El PSC de Iceta, beligerante contra el 'procés'

Flota en el ambiente la sospecha de un tripartito planeado por Moncloa para mejorar la vida de los catalanes y no para avanzar hacia la independencia de Cataluña

Foto: El primer secretario del PSC, Miquel Iceta. (EFE)
El primer secretario del PSC, Miquel Iceta. (EFE)

Los políticos presos del 'procés' no disfrutarán del tercer grado, ni del indulto, ni del recorte penal del secesionismo, antes de las elecciones catalanas. Y aunque parezca mentira, es lo que, por distintas razones, más interesa tanto al Gobierno de Sánchez como a ERC, en el principio de la que puede ser una larga amistad. Atentos a la pantalla.

La revocación del tercer grado, previamente concedido por la Consejería de Justicia de la Generalitat con el aval del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, solo es mala noticia para los presos. No para la causa electoral de los independentistas. Les permite cargar contra el Estado "vengativo" y eso han hecho un minuto después de conocer la decisión del Tribunal Supremo.

Lo mismo puede decirse respecto al indulto y el futuro cepillado de la secesión en el Código Penal. Aquí el viento también infla las velas del Gobierno. Antes de las elecciones Sánchez no hará nada más, aparte de lo que ha hecho, que pueda interpretarse como un pago por el voto favorable de ERC a los PGE21. Y a los de Junqueras, claramente al alza en las encuestas tras la caída de Torra y el paso atrás de Puigdemont, les favorece ir a las urnas del 14 de febrero —si la pandemia o alguna maniobra política inesperada no lo impiden—, con sus políticos en la cárcel. Es la única y la última brasa de la hoguera subversiva de 2017. Lo demás son cenizas.

El victimismo siempre fue un recurso del nacionalismo contra el poder central, hoy por hoy representado por el PSC. Y resulta que el partido de Iceta y de Illa se declara beligerante frente a cualquier tentación de utilizar una nueva mayoría independentista en el Parlament para recuperar el hilo del 'procés'. Esa beligerancia está en los borradores del programa electoral de los socialistas catalanes. Pero flota la en el ambiente la sospecha del tripartito supuestamente planeado en Moncloa y reiteradamente desmentido tanto por el PSC como por ERC.

La sospecha está muy bien fundada sobre los antecedentes inmediatos. El alistamiento de ERC en el bloque presupuestario consolida la alianza PSOE-Podemos en el poder, facilita el cambio de cromos ante una muy previsible victoria de ERC en las urnas y alimenta la hipótesis de un tripartito que acabaría con el largo reinado de los convergentes y enterraría definitivamente a Puigdemont.

El apoyo de ERC a los PGE consolida al Gobierno, facilita el cambio de cromos y alimenta la hipótesis del tripartito que acabaría con Puigdemont

En las alturas del PSC solo se usa la contundencia verbal para subrayar la mencionada beligerancia contra el 'procés'. "Si es para la independencia, que ERC no cuente con nosotros", dicen. En cambio, no se detecta la misma firmeza a la hora de descartar un alineamiento ERC-PSC-Comunes para gobernar en la Generalitat para mejorar la vida de los catalanes y no para avanzar hacia una independencia de Cataluña que, según los socialistas, "ha desaparecido como un riesgo inminente, ahora no está sobre la mesa".

Por tanto, si los números colaboran en el recuento de la noche electoral, no es en absoluto descartable ese "tripartito con los separatistas" del que ayer volvía a hablar la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, y al que recurrirán los seguidores de Puigdemont (con el presunto vicariato de Laura Borràs, que es en realidad la candidata de Torra) como pedrada electoral contra sus competidores en el cuarteado campo independentista.

Al Grano