Bruselas recela de la España de las incertidumbres

Diferentes sectores hacen cola en Moncloa por un trato deferente. La sombra del clientelismo planea sobre los fondos europeos. ¿Se repartirán como los ERE de Andalucía?

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras la cumbre extraordinaria de la UE celebrada el 2 de octubre en Bruselas. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, tras la cumbre extraordinaria de la UE celebrada el 2 de octubre en Bruselas. (EFE)

Conceder a Rafa Nadal la gran cruz al mérito deportivo no basta para restaurar el daño reputacional de la marca. Si queremos restaurar la imagen del país, que ha sufrido serios desperfectos con el infausto advenimiento de la pandemia, necesitaremos algo más. Por ejemplo, que la Unión Europea se crea la vocación modernizadora de los planes oficiales que habiliten el acceso de España a los fondos de recuperación.

Mañana, 15 de octubre, como muy tarde, esos planes deben estar en el escritorio de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión. Sánchez los presentó en sociedad la semana pasada y se perdieron en la polvareda del caso Iglesias y la batalla de Madrid. Aunque no hubiera sido así, eran tan genéricos que ahora seguiríamos ignorando la letra pequeña.

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La falta de concreción y justificación del gasto alimenta las dudas de Bruselas sobre el buen uso del manguerazo financiero (más de 140.000 millones en seis años) en un país acorralado por el coronavirus, con los peores datos en gestión sanitaria y mercado laboral. La España de las incertidumbres, según la generalizada valoración de inversores y empresarios. Aún sin PGE para 2021, económicamente rota (la peor recesión desde la Guerra Civil), políticamente inestable (desafección institucional en una parte del Gobierno) y socialmente deprimida (crece la desconfianza de los ciudadanos en la clase dirigente).

Diferentes sectores del tejido productivo hacen cola en Moncloa por un trato deferente. La sombra del clientelismo planea sobre el reparto de los fondos europeos de recuperación destinados a los más castigados por el coronavirus. ¿Se repartirán como los ERE de Andalucía? La pregunta recoge apenas una de las muchas esquinas de la sospecha sobre una España desquiciada. Uno de los documentados temores de que puedan malograrse los objetivos modernizadores de los fondos. Puede ocurrir si en términos presupuestarios se dispara el gasto público, mientras que en términos de rentabilidad social acaban siendo pan de hoy y hambre de mañana.

A muchos se nos ha erizado el pelo viendo cómo sobre una de las 20 democracias mejor valoradas del mundo rondaba el concepto de Estado fallido. “Están fallando los tres poderes”, escribe el economista alemán Friedrich Leopold Sell, en un artículo replicado ayer en formato entrevista por el diario 'El Mundo'. Sostiene que transferir fondos al actual Gobierno español no es responsable.

Más allá de su argumentación profesoral y especulativa sobre las tensiones institucionales, este profesor de la Universidad de Múnich clavetea la idea instalada en la presidencia semestral alemana de endurecer los controles previstos en el acceso a los fondos, con escéptica mirada sobre un Gobierno español que, como remedio a su debilidad, podría dedicarlos a fines no estrictamente modernizadores y productivos.

A muchos se nos eriza el pelo viendo cómo sobre una de las 20 democracias mejor valoradas del mundo ronda el concepto de Estado fallido

Llueve sobre mojado. Coincide el desdichado diagnóstico del citado profesor sobre las referencias a España en el informe de la Comisión sobre el Estado de derecho en los países de la UE. En ese documento, se nos pinta la cara respecto a la independencia del ministerio fiscal, dirigido por una exministra del Gobierno que la nombró, la lentitud de los procesos judiciales, la pendiente renovación del CGPJ y, en fin, la apariencia de imparcialidad de los jueces, tan cuestionada en nuestro país.

Como alguien ha dicho, “ni hombre de negro ni cheques en blanco”. Ya veremos hasta qué punto Bruselas endurece las condiciones de acceso a las ayudas. El Parlamento Europeo trata de suavizar el reglamento de las 'condicionalidades', donde se prevén mecanismos de suspensión de desembolsos por incumplimiento de reglas fiscales, por desatención de reformas recomendadas (atención al sistema de pensiones en España) o por violaciones al Estado de derecho, entre otras cosas. Pero, hoy por hoy, España está en el punto de mira de los frugales vientos del norte que soplan en Alemania respecto de los países del sur. Especialmente, el nuestro.

Al Grano
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