La lección de Garamendi

“Me da igual que la ministra de Trabajo sea comunista o no. Mi obligación es colaborar con el Gobierno”, dijo el presidente de la CEOE, en presencia de Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CCOO)

Foto: El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y el secretario general de CCOO, Unai Sordo. (EP)
El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi, y el secretario general de CCOO, Unai Sordo. (EP)

Estaríamos en el mejor de los mundos si en el plano político reinase entre Gobierno y oposición el mismo respeto que entre patronal y sindicatos en el plano económico-social. Dos formas de gestionar las diferencias en entornos muy polarizados. Dicho sea en demérito de una clase política emputecida y en favor de unos agentes sociales cuyos dirigentes subordinan sus respectivos intereses a mejorar la vida de los españoles.

Se visualizó ayer tarde en el Club Siglo XXI, con asistencia de exministros, diplomáticos, empresarios y periodistas. El presidente de la CEOE, Antonio Garamendi (Getxo, 1958), hizo un canto al diálogo social, “del que España es un ejemplo y va a ser clave en esta legislatura”.

Fue durante una conferencia-coloquio atentamente seguida por los secretarios generales de las dos grandes centrales sindicales, José María Álvarez (UGT) y Unai Sordo (CCOO).

“El diálogo social, del que España es un ejemplo, va a ser clave en esta legislatura”, según el dirigente de la patronal

Le pregunté si se dan las condiciones objetivas para que el recién nacido Gobierno de coalición PSOE-UP, a la vista de sus primeros anuncios, genere la estabilidad que empresarios e inversores reclaman a gritos.

El conocido dirigente empresarial no cayó en la tentación de formular juicios apresurados, más allá de recordar que “no se puede gastar lo que no se tiene” y reiterar su preocupación por la inestabilidad política, la economía sumergida o las pensiones (“el futuro de las pensiones no es un problema del Gobierno, es un problema de todos”).

Cuando PSOE-UP y PP-Vox-Cs se faltan el respeto a diario con pedradas de ida y vuelta, la lección pública de Garamendi, en nombre de un empresariado con hambre atrasada de certidumbres, consistió en reconocer sin ambages la “legitimidad” del Gobierno de coalición de Sánchez y prometer que la CEOE trabajará en esta nueva etapa con “independencia, sentido de Estado y lealtad constitucional”.

La nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)
La nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz. (EFE)

No se le calentó la boca, en absoluto, cuando alguien quiso tantearle sobre la perspectiva de que Sánchez haya puesto a una ministra comunista en medio del trato con los sindicatos para la revisión total o parcial de la reforma laboral de 2012.

Como todo eso está por venir, Garamendi se queda a esperar y ver, sin que le afecte ni mucho ni poco la etiqueta ideológica de la nueva ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, de la que ya ha recibido el consabido emplazamiento para poner en marcha la mesa del diálogo social. “Me da igual que sea o no sea comunista; mi obligación es colaborar con el Gobierno”.

La CEOE ya ha sido emplazada por la ministra, Yolanda Díaz, para poner en marcha la mesa del diálogo social

Con inmediata puntualización de que eso no le impedirá decir lo que le parece bueno y lo que le parece malo para su país. Pero, a la espera de que se ponga en marcha la negociación, es prudente y no va más allá de advertir sobre el gasto excesivo.

La CEOE calcula en unos 25.000 millones de euros el exceso de gasto por las medidas sociales anunciadas por el nuevo Gobierno, mientras que los ingresos apenas superarían los 6.300 millones, lo que podría disparar el déficit público hasta el 3,5%.

Al Grano
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