Marlaska, acorralado por un informe nada, nada secreto

Nadie cree al ministro cuando desvincula los cambios en la Guardia Civil y su presunta intromisión en un informe ordenado por una jueza

Foto: El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros. (EFE)
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, durante la rueda de prensa posterior a la reunión del Consejo de Ministros. (EFE)

No parece casualidad. Pero sea o no deliberado, coinciden en el mismo culebrón. Por un lado, la subida salarial en la Policía y la Guardia Civil, en aplicación del último tramo pactado con sindicatos y asociaciones profesionales en marzo de 2018. Por otro, la dimisión del director adjunto operativo del cuerpo, Laurentino Ceña, al parecer relacionada con la destitución previa del jefe de la Comandancia de Madrid, coronel Pérez de los Cobos, “por pérdida de confianza”.

Nadie cree al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, cuando desvincula esas decisiones del ataque de contrariedad sufrido por la negativa del citado Pérez de los Cobos a informarle de una investigación efectuada por orden judicial. Pero, si hay que decirlo todo, tampoco la lógica de los acontecimientos condena al exjuez, cada vez más político y menos juez.

Si el informe ordenado por la jueza Rodríguez-Medel llega a su despacho con la misma facilidad que a las redacciones de los medios de comunicación y las informaciones de ciertos medios se convierten en la principal base de fiabilidad de la investigación de la Guardia Civil, en tareas de policía judicial, ya me contarán ustedes qué sentido tiene ponerse estupendos sobre el dogma civil de la separación de poderes.

El informe llegó a conocimiento de la jueza y al del ministro con la misma facilidad que a las redacciones de ciertos medios de comunicación

El supuesto reprobable es la presunta interferencia del ministro en el trabajo de los guardias comisionados para documentar que Fernando Simón o el delegado del Gobierno en Madrid, José Manuel Franco, no desaconsejaron la manifestación del Día de la Mujer (8 de marzo), a sabiendas de que estaban poniendo en peligro la salud pública. El informe lo afirma casi en los mismos términos que definen el tipo penal (prevaricación).

Marlaska, acorralado por un informe nada, nada secreto

Aquí el estupor te lleva a la inevitable pregunta: ¿qué necesidad tenía el ministro de presionar al coronel Pérez de los Cobos para acceder a un atestado policial que podía encontrar en la prensa del día?

Son tantos los errores, las falsedades y las tergiversaciones detectados, que las presuntas intenciones de frenar el informe, en lo que hubiera sido una clara interferencia del Ejecutivo en el trabajo de una policía judicial funcionalmente dependiente de la jueza (no hubo caso si el informe ya había adquirido vida propia) se diluyen entre los actores del drama.

Son tantos las tergiversaciones detectadas, los errores y las falsedades, que la tentación de frenar el informe se diluye entre los actores del drama

Así que me permito orientar el foco hacia un informe de baja calidad, elaborado por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comisaría de la Guardia Civil de Madrid, cuyo máximo responsable era el destituido Pérez de los Cobos. Demasiadas inexactitudes, demasiados errores de bulto.

Se maneja el dato falso que atribuye a la OMS la declaración oficial de la pandemia el 30 de enero, cuando en realidad se produjo el 11 de marzo, tres días después de la manifestación feminista. Se menciona el uso de guantes de algunas ministras como prueba de que ya conocían el peligro de contagio en una concentración masiva, cuando en realidad los guantes eran de color morado y ya se habían utilizado en años anteriores como símbolo de reafirmación feminista. Se atribuyen al doctor Simón palabras nunca dichas sobre la imposibilidad de contener la epidemia controlando a las personas infectadas. Se menciona la diferencia de criterio al desautorizar un congreso evangélico (6 de marzo) y autorizar el acto feminista (8 de marzo), sin aludir a que el congreso convocaba a 8.000 personas venidas de 120 países, algunos ya 'contaminados'. Y se aportan noticias de 'OK Diario' y la COPE, de confesada aversión editorial al Gobierno de Sánchez, como piezas de convicción respecto a los delitos supuestamente cometidos por quienes no desautorizaron la manifestación del Día de la Mujer.

Creo, en fin, que el problema no era el ministro sino un informe claramente sesgado y nada, nada, nada secreto.

Al Grano
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