De cabeza a las urnas del 10-N

Según los guionistas de Sánchez, el tesoro de la gobernanza está escondido en las urnas, gracias a una "mayoría cautelosa" que se reconoce en el PSOE

Foto: El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez. (EFE)

En su segundo acto de reafirmación de la semana pasada (el primero fue la presentación de las 370 medidas camufladas de oferta negociadora a Unidas Podemos), Pedro Sánchez confesó en Toledo, ante sus huestes municipales, que “hay un riesgo cierto de repetir elecciones”.

Y tanto. Hasta el punto de que Iglesias le plantearía un problema con una rendición incondicional de última hora. Improbable, pero no descartable. Rompería la cintura a los guionistas del presidente en funciones, convencidos hoy por hoy de que la mala situación de sus competidores ha convertido al PSOE en el partido alfa de los cuatro próximos años.

La aznarización del PP, las deserciones en Ciudadanos y un UP territorialmente descosido, junto a un independentismo catalán fracturado en vísperas de la Diada, han consolidado la idea de que las nuevas elecciones son el mejor remedio a la parálisis de la vida política nacional.

La aznarización del PP, las deserciones en Cs y un UP descosido territorialmente consolidan la idea de que votar es el mejor remedio a la parálisis

Según los guionistas de Pedro Sánchez, el tesoro de la gobernanza está escondido en las urnas del 10 de noviembre. La tesis se recuesta precisamente en una “mayoría cautelosa” (es el término que manejan) con hambre atrasada de moderación y estabilidad, que tiende a reconocerse en un PSOE exento de extravagancias ideológicas y libre de tentaciones disgregadoras de la soberanía nacional.

Enfrente tiene un discurso difamatorio del PP y de Cs. Le acusan de salirse de la Constitución y venderse al independentismo, mientras este ve a Sánchez como el primer representante de un Estado represor, antidemocrático y enemigo de los derechos humanos. Justamente cuando la pederastia aparece cosida al nicho espiritual del separatismo catalán (Montserrat) y la corrupción al nicho político (familia Pujol). ¿No cabría una alerta sanitaria sobre el producto que venden Torra y Puigdemont?

La pederastia aparece cosida al nicho espiritual del separatismo y la corrupción al político (Pujol). Procede una alerta sanitaria sobre ese producto

Estos serían los rasgos esenciales del escenario político, tras el nuevo reparto de cartas: aumento de la abstención, subida del partido que gobierna (PSOE) y el que puede gobernar (PP), sensible retroceso de los partidos-escolta (UP, Cs y Vox) e irrelevancia del independentismo como condicionante de la formación del Gobierno central.

Las incógnitas reservadas a la voracidad de los analistas solo afectan al tamaño de la abstención, así como al de las subidas y bajadas de unos y otros. Y entonces sabremos si esas magnitudes favorecen la gobernabilidad o volveríamos a las andadas (vetos cruzados y lucha de egos), con el agravado deterioro institucional que ayer denunciaba el expresidente Felipe González en las páginas de 'El País'.

Rasgos esenciales del escenario político tras el nuevo reparto: aumento de la abstención, subida del PSOE y el PP, y caída de los partidos-escolta

Pero los guionistas de Sánchez, como les cuento, sí han visto en las urnas la oportunidad de alumbrar el escenario que España necesita para dotarse de la estabilidad, divino tesoro, que los votantes vienen pidiendo a gritos desde las elecciones de diciembre de 2015, en una España expuesta a los efectos del Brexit (desenlace incierto donde los haya), el desafío vivo del independentismo catalán (pendientes de la sentencia del 'judici'), los nubarrones de la economía mundial (guerra comercial entre colosos) y los daños colaterales de una larga e insoportable interinidad en los poderes del Estado. Los mayores y los menores.

Al Grano
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