La aberrante idea de Iglesias sobre la prensa española
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Antonio Casado

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La aberrante idea de Iglesias sobre la prensa española

Al grito de "¡exprópiense!", el vicepresidente quisiera confiscar los medios de comunicación con música de Wagner pinchada por Woody Allen

placeholder Foto: El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. (EFE)
El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. (EFE)

Se lo pide el cuerpo. Le desborda. Al grito de “¡exprópiense!”, el vicepresidente del Gobierno, Iglesias Turrión, quisiera confiscar los medios de comunicación con música de Wagner pinchada por Woody Allen. Por ir convirtiendo a España en una democracia plena, claro, en la que el derecho de manifestación permita apedrear a las fuerzas del orden, mientras que pedir públicamente un golpe de piolet en la cabeza de José Bono sea una forma de ejercer la libertad de expresión.

Vuelvo a la condición de Podemos como un cuerpo extraño en el alma del PSOE y en el papel del Ejecutivo. El ruido de adoquines ha tapado el escalofriante discurso parlamentario de su líder sobre el poder de los medios de comunicación. Atentos a la segunda entrega. La próxima semana vuelve en forma de moción de Ciudadanos exigiendo al Gobierno la renuncia a “cualquier forma de tutela sobre el periodismo y los medios”.

El líder de Podemos considera que el poder de los medios es una anomalía a la que hay que poder remedio con alguna forma de "control democrático"

Muy oportuna, a juzgar por lo escuchado el miércoles en boca del vicepresidente. A ver si al menos conseguimos que Sánchez, como ya hiciera la ministra Robles, descalifique a un compañero de viaje que considera el poder mediático, como formador de la opinión pública, una anomalía que debe remediarse con alguna forma de “control democrático” ¿Se da cuenta de que incurre en herético amontonamiento de los dos ámbitos, el público y el privado, el Estado y la sociedad civil, signo inconfundible de mentes totalitarias?

Su perturbador diagnóstico sobre los medios, en respuesta a la interpelación de Ciudadanos por los recientes ataques contra periodistas (de El Confidencial, entre otros), incluye una curiosa embestida contra el duopolio Atresmedia-Mediaset. Digo curiosa porque son los que hicieron posible el salto a la fama de Iglesias. Así que la lógica interna del discurso lo convierte en producto de los bancos y los fondos buitre que, según él, están detrás de esos y otros grandes referentes de la prensa española.

¿Será Iglesias un producto del perverso duopolio Atresmedia-Mediaset (bancos y fondos buitre), a las que debe su salto a la fama?

Así es la “democracia plena”, según Iglesias. Pasa por considerar a los periodistas “brazos mediáticos del poder económico”. Y menores de edad a los lectores, televidentes, oyentes de radio y consumidores de redes sociales. Seres indefensos frente a la concertada tiranía de propietarios vendidos a un poder que no da la cara. Y él se ofrece en plan capitán Trueno a rescatarlos de las garras del Ibex.

Capitán Trueno, haz que gane el bueno, como decían los de Asfalto. Abajo el poder mediático concentrado en pocas manos “con más poder que usted, que ha sido votado, y que yo, que soy el vicepresidente del Gobierno”, le decía Iglesias este miércoles al diputado Guillermo Diaz, firmante de la interpelación que le acusaba de alentar la caza del periodista insumiso.

Cacería redoblada por el tratamiento informativo sobre esas falanges macedónicas de la ira con “ballestas y arpones de cinco puntas” que llevan el caos a las noches de Madrid, Barcelona, Lérida, Valencia, etc. en solidaridad con el rapero encarcelado, Pablo Hasél. Violencia condenada por Pedro Sánchez y, en línea editorial, por todos los medios de comunicación. Sin embargo, los dirigentes de UP comprenden y comparten la furia “antifascista”, mientras reprochan los excesos policiales en su intento de restablecer el orden.

Al contrario que los medios de comunicación, los dirigentes de UP comparten la furia "antifascista", mientras reprochan los excesos policiales

Nada nuevo en la organización liderada por Iglesias. Un caso notable de esquizofrenia política. Al tiempo en el Gobierno y en la oposición, en el sistema y en el antisistema, sin saber si se debe a los ciudadanos o a sus seguidores. Lo más sonado de este singular representante del narcisismo-leninismo en la política nacional ha sido poner en cuestión la calidad de la democracia española. Pero él mismo es prueba viviente de la falta de calidad del sistema y, al mismo tiempo, de que vivimos en una democracia plena. Si no ¿cómo se explica su presencia en el Gobierno de la Nación sin que el sistema se tambalee?

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