Contraataque del virus y desidia del Gobierno

En la lucha contra los rebrotes no vale la "escucha activa" de Sánchez en Bruselas. El Gobierno no puede limitarse a decir que "las CC.AA están aplicando todos los protocolos"

Foto: Protesta de los sanitarios del hospital de Igualada. (EFE)
Protesta de los sanitarios del hospital de Igualada. (EFE)
Adelantado en

Con el decreto de la llamada “nueva normalidad”, fletado hace un mes, decayó la lógica del mando único, criticada sobre todo por la Generalitat en nombre de su derecho al contagio descentralizado. Así que las competencias en materia de Sanidad volvieron enteras y verdaderas a las Comunidades Autónomas, sus legítimos titulares en el vigente orden institucional.

El camino recorrido desde entonces hasta el borde del pánico se ha acortado peligrosamente. De forma desigual. No me refiero solo a la desigualdad de recursos. Tampoco es lo mismo Cataluña que Extremadura, Madrid que Canarias, Aragón que Asturias, cuyas diferencias en el número de rebrotes o casos diagnosticados es abismal, en favor de las citadas en segundo lugar.

Al entrar en una “semana decisiva” (dice M. José Serra, adjunta del doctor Simón en el Centro de Alertas), el miedo a un nuevo encierro va por barrios. Las medidas de aislamiento social, con permiso del juez si afectasen a derechos fundamentales, serían ocasionales y localizadas. Matices relevantes puertas adentro de nuestras fronteras nacionales. Hasta en el Reino Unido, con pocos motivos para dar lecciones en esta guerra, dicen que en España la pandemia está fuera de control. De ahí el británico golpe bajo al turismo balear y canario, aunque ambas comunidades insulares estén entre las menos castigadas.

Más allá de hacer una excepción con los jugadores del Real Madrid, exentos de la cuarentena de catorce días cuando viajen a primeros de agosto para enfrentarse al Manchester City, al Gobierno de Londres no le han afectado ni mucho ni poco los mensajes de Moncloa asegurando que en España la situación está controlada. “Escenario de control”, según el lenguaje creativo de la ministra González Laya.

Crece la psicosis de que nos ha desbordado el hambre atrasada de normalidad y de que se nos echa encima la oleada de otoño

El miedo a una segunda ola de la pandemia no es menor que el miedo al despido que siembra el pánico entre la mitad de los trabajadores. Un vector más de la España económicamente rota y socialmente explosiva que vendría después. Las medidas tomadas a escala autonómica, recostadas en el civismo de los ciudadanos más que en la fuerza de la ley, no frenan el contraataque del coronavirus. En estos momentos hay 281 brotes activos (última cifra oficial) mayoritariamente localizados en los ámbitos del ocio.

Crece la psicosis de que nos ha desbordado el hambre atrasada de normalidad tras la desescalada. Nos puede la sensación de que se nos ha echado encima la segunda oleada que los expertos anunciaron para el otoño. Una profecía tan fallida como el prometido refuerzo de la atención primaria para el diagnóstico precoz, la contratación de rastreadores suficientes para el seguimiento de casos y la supuesta desactivación del virus con los calores del verano.

El Gobierno dimite de su tarea coordinadora por miedo al qué dirán quienes le endosarían una improbable intención recentralizadora

Todo eso se perdió en la polvareda del voluntarismo. Ahora el Gobierno dimite de su tarea coordinadora por miedo político al qué dirán quienes le endosarían una improbable intención recentralizadora del poder. Y no solo en el PP, dispuesto a lanzar un programa alternativo como prueba de que las cosas pueden hacerse de otro modo, denuncian que el Ejecutivo se desentiende. También en el entorno de Sánchez han sonado las alarmas ante la posibilidad de que la opinión publica perciba la desidia del poder central ante el contraataque del coronavirus.

Aquí no vale la “escucha activa” de Sánchez en Bruselas. Se queda corto el Gobierno si, por boca de la ministra de Asuntos Exteriores, se limita” a decir que “las Comunidades Autónomas están aplicando todos los protocolos”. Como si después de la desescalada ya no tuviera ninguna responsabilidad en la gestión de la pandemia por covid-19, más allá de haber acordado con las CC. AA. un “plan de respuesta temprana” de muy desigual aplicación y reunirse con sus presidentes el último día de julio en San Millán de la Cogolla.

Al Grano
Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
0 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios