La última palabra de Pedro Sánchez

Oferta inamovible del Partido Socialista: "O tercera vía o elecciones", le ha dicho Carmen Calvo a los negociadores de Unidas Podemos

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)

Las cartas están echadas. Unidas Podemos tiene la mano, una vez oída la última palabra del PSOE. A saber: entre elecciones y gobierno de coalición, "tercera vía" o "tercera vía" (Sánchez dixit).

Es la inamovible oferta, abierta a una negociación en tres fases: aquilatar las propuestas, fijar las garantías de aplicación y acordar el método para apoyar el programa común gestionado por un Gobierno socialista.

Seguimiento pactado del programa y algún puesto en instituciones sin obediencia debida al Ejecutivo. "O eso, o elecciones", dijo el jueves la vicepresidenta, Carmen Calvo, a los negociadores de UP, después de quitarles toda esperanza respecto a eventuales cambios de última hora en la posición del PSOE.

Atrapado por los guionistas de Sánchez, en Podemos aparece el "discreto encanto de la derrota" que Benedetti detectó en los activistas del 68

Los negociadores de Iglesias empiezan a asumirlo. Ya no hablan de "coalición", sino de seguir hablando. Se sienten atrapados por los guionistas de Sánchez. Peor aún. Ese "discreto encanto de la derrota" que Mario Benedetti detectó en los activistas del 68, ya de vuelta de sus grafitis y sus salmos imaginativos, también empieza a detectarse en los agitadores del 15-M y los bulliciosos pregoneros del "no nos representan".

Hasta aquí hemos llegado. O aceptan esa Opa "amistosa" como partido-escolta de Sánchez o afrontan el riesgo de hundirse en las urnas del 10 de noviembre. Se lo van a pensar a lo largo del fin de semana. Pero cunde el desaliento. "Han venido a presentarnos su programa electoral", decía Ione Belarra tras la inútil reunión de casi cinco horas con la delegación socialista.

En UP han ido demasiado lejos en sus exigencias. La contraparte las rechazó todas. Sánchez se lo podía permitir porque había decidido remitir el objetivo de la gobernabilidad, como condición necesaria de la estabilidad, al resultado de unas nuevas elecciones. En eso está. En crear las condiciones para que Iglesias, por una cuestión de autoestima, venga obligado a rechazar el ultimátum socialista. Tal y como han evolucionado los acontecimientos desde la fallida investidura del 25 de julio, le crearía un problema una rendición incondicional de Podemos.

O los de Iglesias aceptan la Opa "amistosa" como partido-escolta del PSOE o corren el riesgo de hundirse en las urnas del 10 de noviembre

Los guionistas de Sánchez persisten en su estrategia de volver a votar por culpa de otros. Queríamos evitarlo, pero la falta de ayuda de terceros y nuestros mal pagados esfuerzos lo hicieron imposible. Ese será el discurso si, como parece, Moncloa espera encontrar en las urnas la fuerza necesaria para poner fin a esta maldita interinidad.

Era poco realista la pretensión de gobernar en solitario, con el desinteresado apoyo exterior de UP y la "altura de miras" de los llamados partidos constitucionales. Sánchez ha forzado esa pretensión sabiendo de sobras que ni él estaba dispuesto a ser el salvavidas de Iglesias ni Rivera a asumir que Ciudadanos ejerciera de partido-escolta.

Al Grano
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
2 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios