Presupuestos del Estado con enemigos del Estado

El proyecto de PGE 21 nace lastrado por la incertidumbre en varios frentes, con un país acorralado por la pandemia, una Europa vigilante y una economía semiparalizada

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i), y el vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. (EFE)

Progresistas y expansivos”. Es el salmo dedicado por Sánchez e Iglesias a los PGE de 2021, cuyo proyecto entró ayer en el telar parlamentario. Estamos ante el gran debate del año político. Los partidos se retratan en el juego de ingresos y gastos públicos. Por sus prioridades los conoceremos. Y de ahí la prisa del presidente y el vicepresidente en vendernos la vocación social de las cuentas públicas del año próximo.

Es lo suyo en un Gobierno de izquierdas. Incluida la subida de impuestos destinada a mejorar los servicios públicos. A saber: educación, sanidad, vivienda y dependencia, con muy notables aumentos de la 'inversión' (no es políticamente correcto hablar de 'gasto'). Lógico. Si queremos servicios del norte, no podemos seguir con impuestos del sur (la presión fiscal en España es del 39%, frente a una media europea del 46%).

El vicepresidente Iglesias, adanista como siempre, proclama el “fin de la austeridad” y, gracias a él, una nueva frontera en la política económica

Es un clásico a este lado del espectro ideológico. Se trata de frenar las malsanas inclinaciones de la sociedad hacia el sálvese quien pueda. De ahí el mantra favorito de Sánchez cuando habla de “no dejar a nadie atrás”. Y de ahí la prisa en referirse a “la mayor inversión social de nuestra historia”, mientras el socio, Iglesias Turrión, tan adanista como siempre, como si todo lo acabara de inventar él, proclamaba el “fin de la austeridad” y una nueva frontera en la política económica.

Amén, así sea, si la condicionalidad europea lo permite. Y si el cántaro no se rompe antes de venderlo en un mercado deprimido. Con una economía acorralada por la pandemia, solo parece seguro el manguerazo de la UE en los países más castigados. Solo en transferencias sin retorno para España, unos 72.000 millones de euros en seis años. Y otro tanto, más o menos, en créditos de acceso voluntario. Pólvora del rey en nombre del expansionismo y la fe en el estado de bienestar, no como resultado de una boyante gestión en materia de creación de empleo y crecimiento con vocación redistributiva.

Presupuestos del Estado con enemigos del Estado

Aun así, el proyecto nace lastrado por la incertidumbre en varios frentes. Hacer cuentas bajo un supuesto despegue en 2021 no deja de ser una apuesta. Parece una broma pesada hablar de escudo social y salto modernizador con la economía semiparalizada, mientras las cifras de contagios están descontroladas, la gente se sigue muriendo de coronavirus (267 en las últimas 24 horas), galopan las cifras del paro (355.000 en el último trimestre julio-septiembre) y siguen creciendo las colas en los comedores sociales.

La incertidumbre también asoma ante los filtros institucionales de Europa. Nos mirarán con lupa antes de liberar el maná de la recuperación. Por no hablar, ya en clave doméstica, de los todavía ignorados costaleros políticos de los PGE 21. Si hasta ultimísima hora hubo discrepancias entre PSOE y Podemos (limitación de alquileres y acceso al ingreso mínimo vital), nadie garantiza que no las habrá de mayor calibre a la hora de completar con terceros partidos la necesaria mayoría parlamentaria.

Costaleros de Sánchez en los PGE 21. Podemos y su España “republicana y plurinacional”. ERC acusa de golpismo al Estado y pide la abdicación del Rey

Por la derecha, ya no hay caso, respecto a unos PGE con la marca de Podemos. Todo apunta hacia el alistamiento de nacionalistas vascos del PNV y catalanes de ERC. Eso permite sostener sin miedo a caer en un exceso expresivo que si los Presupuestos del Estado van a ser aprobados gracias a los enemigos del Estado, es que el Estado está en riesgo.

Podemos, ya instalado en el Gobierno de la nación, trabaja por una España “republicana y plurinacional”. ERC acusa de golpismo a los aparatos del Estado y reclama la abdicación del Rey. Sin ánimo de molestar y por si lo habíamos olvidado.

Al Grano
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