El nacionalismo vuelve a ser decisivo

Junqueras (ERC) y Otegi (Bildu) abrazan el posibilismo como el mejor régimen de crecimiento. Quieren dar una oportunidad a Sánchez sin bloquear nada

Foto: El diputado electo de ERC Oriol Junqueras (c) posa junto a los diputados de Bildu Iñaki Ruiz de Pinedo, Oskar Matute, Mertxe Aizpurua y Jon Iñarritu (i a d), durante la sesión constitutiva de las nuevas Cortes Generales el pasado mayo. (EFE)
El diputado electo de ERC Oriol Junqueras (c) posa junto a los diputados de Bildu Iñaki Ruiz de Pinedo, Oskar Matute, Mertxe Aizpurua y Jon Iñarritu (i a d), durante la sesión constitutiva de las nuevas Cortes Generales el pasado mayo. (EFE)

Solo como hipótesis. Si al menos tres diputados del tándem ERC-Bildu, solamente tres, quisieran adelantar sus vacaciones, Pedro Sánchez podría ser investido mañana por mayoría absoluta. Sumados a los 173 votos afines al presidente-candidato (PSOE, UP, PNV, PRC y Compromís), nos daría la imbatible mayoría absoluta (176) en primera votación.

Acortar el trámite está en manos del nacionalismo. Serviría para confirmar que, siguiendo la huella del PNV, Junqueras y Otegi han abrazado el posibilismo como el más indicado régimen de crecimiento de sus respectivos idearios independentistas. A diferencia del PNV, sin nada a cambio, de momento, como en la moción de censura contra Rajoy.

Estaríamos ante la primera señal de que la etapa venidera será una prolongación de la anterior (consúltese la votación del 1 de junio de 2018), marcada por el peso fundacional de los nacionalistas. Entonces su voto fue “sí”. Ahora puede quedarse en “ABS”. Pero el impulso a Sánchez va a ser tan decisivo para su continuidad en el poder como lo fue entonces para su salto a la fama.

La etapa venidera será prolongación de la anterior. Es el mismo alineamiento de partidos que hace un año, en el bloque del "sí" y en el bloque del "no"

Eso va a ocurrir de todos modos porque básicamente estamos ante el mismo alineamiento de partidos que hace un año, tanto en el bloque del “sí” como en el bloque del “no”. Y si el nacionalismo no decide la primera votación por mayoría absoluta, decidirá la del jueves por mayoría simple. Aun sumando el “no” de los cuatro diputados hábiles de JxCAT, Sánchez no tendría más de 155 votos en contra (por 173 síes amarrados).

Una vez abierta la vía al pacto PSOE-Unidas Podemos (“Estamos convencidos de que llegaremos a un acuerdo”, dice Carmen Calvo, negociadora a marchas forzadas en comunicación permanente con Sánchez), Oriol Junqueras y Arnaldo Otegi quieren dar “una oportunidad” a Sánchez “sin bloquear nada”, en palabras de Rufián, flamante portavoz de ERC. Así se actualizan los dos nutrientes que alimentaron y volverán a alimentar el discurso de la oposición: populismo y nacionalismo.

En su particular duelo por reinar en la derecha, Casado y Rivera competirán esta tarde en el lanzamiento de pedradas a Sánchez por encamarse con “los enemigos de España”: comunistas y separatistas. No querrán haber oído los pasajes del discurso de Sánchez cuando se esfuerce en anticipar la formación de un Ejecutivo de izquierdas, progresista y no endeudado con el independentismo.

En su duelo por reinar la derecha, Casado y Rivera competirán en lanzar pedradas a Sánchez por encamarse con "los enemigos de España"

Más de lo mismo, me temo. Entramos en círculo virtuoso al evitar la repetición de elecciones, cierto, pero el sosiego de la vida política no saldrá del alineamiento (elegido en el caso de Podemos, ajeno a la voluntad de Sánchez en el de ERC y Bildu) con fuerzas de dudoso apego al “régimen del 78”.

Lo cual alimenta el discurso de la oposición y dificulta la formación de mayorías cualificadas para avanzar en temas de Estado, como el conflicto catalán, financiación autonómica, reforma educativa, renovación de órganos institucionales, o incluso la aprobación de los PGE.

Preferiría equivocarme.

Al Grano
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