices de la represión” y si finalmente, después de “la vergüenza del juicio” (visto para sentencia), estaría del lado de las “víctimas” o de los “verdugos”.

La mera formulación de esa doble pregunta-pedrada, así como los términos utilizados, nos pone los pelos como escarpias. Nada nuevo. Es un fiel reflejo de la “deriva fascista” del nacionalismo catalán, tal y como viene documentada en el libro de reciente aparición 'Memoria personal de Cataluña', firmado por un veterano periodista Gregorio Morán.

Valls es el mal menor de Colau y esta es el mal menor de aquel. Ella tendrá que tragarse su aversión al Rey y a las FFAA

Es verdad. Nada nuevo. Lugares comunes en las obras completas de Quim Torra y los difamatorios despliegues 'informativos' de TV3, donde se habla de España como una trituradora de los derechos humanos. Pero nos ilustra sobre el decisivo gesto de Manuel Valls, sumando tres escaños a los ocho del PSC para impedir que, por primera vez en 80 años, Barcelona tuviera un alcalde republicano.

A cambio de nada. Solo por una cuestión de salud pública. Y porque a veces la política consiste en elegir “lo menos malo”, según doctrina del ex primer ministro francés perfectamente aplicable a la decisión de Ada Colau, que también ha aceptado como mal menor los votos de quien, a diferencia de ella, está harto de decir que en España no hay 'presos políticos' ni 'exiliados'.

De modo que Valls es el mal menor de Colau y esta es el mal menor de aquel. Tiene lógica. El mal menor de Valls hace alcaldesa a Colau. Y el mal menor de Colau será olvidar que Valls la hace responsable de que “Barcelona ha dejado de ser Barcelona”. Parte del mal menor de la alcaldesa también será tragarse su acreditada aversión al Rey y a las Fuerzas Armadas, so pena de prematuro destronamiento.

Valls abanderó las apelaciones al europeísmo, la unidad de España, el respeto a la Constitución y el funcionamiento de la Justicia

Lo que no tiene lógica es que la voz cantante en las apelaciones al imperio de la ley, la consolidación de la democracia, la unidad de España, el europeísmo, el respeto a la Constitución, la separación de poderes y el funcionamiento de la Justicia la lleve un español recién llegado a la nacionalidad (la obtuvo en 2018). Lo que no tiene lógica es el silencio de Pedro Sánchez ante los reiterados intentos de Valls por establecer complicidades, sobre todo en relación con Cataluña. El líder del PSOE siempre ha evitado el trato directo (mejor a través del PSC). Tal vez porque conoce la opinión del ex primer ministro francés sobre la gestión del aún presidente del Gobierno en funciones respecto a la llamada cuestión catalana: “No acaba de entender el problema. Sus tratos con ERC lo alimentan”. (Cuando la investidura de Sánchez parece abocada a depender de los votos de ERC, recupero de mi bloc de notas estas palabras que le oí a Valls en febrero de este año).

Al Grano
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