Radiografía de la mayoría 'indepe'
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Antonio Casado

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Radiografía de la mayoría 'indepe'

Muchos y mal avenidos: independentismo sin prisas (ERC) frente a los teólogos de la unilateralidad (JxCAT) y de la desobediencia (CUP)

placeholder Foto: El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès (i), y el presidente del partido, Oriol Junqueras, tras su comparecencia para valorar los resultados de las elecciones catalanas. (EFE)
El candidato de ERC a la presidencia de la Generalitat, Pere Aragonès (i), y el presidente del partido, Oriol Junqueras, tras su comparecencia para valorar los resultados de las elecciones catalanas. (EFE)

Aplastante en números, frágil en coherencia. Así es la mayoría parlamentaria del independentismo, recostada en poco más de la cuarta parte de los catalanes con derecho a voto (exactamente el 27%). Es mucho en una democracia representativa, pero no es nada en valor plebiscitario.

Eso merece una radiografía: muchos y mal avenidos. ERC, JxCAT y CUP son grupos unidos por el rechazo a lo español y separados por todo lo demás. Independentismo sin prisas frente a teólogos de la unilateralidad y la desobediencia. Por tanto, me temo que el enemigo común, como elemento de cohesión, esta vez no va a ser suficiente para la forja de un proyecto compartido.

La mutua aversión ERC-JxCAT, fraguada durante años de carrera por la primacía, aflora en las combinaciones propuestas por los de Aragonès

En el bando soberanista, se vienen repitiendo desde el domingo las declaraciones de incompatibilidad con el PSC de Salvador Illa. Sin embargo, los ritos de apareamiento en campo propio, de cara a la formación del nuevo Gobierno, no avanzan con el mismo grado de coincidencia. Más bien todo lo contrario.

La mutua aversión entre ERC y JxCAT, fraguada durante años de una grotesca carrera de sacos por la primacía, no deja de aflorar en las combinaciones propuestas por los republicanos, que están crecidos, frente a los de Borràs, que ya anticipan su escasa predisposición a ser subalternos de Pere Aragonès.

El independentismo refuerza su mayoría

El frente amplio por la amnistía y la autodeterminación propuesto por ERC choca con el Gobierno “nítidamente independentista” que quieren los de JxCAT, listos para vetar la presencia de cuerpos extraños en la futura coalición, en referencia a los 'comunes' de Colau que, dicho sea de paso, también se declaran incompatibles con la derecha dirigida por una Laura Borràs imputada en el Tribunal Supremo por presunta corrupción.

En cambio, los de Aragonès (Junqueras) y Borràs (Puigdemont) van perfectamente sintonizados frente al enemigo común, que responde al nombre de Salvador Illa. Les aterra la posibilidad de verlo en el Parlament reclamando la confianza de la Cámara. Temen, con razón, que se viralice la fuerza moral del ganador de las elecciones del 14 de febrero. Les hará daño el mensaje de que, apremiados por la pandemia, el desplome de la economía y la fractura social, los catalanes entiendan que la independencia puede esperar. Lo acuciante ahora afecta a la salud y al bolsillo, no a la separación política de España.

Los 'indepes' temen que Illa acabe representando en el Parlament la sed de normalidad de una Cataluña social y económicamente devastada por el 'procés'

Esa es la sombra negra que planea sobre la causa de la Cataluña una, grande y libre. Se olfatea ahora el riesgo de un Gobierno reñido frente a una oposición firme, unívoca, insobornable, en defensa de la racionalidad. Miedo a que Illa acabe representando en el Parlament la sed de normalidad de una Cataluña social y económicamente devastada por el 'procés'.

Y por ello no es descartable que ERC, con llave en mano de la situación surgida en las urnas del 14 de febrero, acabe convencida de que el PSC puede ser más peligroso en la oposición a un Gobierno nítidamente independentista que en alguna forma de colaboración, incluida la tesis del tripartito (ERC-PSC-EnCP), en nombre del superior interés de Cataluña y los catalanes, por supuesto. Son muchos los asuntos pendientes que pueden inducir la complicidad de los dos poderes, el de la Generalitat y el del Estado. A saber: los indultos, la mesa de diálogo, la reforma del Código Penal y, sobre todo, la vacunación, el reparto de los fondos europeos de recuperación económica y la financiación autonómica. Avanzar en estos terrenos, al precio de ser acusada de colaboracionismo con el Estado represor, ya le compensaría a ERC un eventual divorcio de JxCAT. Y entonces Oriol Junqueras ya podría dar todo el sentido a su frase del otro día contra el desafío permanente a un Estado que era más fuerte de lo previsto: “Ya hay bastante gente en la cárcel”.

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