Elecciones, pero que parezca un accidente

En la vuelta al cole, ningún cambio en la estrategia de los guionistas de Sánchez, creando las condiciones de una vuelta a las urnas

Foto: Pablo Casado, este fin de semana en Ávila. (EFE)
Pablo Casado, este fin de semana en Ávila. (EFE)

Era innecesaria la encuesta de Sigma Dos para saber que los españoles no quieren volver a las urnas por cuarta vez en cuatro años. Tampoco creen que Pedro Sánchez, convencido de que mejorarán sus posiciones con la muy previsible caída de los partidos-escolta (Ciudadanos y Podemos), haya hecho lo posible por evitarlo.

“Si eventualmente hay elecciones, los progresistas optarán por el PSOE con más contundencia. Querrán estabilidad”, nos decían ayer desde la prensa amiga. Queda claro. Sánchez las quiere, pero que parezca un accidente provocado por otros. En eso está desde la investidura fallida del 25 de julio. Sus apelaciones a la gobernabilidad, divino tesoro y condición necesaria de la estabilidad, no son creíbles.

Un sondeo refleja escepticismo de que la gobernabilidad del país haya sido la prioridad de las prioridades de Sánchez desde el 28-A

El mencionado sondeo nos traslada un estado de opinión pública claramente escéptico de que la gobernabilidad del país haya sido la prioridad de las prioridades de Sánchez en los cuatro meses transcurridos desde las últimas elecciones generales. Lo perciben los votantes y lo capitalizan en su beneficio Pablo Casado y Albert Rivera.

A la ingobernabilidad no se le marcan goles jugando como si las porterías estuvieran en las bandas. No pisa el área pequeña. No entra en el área de resolución, como diría mi amigo Jorge Valdano. Quiere tener la pelota y dejar pasar el tiempo sin tirar a gol, so pretexto de que otros no echan una mano. Hasta agotar el margen y que dentro de 20 días las elecciones sean inevitables. Por culpa de terceros, insisto.

A la ingobernabilidad no se le marcan goles jugando como si las porterías estuvieran en las bandas. Sánchez no tira a gol ni pisa el área pequeña

De eso van sus reproches a Unidas Podemos, por no rendirse desinteresadamente a las condiciones de Moncloa. Y a la derecha constitucional (PP y Cs), por no alfombrar de patrióticas abstenciones su camino hacia el poder. También irá de eso mañana la presentación en sociedad de las 300 medidas consensuadas con los actores sociales y dizque pensadas para alistar a unos y otros en la causa del “único Gobierno posible” (monocolor, progresista, de relaciones abiertas y sin deudas con el independentismo). ¿En serio creen los guionistas de Sánchez que sus 300 medidas van a modificar las posiciones de UP, PP, Cs o nacionalistas ante una eventual nueva sesión de investidura?

¿En serio cree el PSOE que sus 300 medidas van a modificar las posiciones de UP, PP, Cs o nacionalistas ante una nueva sesión de investidura?

Lo dicho. En la vuelta al cole, ningún cambio en la estrategia de los guionistas de Sánchez. Siguen favoreciendo la creación de condiciones orientadas a un nuevo reparto de cartas. Una irresponsabilidad, en mi opinión.

Se veía venir. Siempre escribí que sería inevitable si Sánchez se negaba a ser el salvavidas de Iglesias y Ciudadanos no asumía su condición de partido-escolta. La declarada aversión del PSOE a cualquier forma de complicidad con el independentismo, al menos mientras no hubiera una sentencia del 'judici', ha sido el tercero de los elementos que, ojalá me equivoque, nos llevan de cabeza a las elecciones del 10-N.

Al Grano
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