Arrimadas pierde los papeles tras la marcha del Orgullo

"No dudo del compromiso de Ciudadanos con los derechos LGTBI, pero pactar con la extrema derecha es dar combustible a la intolerancia", dice el ministro Marlaska a El Confidencial

Foto: El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska. (EFE)
El ministro del Interior en funciones, Fernando Grande-Marlaska. (EFE)

Ciudadanos, de mal en peor. De mayor cuantía, su obsesiva e irresponsable estigmatización del PSOE. Eso nos condena a repetir elecciones o apañarnos con un gobierno tambaleante. Y de simple desacoplamiento con la realidad, su sobreactuación de este sábado en Madrid, después de haber sido expulsado de la llamada Marcha del Orgullo.

Ni una línea más sin calificar de indefendible la actitud de los manifestantes que increparon a los representantes del partido naranja. Insultar al otro, al diferente, en la gran fiesta de la diversidad es un contradiós. En plena celebración de la libertad y el respeto al discrepante, político en este caso, es intolerable y contradictorio.

Insultar al otro en la gran fiesta de la diversidad es intolerable y contradictorio. Pero Arrimadas se sale por peteneras haciendo culpable al Gobierno

Pero Inés Arrimadas se sale por peteneras haciendo culpable al Gobierno de los insultos recibidos por la representación de su partido. No es obligatorio instalarse en la crispación como seña de identidad. Hay otras formas de hacerse perdonar su giro a la derecha. A sabiendas de que cualquier bandazo de este tipo siempre tiene consecuencias políticas y que de ellas no se puede culpar a Sánchez ni a su ministro del Interior.

Lo de salirse por peteneras solo es una forma de suavizar la descripción de una actitud histérica. La mostrada el sábado por la portavoz de Cs en el Congreso de los Diputados contra Grande-Marlaska. Además de reclamar su inmediata dimisión le acusa de "alimentar el odio" a Ciudadanos. Y de poner estas siglas en el centro de la diana antes de organizar el lanzamiento de botellas entre los manifestantes.

Además de reclamar su inmediata dimisión, Arrimadas acusa a Marlaska de "alimentar el odio" a Cs y poner estas siglas en el centro de la diana

Me parece gravísimo convertir la crítica política que Grande-Marlaska ejerce con absoluta legitimidad en un llamamiento a la violencia. O peor, en una insidiosa voluntad de "alimentar el odio contra los votantes de Cs" y de alentar la violencia en la calle. Alarmante pérdida de papeles la de Inés Arrimadas cuando le llega a calificar de "incendiario irresponsable".

Qué barbaridad.

El propio ministro centra la controversia a requerimiento de El Confidencial: "No dudo del compromiso de Ciudadanos con los derechos humanos y los LGTBI en particular, pero pactar con la extrema derecha, que pide la derogación de lo alcanzado, es dar combustible a la intolerancia, la intransigencia y la desigualdad". "Pretender de mi crítica política que aliento la violencia es una maldad intolerable", explica a este comentarista.

"Pretender de mi crítica política que aliento la violencia es una maldad intolerable", explica el ministro del Interior a este comentarista

Tampoco al colectivo LGTBI le hace ninguna falta remotivarse o declararse alerta ante los presuntos acercamientos de Cs a las tesis reaccionarias de Vox. Es tan fuerte, ha calado tanto su canto de libertad, que puede permitirse una mirada indiferente sobre las eventuales intenciones derogatorias de lo conseguido en estos años.

Sin necesidad de tirar botellas de plástico ni expulsar a nadie que se une y no los mira al pasar en defensa de sus derechos.

Al Grano
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